SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

6/22/26

EN PRIMERA FILA CON KAMIDAIKO, EN EXPOTAKU ZGZ 26

E
s el sábado 20 de junio a las 14 horas y 39º de temperatura:  Kamidaiko tiene concierto y taller de demostración en la feria Expotaku 2026 de Zaragoza. 



Mi cirugia ocular no me permite todavía la participación directa en el espectáculo, pero acompaño al grupo desde la primera fila del escenario;  ahí van algunas imágenes del evento...  


















... y en movimiento 




6/15/26

UN PEPINO EN EL RIO. Cuento de verano

E
n estos días cálidos de inicio del verano nos viene al encuentro un antiguo cuento japonés que relata una historia de yōkais -seres sobrenaturales- del rio que cuelgo hoy en el blog. No tiene nada que ver con el mundo del taiko, salvo el paisaje, pero me gusta mucho; ya disculparan...



Kappas en el rio



Dicen los ancianos que, cuando el verano alcanza su plenitud en la montaña y las cigarras entonan su canto interminable bajo el sol dorado de la estación, los espíritus del agua despiertan y recorren en silencio el cauce de los ríos.

En aquella remota aldea con un río de aguas claras donde se reflejan las estrellas incluso de día, vivía una jovencita llamada Aki. Cada verano ayudaba a su abuelo a cuidar un pequeño huerto que era motivo de orgullo para toda la comarca, pues de aquella tierra fértil brotaban los pepinos más hermosos que nadie hubiera visto jamás.

Una tarde de agosto, cuando el aire tiembla bajo el calor y las sombras se alargan sobre los campos, Aki descubrió entre las hojas un fruto extraordinario. Era un pepino largo y perfecto, de un verde tan intenso que parecía haber guardado en su piel el color mismo del río.

La muchacha sonrió al verlo y pensó primero en llevarlo a casa. Sin embargo, recordó una antigua tradición que los mayores respetaban desde tiempo inmemorial. Decían que, durante los días más cálidos del año, convenía ofrecer un pepino al espíritu que habita las corrientes de agua, el yōkai del rio; se referían al famoso y misterioso Kappa (*). De ese modo, el guardián de las aguas permanecería complacido y bendeciría el río con su calma, sin molestar ni a bañistas ni a pescadores.

Siguiendo la costumbre, Aki escribió cuidadosamente su nombre sobre la piel brillante del pepino. Después lo depositó sobre la corriente y observó cómo el agua lo llevaba río abajo, alejándolo poco a poco hasta hacerlo desaparecer entre reflejos de plata. Entonces regresó a casa sin imaginar que aquel sencillo gesto cambiaría el destino de aquel verano.

Al amanecer del día siguiente, una extraña maravilla le aguardaba en el huerto. Las plantas que la víspera parecían agostadas por el calor, se erguían ahora vigorosas y llenas de vida. Sus hojas relucían cubiertas de rocío, y la tierra exhalaba un aroma fresca, como si hubiera sido bendecida durante la noche.

Los días pasaron, y la abundancia aumentó hasta convertirse en prodigio. Nunca antes las cosechas habían sido tan generosas. Aki no lograba explicar el misterio de aquel favor invisible y una noche, guiada por la curiosidad y por un presentimiento imposible de explicar, caminó hasta la orilla del río. La luna llena reposaba sobre las aguas como una flor de luz, y el murmullo de la corriente sonaba como una vieja y conocida canción.

Y entonces lo vio.

Junto a la orilla apareció una pequeña figura apenas más alta que un niño. Su espalda estaba protegida por un caparazón semejante al de las tortugas, sus manos eran palmeadas y sobre su cabeza descansaba una especie de cuenco lleno de agua cristalina que reflejaba el resplandor lunar.

Era un yōkai. Era el Kappa.

Entre sus manos sostenía el mismo pepino que Aki había entregado al río y, durante unos instantes, ninguno de los dos habló. No hicieron falta palabras. El espíritu contempló a la muchacha con ojos serenos y, con la exquisita cortesía que se atribuye a los habitantes del mundo invisible, realizó una profunda reverencia.

Luego señaló en silencio la dirección del huerto del abuelo.

Aki comprendió. Aquella abundancia, aquella inesperada prosperidad, habían sido un regalo nacido de la gratitud.

