SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

4/30/24

MASCARAS JAPONESAS II

E
laboración y uso teatral:


Kamidaiko con el bailarín flamenco Ryo


Aunque las máscaras actuales están fabricadas en muchos materiales, las tradicionales de teatro eran unas  artesanías en madera de gran calidad. Las máscaras de mayor valor son las realizadas en cedro japonés, material que tiene su razón de ser en los largos períodos en que los actores las tienen que llevar puestas; más de 5 horas en algunas obras de teatro Noh. Es necesario pues, que sean maderas ligeras pero suficientemente resistentes para soportar el uso continuado y los rozamientos de la puesta en escena; además, el cedro es una madera con un profundo sentido religioso para los japoneses y hay ejemplares enormes alrededor de sus templos.

Otro de los elementos importantes en la elaboración de las máscaras japonesas tradicionales es la pintura de superficie que, en las más antiguas, se elaboraba a base de conchas y barro. Usando esta base como capa de imprimación, se pintan después las máscaras con las pinturas y colores que le darán su aspecto exterior visible. Finalmente, la pintura es protegida con una capa de laca protectora que fija la pintura y aporta brillo al acabado final de la máscara.

El teatro Noh se inspira en los rituales y danzas religiosas que se practican en los templos y oraciones shintoistas y budistas, y también en la corte imperial; el equivalente a una opera aristocrática. Se compone de 5 actos, cada uno de ellos separados entre sí por un entremés que recibe el nombre de kyogen, de carácter cómico. Las obras de teatro Noh son siempre de contenido lírico serio y los kyogen sirven de contrapunto y distensión; en realidad, el trasfondo de la mayoría de obras se podría resumir en la búsqueda de la redención del personaje principal, que debe emprender un camino de purificación para recuperar un estatus perdido. Otro elemento característico del teatro Noh, es que será siempre el protagonista principal quien lleve las características máscaras japonesas, y algunas veces, el actor compañero que suele representar a una mujer; como otra de las características del teatro Noh es que solo lo realizan varones, es necesario que para representarla, se use una máscara que permita al actor introducirse en el personaje y darle credibilidad frente al público. 

También nosotros en Kamidaiko, y en alguna de nuestras dramatizaciones, empleamos máscaras tradicionales para enfatizar el dramatismo del espectáculo; así, las hemos utilizado en el "Kurai Oni" en el Planetario de Pamplona o en la "leyenda de Tanabata" en el Museo de Huesca, por cierto, con bastante éxito entre el público.

Mascaras japonesas en Kurai Oni y Tanabata
Máscaras de Kamidaiko en "Kurai Oni" y "Tanabata"



En general y fuera ya del ámbito teatral, existen cientos de máscaras diferentes pero algunas de ellas son muy conocidas y populares, por los personajes o yōkais que representan y entre ellas, podemos destacar:


Hannya: Demonio femenino que representa a la mujer celosa y despechada; es la envidia, el odio y el mal. Cuenta el mito que cuando la mujer fue traicionada o despreciada por un amante, sus celos, rabia y dolor la convirtieron en un demonio vengativo. Aunque de rostro aterrador, es también un talismán de buena suerte que aleja el mal y es muy popular en tatuajes japoneses.


Kappa: Yōkai mitológico de aspecto muy extravagante y ligado a la cultura campesina. Su color es verde, tiene pico de ave y caparazón de tortuga. Lleva bastón y se viste con traje de paja. Si le ganas luchando al sumo, te ayudará en las tareas agrícolas.


Tengu: Su aspecto terrorífico se basa en una cara roja con larga nariz y las uñas de manos y pies largas y afiladas. Es un yōkai que trata de alejar a las personas del buen camino; en representaciones de arte tradicional, es una combinación de humano y de ave con carácter protector de bosques y montañas sagradas, siendo uno de las espíritus mitológicos más antiguos de Japón. Buen espadachín, le gusta mucho plantear trucos y adivinanzas. Muy presentes en los Matsuri, son también símbolo fálico de fertilidad y buena cosecha.

 
Okame: Con grandes pómulos, labios rojos y la cara muy blanca, representa a una geisha. En el Noh es un acompañante, un observador que no interviene en la acción. Esta máscara es símbolo de suerte y larga vida y representa a la mujer sonriente y encantadora, que trae felicidad y buena fortuna a cualquier hombre que se casa. Es también conocida como la kami de la alegría. 

 
Hyottoko: Lleva un pañuelo rodeando la cara, como si le doliera una muela y su cara es deforme y asimétrica. Tiene un ojo más grande que el otro y su boca está torcida, como si silbara. Con fama de gracioso, representa a los borrachos que bailan durante las festividades.


Kitsune: Aunque de origen es una zorra plateada, puede transformarse en cualquier cosa. Su objetivo es engañar y hacer daño. En el sintoísmo, el yōkai Kitsune es un mensajero del dios Inari, kami de la fertilidad y la  abundancia. En los santuarios se pueden ver Kitsunes dedicados a Inari y en los festivales de cosecha de arroz celebrados a finales del verano o principios de otoño, son también muy utilizadas.


