SALUDO Y BIENVENIDA
6/22/26
EN PRIMERA FILA CON KAMIDAIKO, EN EXPOTAKU ZGZ 26
5/31/26
CONCIERTO EN JOTAPON 2026
Celebramos siempre esta iniciativa del barrio zaragozano de La Jota que favorece sin duda el diálogo cultural y, desde luego, agradecemos su invitación a presentar una tradición japonesa de interés creciente, como es la percusión con tambores taiko.
Este nuevo concierto ha tenido una ejecución brillante por parte de mis compañeros de Kamidaiko, como ha reconocido con sus aplausos el público asistente. Muy buena sincronización de golpes y mucha energía de movimientos. Los temas elegidos han sido "Kamidaiko", "Dokkoi", "Ippo", "Tobu", "Taiko Asobi", "Oggi" y "Natsu Matsuri"
Dejo aquí una selección de imágenes a modo de reportaje:
4/30/26
A PROPÓSITO DEL O-DAIKO EN LAS FORMACIONES KUMIDAIKO
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| O-Daikos en formato nagado, oke y hiradaiko |
En las formaciones y conciertos kumidaiko -el estilo moderno de interpretación de taikos en conjunto-, el O-Daiko suele tener, como en Kodo -del que he sacado la mayor parte de estas anotaciones técnicas-, un rol destacado, tanto en lo musical como visualmente:
- Elemento central: Muchas agrupaciones lo colocan como pieza protagonista en ciertos momentos del concierto. Su tamaño y potencia sonora lo convierten en un punto focal.
- Solos icónicos: Es común que haya piezas donde un solo intérprete toca el O-Daiko. Estos solos suelen ser intensos, con movimientos amplios y muy expresivos.
- Clímax del espectáculo: El O-Daiko se utiliza a menudo para marcar los momentos más dramáticos o culminantes de la actuación; actúa como el ancla rítmica y el punto culminante de energía en algunas piezas.
- Impacto visual: No solo importa el sonido; la ejecución (postura, fuerza, coreografía) es clave y forma parte del espectáculo.
La estructura de una pieza de O-Daiko suele estar muy cuidada y aunque no es rígida, tiene componentes bastante estables y sus composiciones -especialmente las popularizadas por Kodo-, siguen un esquema bastante reconocible que combina música, energía física y narrativa visual. La idea es seguir el principio japonés jo-ha-kyū (inicio–desarrollo–aceleración), común a otras artes tradicionales. En resumen, a lo largo de toda la pieza de O-Daiko son esenciales:
- La dinámica corporal: No es solo música; la postura, respiración y energía del intérprete son esenciales.
- La respiración (kiai): Exhalaciones o gritos que acompañan los golpes y refuerzan el ritmo.
- El Ma (espacio y vacío): Los silencios son tan importantes como el sonido.
- La improvisación controlada: Aunque hay estructura, los intérpretes añaden variaciones personales.
ESTRUCTURA GENERAL DE UNA PIEZA DE O-DAIKO
1. Introducción (Jo)
Empieza en general de forma bastante contenida:
- Golpes lentos y espaciados.
- Mucho silencio entre sonidos (es el “ma”, o espacio vacío).
- El intérprete establece presencia y tensión.
Aquí no se busca impresionar con velocidad, sino crear expectativa.
2. Desarrollo progresivo (Ha)
La intensidad empieza a crecer:
- Se introducen patrones rítmicos más complejos.
- Aumenta la velocidad y la fuerza.
- Se alternan golpes graves (centro del tambor) y más secos (borde).
En esta fase el público ya percibe la “voz” del O-Daiko y el estilo del intérprete.
3. Clímax (Kyū)
Es el punto más explosivo:
- Ritmos rápidos, continuos y potentes.
- Movimientos corporales amplios y muy expresivos.
- Gran exigencia física (resistencia y precisión).
Aquí el O-Daiko domina completamente el espacio sonoro y visual.
4. Resolución o cierre
Después del clímax:
- Se reduce la intensidad.
- Puede volver a golpes más espaciados.
- A veces termina con un golpe final muy marcado y sostenido.
