SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

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4/30/26

A PROPÓSITO DEL O-DAIKO EN LAS FORMACIONES KUMIDAIKO

H
ace ya algún tiempo tuve la oportunidad de asistir a un concierto profesional de taiko en Burdeos y me dejó impresionado la utilización en el escenario de un enorme hiradaiko que colgaba de un arco bastidor y que tocaba uno de los taikistas en los momentos de mayor intensidad visual y musical del espectáculo. 

Desde entonces, me quedé con las ganas de intentar fabricar artesanalmente, como es habitual en nuestro grupo, un hiradaiko colgante para Kamidaiko en el que participaba desde algunos meses atrás; lo que sería por su forma, un O-Hiradaiko. La casualidad hizo que me hiciera con un buen trozo de tronco recién talado de arce japonés -madera muy valorada en la construcción de taikos-, de un jardín familiar donde el árbol estaba poniendo en peligro la casa que le acogía.  

Aunque la idea inicial era construir un O-Daiko de 90 cms., con la colaboración de un aserradero conocido de Huesca conseguí transformar aquel tronco, tras su secado, en 38 tablillas de 25x7 cms. que me permitieron desarrollar un casco de tambor de 75 cms. de diámetro, complementado con una buena piel de asturcón, el pequeño y ancestral caballo de las tierras asturianas.


Construcción del O-Hiradaiko


Aunque lo hemos utilizado en algún evento concreto -dos ediciones de la Cabalgata de Reyes Magos de Zaragoza-, no lo hemos introducido todavía en nuestros conciertos, porque no tenemos claro todavía qué rol asignarle entre nuestros temas de repertorio y porque nadie se ha lanzado aún a su interpretación solista; pero no desesperen, no tardaremos en hacerlo...


O-Hiradaiko en la Cabalgata de Reyes de Zaragoza


El O-Daiko es el tambor más grande dentro de los taikos tradicionales. Al margen de su tamaño, siempre grande, los O-daikos suelen tener la apariencia o formato habitual de nagado, oke o hiradaiko. El prefijo “O-” en japonés es, simplemente, un honorífico que se usa para dar respeto, énfasis o importancia a una palabra. Es de uso muy común y aparece en muchos contextos cotidianos. 


O-Daikos en formato nagado, oke y hiradaiko


En las formaciones y conciertos kumidaiko -el estilo moderno de interpretación de taikos en conjunto-, el O-Daiko suele tener, como en Kodo -del que he sacado la mayor parte de estas anotaciones técnicas-, un rol destacado, tanto en lo musical como visualmente:

  • Elemento central: Muchas agrupaciones lo colocan como pieza protagonista en ciertos momentos del concierto. Su tamaño y potencia sonora lo convierten en un punto focal.
  • Solos icónicos: Es común que haya piezas donde un solo intérprete toca el O-Daiko. Estos solos suelen ser intensos, con movimientos amplios y muy expresivos.
  • Clímax del espectáculo: El O-Daiko se utiliza a menudo para marcar los momentos más dramáticos o culminantes de la actuación; actúa como el ancla rítmica y el punto culminante de energía en algunas piezas.
  • Impacto visual: No solo importa el sonido; la ejecución (postura, fuerza, coreografía) es clave y forma parte del espectáculo.
El grupo Kodo ha hecho del O-Daiko una de sus señas de identidad. En sus conciertos, el solo de O-Daiko es uno de los momentos más esperados, combinando resistencia física, precisión rítmica y una puesta en escena muy cuidada. En resumen, dentro de las presentaciones kumidaiko, el O-Daiko no es solo un instrumento más; es un símbolo de fuerza, tradición y espectáculo. Su participación suele estar diseñada para impresionar tanto auditiva como visualmente.

La estructura de una pieza de O-Daiko suele estar muy cuidada y aunque no es rígida, tiene componentes bastante estables y sus composiciones -especialmente las popularizadas por Kodo-, siguen un esquema bastante reconocible que combina música, energía física y narrativa visual. La idea es seguir el principio japonés jo-ha-kyū (inicio–desarrollo–aceleración), común a otras artes tradicionales. En resumen, a lo largo de toda la pieza de O-Daiko son esenciales:
  • La dinámica corporal: No es solo música; la postura, respiración y energía del intérprete son esenciales.
  • La respiración (kiai): Exhalaciones o gritos que acompañan los golpes y refuerzan el ritmo.
  • El Ma (espacio y vacío): Los silencios son tan importantes como el sonido.
  • La improvisación controlada: Aunque hay estructura, los intérpretes añaden variaciones personales.