Tanuki: También tiene la capacidad de transformarse en cualquier otra cosa o ser. Su intención es gastar bromas y hacer trastadas. Su forma original es un tejón que tiene unos testículos de gran tamaño y varios poderes, como la hoja mágica de su cabeza con la que engaña y distorsiona la realidad de las personas perdidas en el bosque que se cruzan con él. 


Okina: Se trata de una máscara que representa a un hombre viejo, con larga barba blanca y expresión de sabiduría, y la mandíbula y las cejas móviles. Constituye uno de los primeros ejemplos de máscaras utilizadas en el teatro Noh, lo que le confiere un valor histórico relevante.


Oni: Es una de las máscaras más populares, y se usa en múltiples festivales. Representa a un demonio con la piel roja, ojos grandes y colmillos prominentes. A pesar de su aspecto fiero, Oni está considerado como un demonio neutral; es decir, que puede actuar tanto para el bien como para el mal, por lo que suele ser bueno intentar contentarlo.


Daikijin: Dai significa grande y ki significa diablo; jin es dios. Así que esta máscara muestra al "gran dios diablo". Esta máscara se utiliza en festival o ceremonias populares y, paradójicamente, tiene función protectora contra los espíritus malignos que pretenden actuar. 


Kumadori: es un maquillaje típico del teatro Kabuki que se representa tradicionalmente en Año Nuevo. Goro y su hermano Juro, son dos guerreros samurai que vengan la muerte de su padre a manos del señor Kudo Suketsune. Sin embargo, Juro muere en el combate con Suketsune y Goro es ejecutado después de su arresto. Esta historia circuló con éxito entre el pueblo llano con el nombre de “Soga Monogatari” (la historia de los hermanos Soga).



4/29/24

MASCARAS JAPONESAS.


Diablo Namahage con niño asustado
Namahage.  Fot. Chris Lewis


L
as máscaras -Omen- están muy vinculadas a la mitología y la práctica shintoistas de Japón.

El shintoísmo es la religión nativa y se basa en la veneración a los kami o espíritus de la naturaleza y a los antepasados. Algunos kami son locales y conocidos como espíritus o genios de un lugar en particular, pero otros representan objetos naturales y personajes mitológicos como por ejemplo, Amaterasu, la gran diosa del Sol. Los japoneses, como descendientes de los kami, serían depositarios de esa naturaleza divina; por consiguiente, el shinto pretende vivir en armonía con estos espíritus y disfrutar de su protección y aprobación, e incluye todas las actividades y ritos desarrollados por los japoneses para venerar e interactuar con estas deidades del cielo y de la tierra.  Junto a los kami divinos están también los yōkai,  espectros, demonios o duendes, que son criaturas pertenecientes al folklore y la leyenda. De aspecto cambiante y engañoso, tienen partes animales, humanas o de ambos a la vez.

El Shinto es un culto popular que puede describirse como una forma sofisticada de animismo naturalista y trasfondo chamánico con veneración a los antepasados, profundamente identificada con la cultura de las islas. El concepto parte de que el alma o esencia también permanece ligada al cuerpo después de la muerte o puede permanecer cerca de él, y tal vez pueda volver como demonio o fantasma para hacer daño a los humanos, si no se le presentan ofrendas y una cierta veneración. Estos conceptos se ligan íntimamente con el tipo de vida y el trabajo agrícola del pueblo japonés que vivía en dependencia de las fuerzas de la naturaleza y el ciclo de las estaciones, sobre los cuales se consideraba que se podía influir de un modo beneficioso, dominándolos mediante la magia y el rito.


Las máscaras

Dentro del folklore japonés, en los festivales tradicionales o matsuris, en el teatro Noh y Kabuki y en las ceremonias religiosas y festivas, las máscaras cumplen un papel importante representando personas, criaturas, animales, demonios o fantasmas y, en general, todo el panteón de espíritus shintoistas. Se sabe que el uso de las máscaras se inicia en el período Jomon (10.000. a 300 ac.) en juegos y rituales, y estaban hechas de arcilla cocida. También sabemos que eran usadas para cubrir el rostro de los difuntos y despistar así la atención de los espíritus malignos.

Sólo en el teatro Noh hay mas de 250 mascaras. pero son también usadas muy ampliamente por los japoneses en sus matsuri y celebraciones folclóricas; pero son mucho más que simples accesorios festivos y encarnan la historia, la espiritualidad y la energía de estas celebraciones, representando personajes míticos, espíritus y animales simbólicos. Por ejemplo, la máscara Tengu -cara roja y nariz prominente-, es un espíritu de la montaña, conocido por su sabiduría y protección, mientras que la máscara Kitsune -el zorro- simboliza la astucia y la magia. Hannya, habitual en el teatro -con pelo negro, cuernos puntiagudos, grandes colmillos y mirada de enfado- es una diabla consumida por la pena y el odio- y puede ser de diferentes colores, según a lo que haga referencia; el rojo representa los celos y el crimen pasional; verde, para la rabia y el enfado, o blanco, cuando representa a la una perversa mujer aristocrática. Y otras mascaras muy usadas son las de los Onis o demonios Namahage.