Ahora, unos consejos rápidos para la práctica del O-daiko
- Postura (kata); la espalda firme y el core activo -zona corporal entre ombligo, lumbares y cadera- para evitar lesiones
- Movimientos grandes; no se trata de golpear fuerte sino de “dibujar” el golpe con todo el cuerpo
- Relajación y rebote; no bloquear el bachi y dejar que rebote de forma natural
- Practicar lentamente los ejercicios básicos y repetirlos constantemente
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| O-Hiradaiko en ejecución |
4/22/26
SE VA EL INVIERNO. ÚLTIMOS EVENTOS DE KAMIDAIKO
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| Kamidaiko en Borja. Cianotipia sobre papel de lino |
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| Kitsune hizo de speaker |
Este año se han programado varios días de actividades y en concreto para nuestra actuación, el sábado 11 y el domingo 12 de abril en el futuro jardín japonés del parque Labordeta; la inclemencia del tiempo ha impedido hacerlo los dos días, y solo se actuó el sábado. Una pena, pero este año me ha pillado fuera de Zaragoza. De todas formas, entre amigos y seguidores, siempre se recoge un buen material documental con el que ilustrar los eventos.
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| Sumi-e en mural colectivo |
A pesar de todo se han podido desarrollar muchas cosas para satisfaccion del público zaragozano:
- fotos de las “modelos con kimono”
- pintura Sumi-e colectiva en gran formato sobre sakuras (cerezos).
- sesion de Radio taiso (gimnasia japonesa por radio)
- baile de Bon-odori
- concierto de taiko con Kamidaiko
- y Picnic de almuerzo bajo los cerezos
2/21/26
APUNTES SOBRE LA ELECCIÓN DE MADERAS EN TAIKOS Y BACHIS
Quedan fuera de esta revisión las tablillas o claves de percusión (Hyōshigi) o los bloques de madera hueca de los templos o tambores de hendidura (Mokugyo) con forma de pez, rana, etc; y tampoco hablamos aquí de la madera de los grandes taikos tradicionales elaborados por ahuecamiento de troncos enteros (los kurinuki-daiko), aunque ya sabemos que, en general, éstos están elaborados con madera de olmo japonés zelkoba, considerados los de mayor calidad y precio. Nos centramos por tanto en las maderas adecuadas para la construcción de taikos hechos con tablas o duelas de madera (los shusei-daiko), en los formatos habituales de shime, hiradaiko, oke y nagado, y de las empleadas para sus correspondientes bachis; espero que estas recomendaciones resulten de utilidad en nuestro grupo Kamidaiko que se aventura a menudo en la fabricación de taikos, y donde la elección de maderas es siempre un tema controvertido.
Al revés ocurre con el oke que se suele cargar sobre el cuello del taikoka, por lo que se tiende a elegir maderas más ligeras. Además, en el oke no es posible golpear el casco con los bachis por lo que la dureza de la madera, a efectos de marcas y rozaduras, tampoco es relevante. Podríamos por tanto emplear maderas ligeras y blandas del bloque 1º de la tabla; el cedro, el ciprés o el pino común se emplean muy frecuentemente.
Menor fatiga y más control y velocidad nos llevarían a bachis de maderas más ligeras y de menor densidad; y si buscamos volumen, profundidad y proyección sonora, nos llevaría a maderas más densas, duras y pesadas. Si la madera es muy ligera, el sonido pierde profundidad y proyección; pero una madera demasiado pesada reduce agilidad y claridad rítmica.
Resumen de recomendaciones de profesionales y taikokas para sus bachis:
- Para los de un hiradaiko mediano: arce o roble americano son opciones equilibradas en bachis.
- Para un nagado mediano, bachis de 40 cms de cerezo, olmo o abedul con buen equilibrio de potencia y control.
- Para un nagado grande, bachis de 48 cms, gruesos y pesados, de roble japonés.
- Para un gran odaiko se necesita resistencia estructural que soporte impactos fuertes; servirían bien los bachis de haya o castaño y grosores de 3 cms o más.
- Para el shime se recomiendan maderas ligeras como el hinoki o el arce, en bachis delgados y cortos
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| Pinos, de Hasegawa Tōhaku, 1550 |
2/02/26
REFLEXIONES SOBRE EL TAIKO Y LA EDAD
Ayer celebraba mi cumple (72) con los Kamidaikos en el dojo de Delicias y comentaba con nuestra directora Kumiko hasta que edad se podía tocar el taiko, que es un tema que me ocupa (supongo que por razones biológicas) desde hace un tiempo: "Hasta que te mueres, si quieres" o "algunos se mueren tocándolo"; pero yo me referia mas bien a cómo se siente o se vive el taiko, o se ejecuta, a partir de cierta edad.