En la propia página de presentación de este blog está desde su inicio, para quien tenga interés, un solo de O-Daiko por parte de un solista de Kodo, al que añado ahora otro de la competición anual Taiko Taikai que se desarrolla en Los Ángeles.


3er lugar O-Daiko en el torneo competitivo Taiko Taikai 2024 



ESTRUCTURA GENERAL DE UNA PIEZA DE O-DAIKO


1. Introducción (Jo)

Empieza en general de forma bastante contenida:

  • Golpes lentos y espaciados.
  • Mucho silencio entre sonidos (es el “ma”, o espacio vacío).
  • El intérprete establece presencia y tensión.

Aquí no se busca impresionar con velocidad, sino crear expectativa.


2. Desarrollo progresivo (Ha)

La intensidad empieza a crecer:

  • Se introducen patrones rítmicos más complejos.
  • Aumenta la velocidad y la fuerza.
  • Se alternan golpes graves (centro del tambor) y más secos (borde).

En esta fase el público ya percibe la “voz” del O-Daiko y el estilo del intérprete.


3. Clímax (Kyū)

Es el punto más explosivo:

  • Ritmos rápidos, continuos y potentes.
  • Movimientos corporales amplios y muy expresivos.
  • Gran exigencia física (resistencia y precisión).

Aquí el O-Daiko domina completamente el espacio sonoro y visual.


4. Resolución o cierre

Después del clímax:

  • Se reduce la intensidad.
  • Puede volver a golpes más espaciados.
  • A veces termina con un golpe final muy marcado y sostenido.

Ahora, unos consejos rápidos para la práctica del O-daiko

  • Postura (kata);  la espalda firme y el core activo -zona corporal entre ombligo, lumbares y cadera- para evitar lesiones
  • Movimientos grandes;  no se trata de golpear fuerte sino de “dibujar” el golpe con todo el cuerpo
  • Relajación y rebote;  no bloquear el bachi y dejar que rebote de forma natural
  • Practicar lentamente los ejercicios básicos y repetirlos constantemente


Y quedan aún bastantes cosas.  Seguiremos hablando del O-Daiko en nuevas entradas al blog...

 


O-Hiradaiko en ejecución





Ref:

"Mecánica corporal para la expresión de O-daiko". Escuela Kodo Taiko. Kenta Nakagome

"Drumming from Screen to Stage: Ondekoza's Ōdaiko". Shawn Bender

2/02/26

REFLEXIONES SOBRE EL TAIKO Y LA EDAD

Ayer celebraba mi cumple (72) con los Kamidaikos en el dojo de Delicias y comentaba con nuestra directora Kumiko hasta que edad se podía tocar el taiko, que es un tema que me ocupa (supongo que por razones biológicas) desde hace un tiempo: "Hasta que te mueres, si quieres" o "algunos se mueren tocándolo"; pero yo me referia mas bien a cómo se siente o se vive el taiko, o se ejecuta, a partir de cierta edad.


Hokusai 1878


Do-don retumban
tambores del matsuri
bajo la lluvia.

Takahama Kyoshi



En estos últimos tiempos he podido conocer algunas lecturas y opiniones sobre el tema, que hoy comparto, vertidas por maestros taikistas como Seiichi Tanaka, Eitetsu Hayashi y algunas escuelas tradicionales de Japón y su emigración extranjera. Y estamos hablando ahora del taiko como camino filosófico y emocional, no como exigencia física.  En resumen...


Seiichi Tanaka y Eitetsu Hayashi



En la infancia, la filosofía central es descubrir y jugar con el ritmo. El taiko es un juego corporal que no busca perfección, sino coordinación, energía y alegría. El énfasis está en sentir el ritmo más que entenderlo.

Las expectativas del niño son la diversión, el ruido y el movimiento. También, sentirse parte de un grupo. Es una fase que los maestros emplean para enseñar normas y disciplinas sociales y musicales con sutileza, sin que se note.