Tengu, Kitsune, Hannya y Namahage


Hablemos de éstas últimas. En la prefectura de Akita, al norte de Japón, hay una tradición peculiar en la víspera de Año Nuevo en que las familias son visitadas por demonios rojos y azules vestidos con trajes de paja que llevan cubos y palos para hacer ruido. Asustan a los niños de la familia para que prometan comportarse bien y no ser holgazanes. Se llaman Namahage, que es como se llama también la quemadura que provocamos si pasamos demasiado tiempo descansando sobre los braseros, por pereza, en el invierno.

Jóvenes de varios pueblos de la zona se visten como Namahage y van de casa en casa gritando en voz alta: ¿Hay aquí llorones o vagos?, ¿Hay algún niño que no obedece a sus padres?, etc. Si los dueños de la casa ofrecen a los visitantes enmascarados comida y sake, éstos bendicen a la familia con la promesa de una buena salud y fortuna. Los padres saben quiénes son los actores que representan a los namahage de cada año, y suelen pedirles que les enseñen lecciones y advertencias "personalizadas" a los niños de cada casa durante su visita. La celebración se acompaña del sonido de los taiko y del lanzamiento de mochis, una pasta de arroz típica de año nuevo.


Namahages en actuación con taikos 

EL HACHIMAKI


E
hachimaki japonés es una cinta o diadema de tela de color blanco, negro o rojo, aunque puede confeccionarse con otros materiales, y de cerca de un metro de longitud, que se anuda en la cabeza como símbolo de esfuerzo o constancia. Esta cinta cubre la frente y suele llevar escrito algún símbolo o palabra relacionados con la perseverancia y la voluntad de éxito del que la luce. Su origen procede de los guerreros samurai, que se la ponían alrededor de sus cabezas para evitar que el cabello y el sudor les taparan los ojos durante el combate.

Los estudiantes, deportistas, músicos, emprendedores o cualquier persona, en algún momento de su vida, usa el hachimaki como símbolo de voluntad ante algún reto. También es muy utilizada por quienes participan en los festivales tradicionales. En kamidaiko, algunos utilizamos el cordón grueso amarillo como hachimaki en las actuaciones.


Hachimakis en actuación de taiko
Hachimakis de cinta y cordón


En la segunda guerra mundial los pilotos japoneses usaban el hachimaki con la imagen del sol naciente para alejar malos espíritus y, a la vez, llevar a cabo con éxito su misión. El almirante Toyoda animó a los pilotos de las Ohka (el avión-cohete de un solo uso, creado por Japón para los pilotos suicidas) a combatir la superioridad material del enemigo con su fuerza espiritual, y regaló a cada hombre un hachimaki blanco y una espada corta con el nombre del piloto. El término piloto kamikaze fue, en realidad, introducido por los traductores norteamericanos, ya que en Japón no se utiliza con ese sentido y se prefiere el término Shinpū tokubetsu kōgeki tai -Unidad Especial de Ataque-, o su abreviación tokkōtai.

4/27/24

YUTA Y NORO, DE LAS ISLAS RYUKYU Y OKINAWA



Yuta y Noro de Okinawa.  Fot:  Chris Willson. Okinawa. Japan Chris@TRAVEL67.com  

E
l archipiélago de las Ryûkyû, de clima subtropical, está situado al suroeste de Japón en la actual Provincia de Okinawa, en pleno Mar de China del Pacífico. 

Desde un punto de vista cultural, Okinawa tenía tradiciones mitológicas y religiosas diferentes a las del resto de Japón. Originalmente, las islas Ryûkyû constituían una sociedad matriarcal y las sacerdotisas y chamanes, llamadas “Noro” y “Yuta” practicaban los ritos religiosos relacionados con muchos aspectos de la vida y la muerte. Aún hoy en día, son ellas las que se ocupan de las fiestas religiosas. 

4/26/24

EITETSU HAYASHI


Eitetsu Hayashi, gran maestro del taiko contemporáneo.





La imagen de Eitetsu Hayashi, de pie en el escenario ante el gran o-daiko de espaldas a la audiencia, ahora resulta familiar en todo el mundo. Pero al crecer en un templo budista japonés donde su padre era monje, Hayashi nunca imaginó que algún día cambiaría las formas y el sonido del taiko.

Nació en 1952 en la prefectura de Hiroshima y en la escuela secundaria se inspiró en la batería de Ringo Starr de los Beatles para formar una banda de rock con sus amigos. Después de mudarse a Tokio en 1971, su intención inicial era convertirse en diseñador gráfico; pero no fué así y participó en la formación del famoso grupo de taiko Kodo, comenzando su actividad como intérprete en solitario en 1982.