La luna iluminó por un momento la sonrisa de la joven. Y aunque pertenecían a mundos distintos, separados por el velo que divide a los hombres de los espíritus, ambos compartieron un instante de entendimiento tan puro y fugaz como el reflejo de una estrella en el agua. Después, el Kappa se inclinó una vez más y se sumergió en el río. Las ondas brillaron bajo la luz plateada y la criatura desapareció para siempre entre las corrientes.

Desde entonces, cada verano, cuando llegan los días más cálidos y el río canta bajo el cielo estrellado, Aki deja un pepino sobre las aguas.

Nunca volvió a ver al espíritu del río; sin embargo, las cosechas siguieron siendo abundantes, las aguas permanecieron tranquilas y, algunas noches de luna llena, la muchacha creyó escuchar entre el murmullo de la corriente un grito amable que llegaba desde las profundidades.

Y así nació la leyenda de la amistad silenciosa entre una joven de corazón puro y el antiguo espíritu guardián de las aguas.



Kappa. Imagen contemporánea



(*) El kappa es un yōkai muy asociado al verano porque habita ríos, estanques y zonas donde los niños van a bañarse en los meses cálidos. Muchas historias tradicionales sobre este ser sirven como advertencia para no acercarse al agua sin las precauciones necesarias. En la familia yokai, el kappa es posiblemente una de las criaturas imaginarias más temidas del período Edo,  junto con Kitsune y Tengu, creencias animistas heredadas del sintoísmo. 

Y la relación entre kappas y pepinos es una de las más famosas del folclore japonés. De hecho, se dice que los kappas adoran los pepinos más que cualquier otra comida (a excepción del hígado de las personas), y por eso existe incluso un plato japonés llamado Kappamaki -rollito de sushi de pepino-.



Kappamaki




REF:

5/31/26

CONCIERTO EN JOTAPON 2026

K
amidaiko ha participado de nuevo en JOTAPON con un concierto de taiko en la mañana del día 30 de mayo, y un posterior taller de demostración de taiko.

Celebramos siempre esta iniciativa del barrio zaragozano de La Jota que favorece sin duda el diálogo cultural y, desde luego, agradecemos su invitación a presentar una tradición japonesa de interés creciente, como es la percusión con tambores taiko.



Este nuevo concierto ha tenido una ejecución brillante por parte de mis compañeros de Kamidaiko, como ha reconocido con sus aplausos el público asistente. Muy buena sincronización de golpes y mucha energía de movimientos. Los temas elegidos han sido "Kamidaiko", "Dokkoi", "Ippo", "Tobu", "Taiko Asobi", "Oggi" y "Natsu Matsuri"

Dejo aquí una selección de imágenes a modo de reportaje:










Bien por kamidaiko... !!




5/27/26

EL TAIKO YOKAI

H
ablamos hoy de unos yōkai muy particulares.


Los Tsukumogami son una clase de yōkai o espíritus sobrenaturales japoneses que nacen de objetos domésticos que han cumplido cien años de existencia; en la mitología japonesa, se cree que después de un siglo, incluso un objeto inanimado recibe un alma y cobra vida, volviéndose consciente y, a veces, travieso. Ocurre a menudo con paraguas, linternas o sandalias, entre otros.

Entre los instrumentos musicales transformados en yokai Tsukumogami, es famoso el Biwa boku-boku, instrumento musical japonés de cuerda parecido a un laúd, que habría despertado como espíritu. En algunas representaciones aparece como un monje con cabeza de biwa, cantando historias antiguas o incluso manifestando emociones humanas. Los tsukumogami reflejan una idea muy presente en la cultura japonesa; que los objetos tienen una esencia espiritual y merecen respeto, especialmente los objetos antiguos o muy usados.





Cuando en este contexto hablamos de taikos yōkai, nos referimos a instrumentos musicales de percusión  que debido a su longevidad y al uso espiritual que a menudo tienen, son candidatos perfectos para convertirse en Tsukumogami:

Según la tradición, un taiko que ha sido golpeado y cuidado con respeto durante un siglo desarrolla una voluntad propia. Si el objeto fue bien tratado, suele ser amigable; si fue abandonado o maltratado, puede volverse vengativo contra sus antiguos dueños.

En muchos relatos modernos, los tsukumogami musicales suelen conservar memoria de quienes los tocaron, y actuar como médiums entre aquellos y los vivos.