En la adolescencia el leit motiv es la búsqueda de identidad y pertenencia, y las expectativas se dirigen a canalizar la energía y las emociones, ser visto, pertenecer, destacar y, desde luego, auto-retarse en el plano físico.

El taiko se vuelve expresión personal. Aparece el ego -para bien y para mal-: querer tocar fuerte, rápido, perfecto. Muchos encuentran aquí la tribu con la que identificarse y una forma de decir aquí estoy.


En jóvenes y adultos tempranos domina más bien la idea del dominio del tambor y el dar sentido o propósito a esta expresión artística. Aquí el taiko se toma ya en serio. Se ensaya duro, se sufre un poco y se busca excelencia. Para algunos se plantea como camino profesional; para otros, una disciplina que estructura la vida.

Es decir, se busca alcanzar una técnica sólida, entender el porqué de la tradición y también, disfrutar de la adrenalina estimulante del escenario, los viajes o el reconocimiento.


En los adultos y la madurez lo más importante suele ser el equilibrio personal y la profundidad emocional, la presencia consciente y la transmisión de conocimientos.

Las expectativas están más bien en conceptos como la conexión cuerpo-mente, mantener la vitalidad corporal y disfrutar del momento; también la constancia, dar más valor a la comunidad que al ego, buscar significado a las cosas y compartir conocimientos. El taiko deja de ser “demostrar” y pasa a ser sostener junto a otros. Se valora cada vez más el espacio, el silencio, la respiración, tocar junto a los otros. Empieza a ser meditación sonora en movimiento; menos golpes pero con más intención.

"Los grandes maestros parecen tocar poco, pero cada golpe pesa como una montaña".


El taiko después de los 70. Ya no se toca para probar o demostrar nada. Se toca para "estar ahí", y el golpeo no busca la fuerza o la precisión, sino la presencia. Es más una práctica de vida que una exhibición.

Quizá el cuerpo pida más cuidados, pero la intención es más clara que nunca. El grupo deja de ser un espacio de competencia y se vuelve comunidad viva. Se contribuye a mantener el pulso emocional del grupo y a escuchar, más que golpear el tambor.

El taiko pide ahora más "verdad": tocar con economía de movimientos; afinar postura y respiración; respetar los silencios y, en definitiva, armonizar cuerpo, espíritu y grupo.



* * * 



Como señala Tanaka “el taiko no se toca igual a los 20 que a los 60”, y eso no es una pérdida, es una transformación. El foco se desplaza del rendimiento físico inicial al Ki, esa fuerza invisible que fluye y anima a todo ser vivo. Se trata así de liberar y controlar la energía vital, el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu.

Para él, es el ki quien determina tanto la calidad del golpe, como la intención o el silencio entre sonidos. La visión del maestro es de proceso y camino, más que de técnica musical.



Hayashi, en cambio, no hace pedagogía explícita del tema; la transmite a partir de su propia trayectoria vital, corporal y musical. En su juventud, cuando salió de Ondekoza para fundar Kodo, hacía alarde de potencia, resistencia y virtuosismo físico extremo, ensayando a veces en la isla de Sado en condiciones de congelación.

Con el paso del tiempo, va reduciendo movimientos, economiza energía y profundiza en la respiración y el Ma -término japonés traducible por pausa, abertura o intervalo; no simplemente un vacío o ausencia de contenido, sino un espacio consciente-. Habla también de cómo, con la edad, el taiko deja de “empujar el sonido” para pasar a “dejarlo emerger”.



Finalmente, hay un cierto consenso transmitido informalmente entre escuelas y maestros taikistas que establece que el niño "aprende el ritmo”, el adulto "aprende el sentido” y el mayor "encarna el taiko”

En las escuelas de taiko se piensa que el niño aprende con el cuerpo antes que con la mente. Imita y repite jugando, interioriza movimientos y patrones rítmicos y aprende cuándo golpear (fuerte/débil, rápido/lento)

El adulto no solo ejecuta, también pregunta y comprende: el ma -el espacio entre golpes-, la intención o el contexto cultural y espiritual. El ritmo no es solo sonido y se vuelve más bien  mensaje.