Eitetsu Hayashi es un intérprete que dibuja espectáculos sonoros y espaciales intensos haciendo uso de una amplia batería de taikos. Su actuación está respaldada por una tecnología excepcional que no busca reproducir las artes escénicas populares clásicas. El estilo de tocar solos de odaiko y de espaldas al público no existía antes de Hayashi, y lo creó para tratar de construir un mundo sonoro más moderno para el taiko. De hecho, es uno de los intérpretes más innovadores del mundo, colaborando con los mejores músicos de jazz, clásica, rock, latina, asiática o africana.

HABLEMOS DE LOS AINU (I)

 

AINU   fotografías: ©Michele y Tom Grimm/Alamy


AINUS

Las poblaciones japonesas derivan genéticamente de la doble ascendencia de los cazadores-recolectores-pescadores indígenas Jomon, que habitaron el archipiélago japonés desde entre 16.000 y 3.000 años atrás y, posteriormente, de los agricultores Yayoi que emigraron desde el continente asiático y vivieron en Japón desde aproximadamente el año 900 aec. hasta el 300 dec. Estas confluencias, movimientos y amalgamas genéticas conforman la población yamato dominante en el Japón contemporáneo. 

Por otra parte, hasta hace unos 15.000 años, antes del final del último periodo glaciar, podía llegarse a Japón caminando desde el continente asiático por tres grandes lenguas de hielo que después quedaron bajo el mar. Pues bien, hace unos 14.000 años, pueblos del noreste asiático llegaron también a Japón a través de la entonces única entrada abierta, la del norte, que tardó en ser utilizada debido a que esa zona tuvo temperaturas demasiado bajas hasta ese momento; son los antepasados de la minoría étnica Ainu. Son, por tanto, un pueblo indígena japonés que genéticamente procede de prehistóricas emigraciones caucásicas y que se concentran hoy, ya muy mestizados, en la isla de Hokkaido y en los territorios rusos de islas Kuriles, Kamchatka y Sakhalin. Sus características físicas, cultura y lengua son, no obstante, diferentes a las de los yamato; es decir, al resto de Japón. 

4/24/24

LAS ITAKO DE AOMORI II


Itako: Kuchiyose


El tránsito de la muerte y el monte Osore

Osorezan, volcán activo en la prefectura de Aomori al norte de Honshu, es uno de los montes sagrados de Japón por considerarlo la entrada al inframundo; según la tradición, la última parada del alma de los muertos en su camino al más allá. Para el shintoismo, antes de alcanzar la naturaleza divina, los espíritus habitan dentro de las montañas y regresan a casa por Año Nuevo, el Obon y los equinoccios. Y según el budismo japonés, cuando morimos debemos cruzar el río Sanzu para entrar en la otra vida. Este paso al más allá es el estrecho arroyo que conduce del Osorezan al lago Usori; de hecho, hay 3 pasos sobre el río, de menor a mayor dificultad, que se asignan según la calidad moral de la vida llevada por el difunto.

Bodaiji es un templo budista del siglo IX -el templo donde acuden los muertos-, y la atracción principal en la zona, a los pies del Osorezan. Está construido alrededor de piscinas de agua sulfúrica burbujeante y caliente y el templo permite a los visitantes utilizar su onsen de aguas termales. Cerca del templo se encuentra el puente rojo sobre el rio Sanzu que, en la tradición, marca la separación entre los mundos físico y espiritual. Este es el escenario ritual de las itako o mujeres-chamán ciegas, muy abundantes en el pasado y muy reducidas y envejecidas hoy, que afirmaban ser capaces de comunicarse con los muertos en el rito del kuchiyose.

Las itako visten el kimono blanco de iniciación y consagración a su kami, el tubo de bambú idaiji a la espalda (de acreditación de su aprendizaje) y el rosario de cuentas -irataka juzu- heredados de su maestra y mentora. Su iniciación implica un largo ayuno a la intemperie invernal y la aceptación final por el consejo de las Itako. No utilizan drogas ni otras sustancias para inducir el trance; lo hacen sobretodo mediante el canto que también tiene un efecto psicológico en los oyentes. Es la ruta que utilizan para viajar a otros mundos, el pasadizo por el cual el espíritu desciende al mundo humano y regresa al mundo espiritual. Es el “lugar” donde ser humano y espíritu pueden entablar conversación. 

Las cuentas del irataka llevan colmillos de jabalí y trozos de cuerno de ciervo a modo de talismán -animales de poder-, así como monedas antiguas para costear la barca que cruza el río Sanzu para acceder al más allá. Las canciones o salmos de estas médiums chamánicas se acompañan con la percusión del roce rítmico del irataka, el taiko, el bastón de campanitas -suzu- o el arco de catalpa -azusa yumi-.

Su ritual más conocido se concentra en los días del festival anual de Bodaiji, del 22 al 24 de julio. Desafortunadamente, los cantos y sutras de las itako pronto desaparecerán: no hay ya sucesoras que aprendan el arte del kuchiyose.