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| Seiichi Tanaka y Eitetsu Hayashi |
Las expectativas del niño son la diversión, el ruido y el movimiento. También, sentirse parte de un grupo. Es una fase que los maestros emplean para enseñar normas y disciplinas sociales y musicales con sutileza, sin que se note.
En la adolescencia el leit motiv es la búsqueda de identidad y pertenencia, y las expectativas se dirigen a canalizar la energía y las emociones, ser visto, pertenecer, destacar y, desde luego, auto-retarse en el plano físico.
El taiko se vuelve expresión personal. Aparece el ego -para bien y para mal-: querer tocar fuerte, rápido, perfecto. Muchos encuentran aquí la tribu con la que identificarse y una forma de decir aquí estoy.
En jóvenes y adultos tempranos domina más bien la idea del dominio del tambor y el dar sentido o propósito a esta expresión artística. Aquí el taiko se toma ya en serio. Se ensaya duro, se sufre un poco y se busca excelencia. Para algunos se plantea como camino profesional; para otros, una disciplina que estructura la vida.
Es decir, se busca alcanzar una técnica sólida, entender el porqué de la tradición y también, disfrutar de la adrenalina estimulante del escenario, los viajes o el reconocimiento.
En los adultos y la madurez lo más importante suele ser el equilibrio personal y la profundidad emocional, la presencia consciente y la transmisión de conocimientos.
Las expectativas están más bien en conceptos como la conexión cuerpo-mente, mantener la vitalidad corporal y disfrutar del momento; también la constancia, dar más valor a la comunidad que al ego, buscar significado a las cosas y compartir conocimientos. El taiko deja de ser “demostrar” y pasa a ser sostener junto a otros. Se valora cada vez más el espacio, el silencio, la respiración, tocar junto a los otros. Empieza a ser meditación sonora en movimiento; menos golpes pero con más intención.
"Los grandes maestros parecen tocar poco, pero cada golpe pesa como una montaña".
El taiko después de los 70. Ya no se toca para probar o demostrar nada. Se toca para "estar ahí", y el golpeo no busca la fuerza o la precisión, sino la presencia. Es más una práctica de vida que una exhibición.
Quizá el cuerpo pida más cuidados, pero la intención es más clara que nunca. El grupo deja de ser un espacio de competencia y se vuelve comunidad viva. Se contribuye a mantener el pulso emocional del grupo y a escuchar, más que golpear el tambor.
El taiko pide ahora más "verdad": tocar con economía de movimientos; afinar postura y respiración; respetar los silencios y, en definitiva, armonizar cuerpo, espíritu y grupo.
Para él, es el ki quien determina tanto la calidad del golpe, como la intención o el silencio entre sonidos. La visión del maestro es de proceso y camino, más que de técnica musical.
Hayashi, en cambio, no hace pedagogía explícita del tema; la transmite a partir de su propia trayectoria vital, corporal y musical. En su juventud, cuando salió de Ondekoza para fundar Kodo, hacía alarde de potencia, resistencia y virtuosismo físico extremo, ensayando a veces en la isla de Sado en condiciones de congelación.
Con el paso del tiempo, va reduciendo movimientos, economiza energía y profundiza en la respiración y el Ma -término japonés traducible por pausa, abertura o intervalo; no simplemente un vacío o ausencia de contenido, sino un espacio consciente-. Habla también de cómo, con la edad, el taiko deja de “empujar el sonido” para pasar a “dejarlo emerger”.
Finalmente, hay un cierto consenso transmitido informalmente entre escuelas y maestros taikistas que establece que el niño "aprende el ritmo”, el adulto "aprende el sentido” y el mayor "encarna el taiko”
En las escuelas de taiko se piensa que el niño aprende con el cuerpo antes que con la mente. Imita y repite jugando, interioriza movimientos y patrones rítmicos y aprende cuándo golpear (fuerte/débil, rápido/lento)
El adulto no solo ejecuta, también pregunta y comprende: el ma -el espacio entre golpes-, la intención o el contexto cultural y espiritual. El ritmo no es solo sonido y se vuelve más bien mensaje.
Y el viejo maestro taikista ya no toca taiko; su postura, respiración y energía "son" taiko. No piensa el ritmo ni el sentido, simplemente ocurre; desde la óptica zen el cuerpo, el tambor y el momento se hacen uno. No hay músico y tambor, hay taiko manifestándose.