Y el viejo maestro taikista ya no toca taiko; su postura, respiración y energía "son" taiko. No piensa el ritmo ni el sentido, simplemente ocurre; desde la óptica zen el cuerpo, el tambor y el momento se hacen uno. No hay músico y tambor, hay taiko manifestándose.

Sin embargo, se trata de un proceso cíclico, circular; incluso los maestros vuelven al ritmo simple como un niño.

 


 

11/01/25

TAIKO, MEDITACION Y EQUILIBRIO EMOCIONAL





TAIKO, MEDITACION Y EQUILIBRIO.  Una práctica zen

“Golpear el tambor con el corazón vacío es escuchar el eco del universo”




1. Un espacio donde habita la quietud

Tratamos aquí del concepto de "presencia plena", de una conexión consciente entre cuerpo, mente y energía, aplicados a la ejecución del taiko. 

Sabemos que el taiko es ritmo y es fuerza, pero no sólo; es también una práctica corporal “meditativa”. Para las artes marciales de origen budista, la postura -kamae- y la respiración son la base: cada golpe nace desde el hara, el centro energético del abdomen, y al golpear el tambor proyectamos el ki, la energía vital, con plena conciencia. Así, la atención en los movimientos, la respiración y el sonido convierten la ejecución del taiko en una meditación activa.

Práctica: 

Antes de tocar, realizar unas respiraciones profundas. Sentir la entrada y salida del aire en los pulmones. Luego, con cada golpe pausado, escuchar el silencio antes y después del sonido; ese es el espacio meditativo.


2. Meditación formal

Para profundizar en la conexión emocional y mental, incluimos momentos de quietud antes o después de tocar; son momentos que equilibran el sistema nervioso, reducen la tensión emocional y amplifican nuestra sensibilidad artística.

Práctica:

- Meditación sentada -zazen-: sentarse 10 minutos en silencio antes del ensayo. Observar los pensamientos sin intervenir en ellos ni juzgarlos. 
- Meditación sonora: cerrar los ojos y escuchar sonidos naturales espontáneos, o los taikos del grupo, y observar cómo vibra el cuerpo con ellos.
- Meditación en movimiento: Caminar lentamente controlando la respiración, y sentir cómo los pasos son parte de un ritmo universal.


3. Equilibrio emocional a través del ritmo

El taiko puede canalizar emociones intensas como la ira, la tristeza o la alegría, hacia otras energías creativas. Esto requiere aprender a observar y sentir las emociones como si fueran ritmos internos, y usar el tambor como un espejo de las mismas: ¿qué sonido tiene hoy esta emoción? ¿rápido, suave, irregular?;  a través del ritmo, podemos expresar y transformar emociones sin reprimirlas ni quedar atrapados en ellas.

Práctica:

Dedicar un tiempo a tocar y expresarse libremente según el propio estado emocional; después, sentarse unos minutos en silencio y notar cómo ha cambiado la respiración, los pensamientos, las sensaciones del cuerpo.


4. Integración y ciclo completo

Cada práctica se convierte en una estrategia de equilibrio dinámico: combinación de sonidos y silencios. La fuerza y la calma, el cuerpo y el espíritu. 

- El silencio, en la meditación previa:  centrando nuestra energía.
- El sonido, el taiko:  libre expresión del cuerpo y el ritmo; meditación dinámica proyectando el Ki. 
- El silencio final: reflexión o meditación final, integrando la experiencia emocional; nuestro cuerpo, antes y después.



    

Referencias

  • Seiichi Tanaka, Tanaka-sensei. Fundador del San Francisco Taiko Dojo (1968). Su filosofía une mente, cuerpo y espíritu en la práctica del taiko.

"En las artes marciales, el Ki es la energía vital que fluye del intérprete al tambor. Cuando te sitúas frente al tambor, el cuerpo debe estar relajado pero conectado a la tierra y lleno de poder espiritual: sentir la energía Ki ascendiendo desde la madre tierra, llenando todo el cuerpo y extendiéndose hasta los bachi."

  • The Way of Taiko, de Heidi Varian. Una de las pocas obras en inglés que aborda el taiko como práctica espiritual.