Ref: Shinohara Tadashi https://www.nippon.com/es/japan-topics/g02228/
y   https://jbpress.ismedia.jp/articles/-/69379

4/23/24

LAS ITAKO DE AOMORI


Itakos de Aomori:    https://mtditako.net/blog/index.php/2021/02/24/20210224_2/


Kuchiyose y Oshirasama

Encuadrables en el chamanismo japonés (junto a las Miko, Yamabushis, Ainus de Hokkaidō, o Noros de Okinawa) por su capacidad de contactar con el mundo de los espíritus, la veneración a la naturaleza y el culto a los antepasados, a través del trance provocado por el canto y, en menor medida, por la percusión. En el pasado, las itako eran consideradas como guardianas de los caminos espirituales y respetadas y reverenciadas por la sociedad japonesa. Durante el periodo Edo (1603-1868) adquirieron gran popularidad y viajaban de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios como videntes, brindando consuelo espiritual a las personas que buscaban respuesta o consejo. Su habilidad para comunicarse con los espíritus les otorgaba un estatus especial.

Su ceremonia y ritual más importante es el Kuchiyose, o invocación al espíritu del antepasado, literalmente para “prestarle la boca”, frotando el juzu y cantando salmos rituales. Durante los tres días de octubre del festival Osorezan en el templo de Bodaiji, las Itako acuden a practicar el kuchiyose con el público que las espera. Después de orar en el templo al inicio del día, bajo el rítmico sonido de un hiradaiko colgante ejecutado por un monje de Bodaiji, las itako se desplazan a la explanada de las tiendas instaladas para atender a su clientela. Regresan cada Obon anual al “monte Osore de los antepasados”. 

Un segundo ritual de las itako, menos extendido, es el Oshirasama asobase que consiste en “despertar” a los kami, manejando los muñecos oshirasama que se veneran en enero en muchas casas japonesas. Este es un ritual muy peculiar que entronca claramente con su primitivo origen chamánico. La itako ciega usa dos palos de madera de unos 30 cms, adornados con telas brillantes increíbles (palos de oración que también usan los Ainu) y que se supone representan a una chica legendaria y a su caballo. El oshira-saimon, es la canción ritual que la itako canta, mientras baila y agita a las muñecas.

La canción cuenta la curiosa historia de Tamaya-gozen y su caballo Sedankurige; todos los días Tamaya-gozen cuidaba del caballo, hasta que finalmente niña y caballo se enamoraron el uno del otro. Este amor secreto hace enfermar al caballo y el padre de Tamaya-gozen llama a los adivinos para averiguar la fuente del problema, y cuando se entera, lleno de rabia, mata al caballo y lo despelleja. Tamaya-gozen, devastada por el dolor, reza frente a su piel pero, de repente, ésta envuelve a la niña y vuela al cielo con ella. En ese momento, desde el cielo cae una lluvia de insectos blancos y negros sobre una morera que comienzan a comer sus hojas (son los primeros gusanos de seda y, la familia de Tamaya-gozen, primera productora y comerciante de seda en la tierra).


Ref: Shinohara Tadashi https://www.nippon.com/es/japan-topics/g02228/
Ref: Tadashi Shinohara https://jbpress.ismedia.jp/articles/-/69379

4/22/24

DEL ORIGEN MÍTICO DEL TAIKO

La diosa Ame no Uzume bailando sobre el barril
Ame no Uzume bailando sobre el barril de sake

S
egún la tradición, el taiko fue creado por la kami de la felicidad cuando bailó sobre un barril de sake. De esta imagen y este mito derivan tanto el instrumento como el sonido y movimiento corporal característicos de la ejecución del taiko. 

En el Nihon Shoki, el segundo libro más antiguo de la historia clásica japonesa, se explica el mito. Amaterasu, la gran diosa del sol, por desavenencias con sus hermanos los kami del día y de la noche, se había encerrado a sí misma dentro de una cueva privando al mundo de la energía de su luz y su calor, rehusando una y otra vez a salir de su encierro pese a las constantes súplicas de los otros kami; ante esto, Ame no Uzume, la kami de la felicidad, tomó cartas en el asunto e ideó por medio de un engaño, la manera de lograr que Amaterasu saliera de la cueva.

Ame no Uzume colocó un espejo frente a la boca de la cueva y tras él puso un barril de sake, lo vació y lo colocó boca abajo antes de encaramarse al mismo e iniciar una frenética, sonora y rítmica danza, lo que lógicamente provocó no solo mucho escándalo sino las risas de los demás kami; un golpe con un pie, otro con el otro, hasta imitar el latido del corazón. Los sonidos se volvieron vivos y fuertes y los kami no pudieron evitar seguir el ritmo y bailar.

El alboroto logró, efectivamente, llamar la atención de Amaterasu que picada por la curiosidad, se asomó lentamente a la entrada de la cueva y quedó prendada de la belleza de la mujer que vio delante -su propio reflejo en el espejo- y de la música que escuchaba, para finalmente salir de su escondite e iluminar al mundo, gracias por tanto al ardid de Ame no Uzume y del sonido y la energía de aquel mítico barril/taiko.
Esta danza frenética de Ame no Uzume y los Kami es una referencia evidente a la práctica del éxtasis chamánico que, desde los tiempos antiguos ha estado altamente organizada dentro del sintoísmo y otras religiones oficiales de Japón. Fuera de éstas, estuvo también muy extendida y ha continuado hasta la actualidad a pesar de los decretos oficiales de prohibición. 