Como es esperable, un Taiko Tsukumogami suele manifestarse a través de su sonido; puede empezar a sonar sin que nadie lo toque por la noche, o seguir por su cuenta determinados ritmos en ciertas situaciones.



Grabados ukijo-e representando al Taiko Tsukumogami y un Tsuzumi espectral





*  *  *

 


Raiko Horikawa es el ejemplo más famoso de los taiko Tsukumogami en la moderna cultura popular -específicamente en los videojuegos Touhou Project-. Representa a un taiko que se convirtió en Tsukumogami y tiene la habilidad de hacer que cualquier cosa siga el ritmo que marca. Y Touhou Project es una popular serie de videojuegos japoneses del género bullet hell -disparos intensos con muchos proyectiles-, creada casi en su totalidad por una sola persona, ZUN.

La historia se desarrolla en un mundo ficticio llamado Gensokyo, un lugar donde humanos y seres sobrenaturales (yōkai, espíritus, dioses) conviven. La protagonista, Raiko, se distingue por su inteligencia y su deseo de libertad, y a diferencia de otros objetos que cobran vida por rencor, Raiko es un tambor que disfruta de ser golpeado por la gente.  

Tiene conciencia humana gracias a la magia de un "mazo milagroso", aunque se da cuenta de que este poder es temporal y la hace dependiente de él y muy agresiva.  Para no volver a ser un objeto inanimado, toma una decisión arriesgada: Renuncia al mazo y a su antiguo cuerpo de Taiko, y roba una caja de batería pop moderna del mundo exterior. Ahora se mantiene viva gracias a la energía continua de los músicos modernos, lo que la hace un espíritu autosuficiente.

   

Anime de Raiko




4/30/26

A PROPÓSITO DEL O-DAIKO EN LAS FORMACIONES KUMIDAIKO

H
ace ya algún tiempo tuve la oportunidad de asistir a un concierto profesional de taiko en Burdeos y me dejó impresionado la utilización en el escenario de un enorme hiradaiko que colgaba de un arco bastidor y que tocaba uno de los taikistas en los momentos de mayor intensidad visual y musical del espectáculo. 

Desde entonces, me quedé con las ganas de intentar fabricar artesanalmente, como es habitual en nuestro grupo, un hiradaiko colgante para Kamidaiko en el que participaba desde algunos meses atrás; lo que sería por su forma, un O-Hiradaiko. La casualidad hizo que me hiciera con un buen trozo de tronco recién talado de arce japonés -madera muy valorada en la construcción de taikos-, de un jardín familiar donde el árbol estaba poniendo en peligro la casa que le acogía.  

Aunque la idea inicial era construir un O-Daiko de 90 cms., con la colaboración de un aserradero conocido de Huesca conseguí transformar aquel tronco, tras su secado, en 38 tablillas de 25x7 cms. que me permitieron desarrollar un casco de tambor de 75 cms. de diámetro, complementado con una buena piel de asturcón, el pequeño y ancestral caballo de las tierras asturianas.


Construcción del O-Hiradaiko


Aunque lo hemos utilizado en algún evento concreto -dos ediciones de la Cabalgata de Reyes Magos de Zaragoza-, no lo hemos introducido todavía en nuestros conciertos, porque no tenemos claro todavía qué rol asignarle entre nuestros temas de repertorio y porque nadie se ha lanzado aún a su interpretación solista; pero no desesperen, no tardaremos en hacerlo...


O-Hiradaiko en la Cabalgata de Reyes de Zaragoza


El O-Daiko es el tambor más grande dentro de los taikos tradicionales. Al margen de su tamaño, siempre grande, los O-daikos suelen tener la apariencia o formato habitual de nagado, oke o hiradaiko. El prefijo “O-” en japonés es, simplemente, un honorífico que se usa para dar respeto, énfasis o importancia a una palabra. Es de uso muy común y aparece en muchos contextos cotidianos. 