Sin embargo, se trata de un proceso cíclico, circular; incluso los maestros vuelven al ritmo simple como un niño.
1/02/26
KAMIDAIKO Y LA CABALGATA DE REYES
La previsión meteorológica para estos Reyes de 2026 no es la mejor para los desfiles al aire libre por las calles de Zaragoza. Es posible, incluso, que nieve...
Por eso, para desechar posibles pensamientos de huida y dar mayor sentido a la presencia de los taikos japoneses de Kamidaiko en la Cabalgata de los Reyes Magos -mas allá de situar a éstos legendariamente en el “Oriente”-, he estado revisando algunas fuentes y textos y encontrado cierta relación de nuestros Reyes con tradiciones budistas de India, China y Japón, que pueden dar alguna interesante pista sobre el asunto y sus conexiones, y que paso a comentar.
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| El grupo Kamidaiko ataviado para la Cabalgata de Reyes 2026 de Zaragoza |
En primer lugar, los Tres Reyes de la India. En algunas narrativas y textos budistas muy antiguos, se hace mención a tres figuras sabias o reyes de la India que visitan al niño Buda iluminado en su nacimiento; sin embargo, ese viaje y peregrinación está mucho más relacionado con la búsqueda y veneración de la sabiduría que con los regalos materiales de nuestros Reyes Magos, aunque es cierto que el oro, el incienso y la mirra también representan simbólicamente para el cristianismo, la realeza, la divinidad y la humanidad de Cristo.
Aquellos tres monarcas -los de la India- son considerados pilares históricos en la consolidación y expansión del budismo y en la compilación de sus textos originales, y recordados a menudo por su enorme impacto en la historia de esta religión; una tradición que utiliza la figura de los tres reyes para simbolizar la llegada de la sabiduría y la iluminación desde algún lugar remoto, y que representarían también tres elementos fundamentales del budismo, como son la sabiduría, la ética y la meditación y, por tanto, su camino hacia la iluminación.
Según otra importante tradición budista, así como en algunas leyendas y mitos chinos, se habla de los "Tres Tesoros" o "Trayas", como elementos fundamentales de la fe, que representarían lo que todos los budistas deben venerar y seguir, los mismos que he mencionado antes para los reyes de la India. Es decir, el Buddha o ser iluminado, que desde su nacimiento muestra señales de ser un ser especial o divino y es el ejemplo más alto de lo que todos los seres humanos pueden lograr a través de la práctica espiritual; el Dharma o las enseñanzas del Buda y su doctrina de la iluminación como ley universal y camino hacia la liberación del sufrimiento; y el Sangha o comunidad de practicantes monjes y laicos budistas que siguen sus enseñanzas.
Este concepto de los Tres Tesoros podemos verlo como una especie de "trinidad" budista, y su mitología hace referencia muchas veces a sabios o sabias que visitan a seres iluminados o divinos.
Y por último, podemos también hablar de Los Tres Grandes Sabios -San Daizai- de la tradición budista japonesa, aunque es verdad que no son sabios en el mismo sentido que los Reyes Magos. Estas figuras representan más bien enseñanzas espirituales y de la sabiduría profunda. En algunas leyendas y enseñanzas, los San Daizai son sabios o grandes maestros que desempeñan un papel similar, aunque de un rango inferior, al de los Tres Tesoros, en relación a los caminos de la sabiduría y a los principios doctrinales del budismo.
El término San Daizai puede referirse a diferentes tríos de figuras budistas veneradas a lo largo de la historia de Japón, y su interpretación varía según la escuela budista o sus leyendas. Algunas interpretaciones incluyen a figuras de monjes venerables que podrían considerarse representaciones de esa sabiduría y enseñanza, pero que no son parte de su núcleo doctrinal como los Tres Tesoros. Estos monjes sabios, aunque contemporáneos de la misma era de reformas budistas -el periodo Kamakura de los siglos XII y XIII-, representaron tres caminos diferentes e igualmente influyentes de esa reforma: Hōnen introdujo la simplicidad, Shinran la fe radical laica, y Nichiren la exclusividad del Sutra del Loto para la iluminación, marcando profundas divisiones y evoluciones en el budismo japonés.
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Y ahora un pequeño reportaje de nuestra participación en la Noche de Reyes zaragozana de 2026.






