Pues bien, desde aquel origen mitológico, el taiko ha estado sonando en el mundo en honor a los kami.

Ref:  https://otakusenvenezuela.wordpress.com/2015/11/01/japon-insolito-5/

4/21/24

VESTIGIOS DE CHAMANISMO EN JAPÓN





A
bordamos este tema por su vinculación histórica y cultural con la evolución del taiko japonés. La mayor parte de investigadores y especialistas señalan que las características esenciales del shinto (culto a la naturaleza, comunicación con antepasados, o ciertas formas de ritualidad como el Kagura) son reflejo de una religiosidad previa de naturaleza chamánica. 


Aun hoy existen todavía algunas figuras de origen chamánico más o menos activas en Japón:

Las Itako de la provincia de Aomori, que son médiums ciegas especializadas en posesión oracular (el Kami o el antepasado hablan a través de ellas) por medio de la ceremonia de Kuchiyose. También en este bloque entrarían las Miko, sacerdotisas y médiums de los santuarios del Shinto oficial, que estaban especializadas en danzas rituales de posesión, pero que han ido perdiendo esa función a favor de una actual a caballo entre las relaciones públicas y las guías turísticas de los santuarios. 

Las candidatas  a Miko iniciaban el entrenamiento entre los 7 y los 15 años. Eran enviadas a diversos santuarios sintoístas y se convertían en candidatas a Kagura Miko. Tras graduarse, pasaban a ser Hachijo Mai Komori no Kagura Miko. Unas 20 niñas eran asignadas a un maestro y aprendian kagura,  kuchiyose, y hasta ventiseis artes especiales; entre ellas adivinación de cuentas, invocaciones, devociones sobre las almas de los muertos, adivinación de deidades, etc. 

4/18/24

CONCIERTO HANADAIKO en el Conservatorio Profesional

 

Entre las actividades paralelas al hanami 2024, el miércoles 17 se programó este simpático concierto donde compartimos escenario con los alumnos/as de percusión del Conservatorio Profesional, que prepararon obras de autores japoneses contemporáneos muy bien ejecutadas, alternadas con nuestros ritmos tradicionales. La pieza final fué un Natsu Matsuri compartido y 25 taikos en escena. Fantástico!!  😜  
Y por supuesto, muchas gracias a Blanca Gascón, la profesora de percusión por organizarlo.








4/17/24

ARQUEOLOGIA DEL TAIKO


Primer vestigio de taiko en Japón


L
os 
haniwa son figuras antiguas de terracota que fueron elaboradas para su uso en rituales y enterradas como objetos funerarios durante el período Kofun de la historia de Japón (del 250 al 550 dec), período durante el cual se desarrolló una clase aristócrata de gobernantes militares que quedaron representados en los haniwa. Debido a que éstos muestran la vestimenta, utensilios e incluso, arquitecturas de ese período, estas esculturas constituyen un archivo histórico de gran importancia.

Izq.: “Haniwa: Hombre que toca taiko”.
Centro: Haniwa femenino que baila con un instrumento de percusión en su mano.
Der.: Haniwa con tambor de calabaza. 

(Piezas pertenecientes al Museo Nacional de Tokyo)

El haniwa “Hombre que toca taiko” desenterrado en Sawa, prefectura de Gunma, es considerado el vestigio más antiguo del taiko en Japón. Este haniwa, que se remonta al siglo VI o VII, representa a un varón con un tonel de mediano tamaño cubierto en ambos extremos por una piel (parche), y colgado desde sus hombros al fin de la cadera; con la mano derecha golpea el instrumento por medio de una baqueta. La mano izquierda parece golpear el otro parche de piel.


4/16/24

KEITA KANAZASHI



Keita Kanazashi, nacido en Tokio, es maestro de taiko. Comenzó su andadura como músico desde muy pequeño y, desde entonces, ha participado como intérprete de dicho instrumento en diferentes festivales y eventos de su país. Ha colaborado en conciertos de artistas de renombre como el cantante Hiroshi Itsuki y el músico Shinnai Nakasaburo, proclamado Patrimonio Nacional en Japón, y participado en importantes proyectos para la difusión del taiko como la gira internacional MUSIC FOR WATER, en Francia. También es recordado por formar parte del grupo Seiwa Taiko. Trabaja con artistas tanto de Occidente como de Oriente, y tiene formación en el campo de la danza con el maestro Eisuke Hanayagi. En su interés por las artes escénicas, ha colaborado también con artistas de kabuki como Tazaemon Mochizuki.

Aquí en Zaragoza los Kamidaiko le tenemos un especial aprecio y consideración porque acude puntualmente a nuestra ciudad casi todos los años y nos brinda la oportunidad de asistir a sus interesantes y productivas masterclass.

