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| Kamidaiko con el bailarín flamenco Ryo |
Otro de los elementos importantes en la elaboración de las máscaras japonesas tradicionales es la pintura de superficie que, en las más antiguas, se elaboraba a base de conchas y barro. Usando esta base como capa de imprimación, se pintan después las máscaras con las pinturas y colores que le darán su aspecto exterior visible. Finalmente, la pintura es protegida con una capa de laca protectora que fija la pintura y aporta brillo al acabado final de la máscara.
El teatro Noh se inspira en los rituales y danzas religiosas que se practican en los templos y oraciones shintoistas y budistas, y también en la corte imperial; el equivalente a una opera aristocrática. Se compone de 5 actos, cada uno de ellos separados entre sí por un entremés que recibe el nombre de kyogen, de carácter cómico. Las obras de teatro Noh son siempre de contenido lírico serio y los kyogen sirven de contrapunto y distensión; en realidad, el trasfondo de la mayoría de obras se podría resumir en la búsqueda de la redención del personaje principal, que debe emprender un camino de purificación para recuperar un estatus perdido. Otro elemento característico del teatro Noh, es que será siempre el protagonista principal quien lleve las características máscaras japonesas, y algunas veces, el actor compañero que suele representar a una mujer; como otra de las características del teatro Noh es que solo lo realizan varones, es necesario que para representarla, se use una máscara que permita al actor introducirse en el personaje y darle credibilidad frente al público.
También nosotros en Kamidaiko, y en alguna de nuestras dramatizaciones, empleamos máscaras tradicionales para enfatizar el dramatismo del espectáculo; así, las hemos utilizado en el "Kurai Oni" en el Planetario de Pamplona o en la "leyenda de Tanabata" en el Museo de Huesca, por cierto, con bastante éxito entre el público.
Hannya: Demonio femenino que representa a la mujer celosa y despechada; es la envidia, el odio y el mal. Cuenta el mito que cuando la mujer fue traicionada o despreciada por un amante, sus celos, rabia y dolor la convirtieron en un demonio vengativo. Aunque de rostro aterrador, es también un talismán de buena suerte que aleja el mal y es muy popular en tatuajes japoneses.
