O-Daikos en formato nagado, oke y hiradaiko


En las formaciones y conciertos kumidaiko -el estilo moderno de interpretación de taikos en conjunto-, el O-Daiko suele tener, como en Kodo -del que he sacado la mayor parte de estas anotaciones técnicas-, un rol destacado, tanto en lo musical como visualmente:

  • Elemento central: Muchas agrupaciones lo colocan como pieza protagonista en ciertos momentos del concierto. Su tamaño y potencia sonora lo convierten en un punto focal.
  • Solos icónicos: Es común que haya piezas donde un solo intérprete toca el O-Daiko. Estos solos suelen ser intensos, con movimientos amplios y muy expresivos.
  • Clímax del espectáculo: El O-Daiko se utiliza a menudo para marcar los momentos más dramáticos o culminantes de la actuación; actúa como el ancla rítmica y el punto culminante de energía en algunas piezas.
  • Impacto visual: No solo importa el sonido; la ejecución (postura, fuerza, coreografía) es clave y forma parte del espectáculo.
El grupo Kodo ha hecho del O-Daiko una de sus señas de identidad. En sus conciertos, el solo de O-Daiko es uno de los momentos más esperados, combinando resistencia física, precisión rítmica y una puesta en escena muy cuidada. En resumen, dentro de las presentaciones kumidaiko, el O-Daiko no es solo un instrumento más; es un símbolo de fuerza, tradición y espectáculo. Su participación suele estar diseñada para impresionar tanto auditiva como visualmente.

La estructura de una pieza de O-Daiko suele estar muy cuidada y aunque no es rígida, tiene componentes bastante estables y sus composiciones -especialmente las popularizadas por Kodo-, siguen un esquema bastante reconocible que combina música, energía física y narrativa visual. La idea es seguir el principio japonés jo-ha-kyū (inicio–desarrollo–aceleración), común a otras artes tradicionales. En resumen, a lo largo de toda la pieza de O-Daiko son esenciales:
  • La dinámica corporal: No es solo música; la postura, respiración y energía del intérprete son esenciales.
  • La respiración (kiai): Exhalaciones o gritos que acompañan los golpes y refuerzan el ritmo.
  • El Ma (espacio y vacío): Los silencios son tan importantes como el sonido.
  • La improvisación controlada: Aunque hay estructura, los intérpretes añaden variaciones personales.

En la propia página de presentación de este blog está desde su inicio, para quien tenga interés, un solo de O-Daiko por parte de un solista de Kodo, al que añado ahora otro de la competición anual Taiko Taikai que se desarrolla en Los Ángeles.


3er lugar O-Daiko en el torneo competitivo Taiko Taikai 2024 



ESTRUCTURA GENERAL DE UNA PIEZA DE O-DAIKO


1. Introducción (Jo)

Empieza en general de forma bastante contenida:

  • Golpes lentos y espaciados.
  • Mucho silencio entre sonidos (es el “ma”, o espacio vacío).
  • El intérprete establece presencia y tensión.

Aquí no se busca impresionar con velocidad, sino crear expectativa.


2. Desarrollo progresivo (Ha)

La intensidad empieza a crecer:

  • Se introducen patrones rítmicos más complejos.
  • Aumenta la velocidad y la fuerza.
  • Se alternan golpes graves (centro del tambor) y más secos (borde).

En esta fase el público ya percibe la “voz” del O-Daiko y el estilo del intérprete.


3. Clímax (Kyū)

Es el punto más explosivo:

  • Ritmos rápidos, continuos y potentes.
  • Movimientos corporales amplios y muy expresivos.
  • Gran exigencia física (resistencia y precisión).

Aquí el O-Daiko domina completamente el espacio sonoro y visual.


4. Resolución o cierre

Después del clímax:

  • Se reduce la intensidad.
  • Puede volver a golpes más espaciados.
  • A veces termina con un golpe final muy marcado y sostenido.

Ahora, unos consejos rápidos para la práctica del O-daiko

  • Postura (kata);  la espalda firme y el core activo -zona corporal entre ombligo, lumbares y cadera- para evitar lesiones
  • Movimientos grandes;  no se trata de golpear fuerte sino de “dibujar” el golpe con todo el cuerpo
  • Relajación y rebote;  no bloquear el bachi y dejar que rebote de forma natural
  • Practicar lentamente los ejercicios básicos y repetirlos constantemente


Y quedan aún bastantes cosas.  Seguiremos hablando del O-Daiko en nuevas entradas al blog...

 


O-Hiradaiko en ejecución





Ref:

"Mecánica corporal para la expresión de O-daiko". Escuela Kodo Taiko. Kenta Nakagome

"Drumming from Screen to Stage: Ondekoza's Ōdaiko". Shawn Bender