EL GRUPO KAMIDAIKO


Kamidaiko en el Hanami 2024 y jardín japonés del parque Labordeta


F
ormo parte del grupo Kamidaiko desde hace 6 años y ha sido una fantástica experiencia personal, sobre todo porque nunca tuve -a mi pesar- formación musical o instrumental, ni había podido profundizar en muchos aspectos de la cultura oriental. De paliar en parte ambas carencias, estoy muy agradecido a Kamidaiko y a nuestra coordinadora Kumiko.

Kamidaiko surgió en Zaragoza como grupo aficionado de percusión japonesa en 2010, a iniciativa de un reducido grupo fundador hispano-japonés. Sus primeros tambores, tres nagados de barril y tres hiradaikos planos, fueron donados por la Fundación Torralba Fortún, que sigue gestionando una importante colección de arte oriental en el Museo de Zaragoza.  Así es como comienza a escucharse el poderoso “gran tambor” -Taiko en japonés-, en nuestra Comunidad.

El grupo Kamidaiko, que se puede traducir por “tambores divinos”, está integrado en la Asociación Cultural Aragón-Japón y lo coordina actualmente su presidenta, la artista plástica Kumiko Fujimura, muy conocida por su labor permanente de promoción de las diversas manifestaciones de la cultura japonesa por estas tierras. El grupo aborda sus proyectos y actuaciones con el propósito de mejorar la calidad y vistosidad de los espectáculos uniendo a la estricta percusión, que es la esencia fundacional del grupo, otras manifestaciones escénicas vinculadas al objetivo de la difusión y el intercambio cultural entre Aragón y Japón.

Ensayamos actualmente todos los domingos entre las 17 y 19 horas en las instalaciones del Centro Civico Delicias. Los interesados, están invitados...

4/04/24

TAIKO Y ESPIRITUALIDAD EN JAPÓN




Tambor y etapas de espiritualidad japonesa

  • 11000 a 500 aec.  Desde la cultura de cazadores-recolectores y el culto a la naturaleza del paleolítico superior, al inicio en Japón de la cerámica y el animismo. Es el periodo Jomōn.
  • 500 aec. a 300 dec. Periodo Yayoi del neolítico japonés y el inicio del cultivo de arroz, el uso del metal y el culto a la fertilidad. Surgen el chamanismo y sus ritos de trance acompañados de danza y percusión; aparecen también  las estatuillas de la diosa madre (de las que luego derivará Amaterasu), el culto a los antepasados y la aparición de primitivas Itako mediadoras.
  • 300 a 600 dec. Periodo Kofun de túmulos megalíticos; surge el shintoísmo, sus santuarios primitivos y el culto a Amaterasu, la diosa del Sol. Los Kami -espíritus de la naturaleza- son la oposición local a los nuevos Budas importados: es la vía de los Kami -el shinto-, frente a la vía de los Budas. Aparece la primera representación del taiko en una figurilla funeraria haniwa.
  • 500 a 800. Periodo Asuka.  Expansión del Budismo. El Emperador, descendiente de Amaterasu, es el líder religioso, político, militar y económico de Japón. Extensión del uso de tambores rituales, que en Japón se denominan taikos. 
  • 800 a 1800. Desde el periodo Heian al Edo, en el que se prohíbe el cristianismo, se universaliza el budismo y se produce el sincretismo kamis-budas. El emperador queda reducido a líder religioso y el poder reside en los señores feudales y sus tropas samurais. Matsuo Bashō, 1644-1694, fué el poeta viajero que cultivó y consolidó el haiku de la sencillez y espiritualidad.
  • 1868. Restauración Meiji y dictadura militar. Separación Budismo-Shintoismo y promoción del nacionalismo religioso. Prohibición de las Itako de Aomori y de las prácticas chamánicas en las islas de Hokkaido (los Ainus) y Ryukyu (las Noro).
  • II Guerra mundial y ocupación aliada. Prohibición del Shintoismo estatal. El Emperador renuncia al carácter divino. Tras la guerra, el taiko tradicional de uso individual en ceremonias festivas y  religiosas, se comienza a interpretar en conjunto o agrupación -kumidaiko-.

PJ HIRABAYASHI

 

Fot:  KADON


PJ Hirabayashi, nikkei americano-japonesa, fue directora artística y miembro fundador de San Jose Taiko, un conjunto de taikistas de nivel internacional. Ella es una pionera del taiko en EEUU y reconocida en la comunidad mundial de taiko por su estilo particular que combina movimiento, danza, percusión, alegría, fluidez y energía.


“La razón por la cual me identifiqué tanto con el taiko es que me transmitía una sensación de fortalecimiento personal a través de su energía, y no encontraba ninguna otra área de la cultura japonesa en la que pudiera desenvolverme. La danza tradicional no era para mí y tampoco el arreglo floral o la ceremonia de té; simplemente no eran lo mío. A mi me interesaba todo lo relacionado con el esfuerzo físico, las artes marciales, la disciplina o lo teatral. En definitiva, todo lo que me podía mantener activa y receptiva.”


4/03/24

DEL TRANCE

Técnicas chamánicas de trance y viaje a través de la danza, la luz y el ritmo

Derviches giróvagos


La danza y más en concreto, el giro y el balanceo, son técnicas y expresiones que han acompañado al hombre desde el origen de los tiempos en todos los ritos “religiosos”, ceremonias y pasajes de iniciación; el ser humano ha encontrado así el modo de explorar su cerebro mediante un masaje sutil en diversas áreas del mismo, producido por compresión y descompresión de la masa cerebral; son experiencias y habilidades específicas que transforman la percepción del ejecutante hacia sensaciones de mayor fuerza y capacidad. Aceleran cambios profundos en el psiquismo, en las emociones, en el rendimiento cognitivo y en el ánimo de quien los practica.

Algo similar ocurre con la luminosidad interior o alucinación visual creada por una fuente de luz adecuada, sol, focos, estroboscopio, etc. y que llamamos fosfenos. Esta alucinación está directamente relacionada con la actividad cerebral del sujeto y provocada por la excitación del nervio óptico mediante agentes químicos o físicos, el dolor, la migraña, el ayuno, la danza y accidentalmente, por un estornudo, un golpe en el ojo o un intenso deslumbramiento. Ese sol interior, esa luz entre los dos ojos a la altura del entrecejo, pulsa, vibra, gira, se desvanece, con un ritmo propio del estado mental de cada sujeto que realiza la experiencia; por ejemplo, la luz interior aparece cuando nos balanceamos a un ritmo fijo, un ritmo de un segundo por cada lado, es decir, un segundo nuestro cuerpo y/o nuestra cabeza se mece hacia un lado y un segundo hacia el otro.

4/02/24

ONDAS SANADORAS

Los círculos de tambores


Formación Kumi-daiko en círculo



Como se ha comentado en otra entrada previa, muchos nativos se refieren al sonido del tambor del chamán como el “latido de la tierra”. Debemos considerar que la frecuencia de resonancia electromagnética del planeta, que se sitúa en los 7,5 ciclos por segundo, resulta equivalente a la de las ondas cerebrales theta de los humanos. Aunque su vinculación sigue siendo objeto de investigación científica, parece plausible, por ejemplo, que el sonido del tambor pudiera permitir al chamán alinear sus ondas cerebrales con esa resonancia y, por tanto, con “el latido de la tierra”.

Las ondas theta -de entre 4 y 8 ciclos/s- se asocian con la transición del sueño a la vigilia, la relajación profunda y la ensoñación, y también están relacionadas con la creatividad, la intuición y algunos estados meditativos. La sincronización sonora con estas emisiones hace que nuestro cuerpo adquiera mayor receptividad y aumenta la velocidad de concentración. Por otra parte, el toque rítmico del tambor libera en el ejecutante hormonas de tipo dopamina y serotonina, responsables del placer, el estado de ánimo y la motivación, así como las endorfinas, que incrementan la sensación de felicidad. Son sensaciones de energía positiva que suelen relatar los miembros de las formaciones kumi-daiko; es decir, de los conjuntos organizados de taikistas.

ŌKURA SHŌNOSUKE


Ōkura Shōnosuke 

Es un virtuoso baterista de Tsuzumi en el mundo tradicional del teatro , pero también es un artista innovador cuyos ritmos potentes y pulsantes resuenan con la naturaleza y con la vida misma. Nacido en 1955, está acreditado como poseedor de un importante bien cultural intangible. Es el hijo mayor del gran maestro de la escuela Ōkura de músicos de tsuzumi -taiko de mano para hombro o cadera-. Entrenado con su padre y su abuelo, actuó por primera vez en el escenario a los nueve años. 

El sonido penetrante y agudo del tsuzumi de Ōkura Shōnosuke tiene un efecto electrizante y calmante en el oyente. Este pequeño tambor de mano tiene dos pieles montadas sobre aros metálicos y unidas por cuerdas en un cuerpo de madera con forma de reloj de arena, un diseño simple que se ha mantenido sin cambios durante siglos y es muy utilizado en nagauta, un tipo de música tradicional que se toca junto al shamisen en el teatro kabuki, para acompañar la danza y proporcionar interludios reflexivos. La peculiaridad del tsuzumi es la necesidad de humedad para producir el sonido deseado; por ello, antes de tocarlo, se respira cerca de sus membranas. Además, la fuerza de agarre alrededor de las cuerdas hace variar la tensión que permite interpretar diferentes afinaciones. Es probablemente el taiko más antiguo conocido en Japón, con un origen vinculado al primitivo chamanismo previo al periodo Kofun o de los túmulos megalíticos -200 a 500 dne.-.

Ref: https://estudiosdeasiayafrica.colmex.mx/index.php/eaa/article/download/1689/1689

El tsuzumi es capaz de producir frecuencias más allá del rango de la audición humana, ejerciendo un profundo efecto curativo, “como si uno estuviera de pie en un denso bosque”. El tsuzumi es también uno de los cuatro instrumentos básicos del conjunto instrumental del teatro Nō.

“El pulso que emana del cuerpo de madera de cerezo y las pieles de caballo de un tsuzumi, trascienden el espacio y el tiempo, haciendo eco a través de la inmensidad del propio cosmos.”