Varian, estudiante y productora de taiko en San Francisco, describe cómo el taiko se convierte en una disciplina de meditación en movimiento que cultiva autocontrol, fuerza, resistencia y cortesía hacia maestros y compañeros. Es un camino de entrenamiento mental y físico que genera ritmo, armonía y conciencia.

  • The Zenjo: ritmo, silencio y presencia. Organización dedicada al retiro y la práctica del silencio. 

"En Japón, el taiko no es solo un instrumento: es un camino para despertar el cuerpo, alinear la respiración y regresar a la presencia plena. En cada ritmo encontramos el silencio, el espacio donde habita la quietud."  The Zenjo propone tres sendas: 

 - Reavivar la energía a través del ritmo, la respiración y la naturaleza. 
 - Regresar a la tranquilidad y reconectar con el cuerpo y los sentidos. 
 - Dar vida a nuestros valores mediante la práctica, el propósito y la presencia.

  • Programa TaikoMIND. Este programa enfatiza el “aprendizaje consciente” mientras se toca el taiko. Las actividades, juegos y ejercicios de autorreflexión acompañan el proceso de manera lúdica e interactiva.

"Tocar taiko puede ser divertido y accesible, al tiempo que enseña cultura, música, trabajo en equipo y atención plena. En el grupo, cada persona aporta su energía al conjunto; la cooperación, la disciplina y la escucha son esenciales tanto para el arte como para la vida."

9/11/25

TAIKO Y ESPIRITUALIDAD

T
raigo hoy aquí algunas reflexiones que recogen una visión del taiko que ha ido madurando en distintas escuelas y maestros como Den Tagayasu, Eitetsu Hayashi y Seiichi Tanaka, o grupos como Ondekoza y Kodo, y que muestran el taiko no solo como expresión musical, sino esencialmente como una disciplina y un puente de conexión con lo espiritual.





Meditación en movimiento

Tocar el taiko no consiste únicamente en golpear un tambor. Para muchas escuelas, tanto tradicionales como modernas, es una práctica integral que combina lo físico, lo mental y lo espiritual. Podríamos compararlo con el budō, el camino del guerrero en las artes marciales: un arte que exige alinear cuerpo, respiración y espíritu.

Esto requiere en lo personal:

Control del cuerpo y la respiración.
Gestión de las emociones.
Estabilidad mental y concentración.
Empatía y sincronización con quienes nos rodean. 
Reflexión e introspección constante.

Y en lo grupal:

Respeto mutuo. 
entrega desinteresada.
Disciplina compartida.
Apoyo y cooperación entre compañeros.

Así, el taiko se convierte en una meditación activa, donde el ego se disuelve y solo queda el ritmo y el presente. Se busca el estado de mushin, o mente vacía, donde la energía fluye libremente y sin obstáculos.



El sonido como energía espiritual

El sonido del taiko no solo se escucha: se siente. Su vibración profunda y envolvente funciona como un mantra hipnótico, cargado de simbolismo y ritualidad.

Golpear el tambor repetidamente puede llevar a estados de concentración y trance, ayudando a salir de la rutina diaria y conectar con un plano más espiritual. En ceremonias y rituales, el taiko marca transiciones, el inicio o fin de una meditación, el paso de lo profano a lo sagrado, o el cambio entre distintos momentos rituales. Es, en definitiva, un puente sonoro hacia otra dimensión de conciencia.



Comunidad y conexión

El taiko es también profundamente comunitario. Más allá de la técnica individual y el lucimiento, su esencia está mas bien en la unidad del grupo; todos los integrantes respirando al mismo ritmo, moviéndose con la misma intención, y haciendo resonar los tambores como un solo corazón compartido.

Este principio refleja el wa, la armonía colectiva tan apreciada en la cultura japonesa. Cada golpe deja de ser un gesto aislado para convertirse en parte de un flujo sonoro común. La sincronización genera una energía compartida: cuerpos latiendo al unísono, voces que refuerzan la fuerza vital, y tambores que envuelven a todos en una misma vibración.

Así, el taiko se transforma en un ritual de conexión, donde el sonido no solo comunica, sino que une. Cada participante encuentra su lugar dentro de un todo mayor, experimentando la música como un espacio espiritual compartido.




8/22/25

SADO Y El TAIKO

L
a isla de Sado, Sadogashima, está situada en el Mar de Japón frente a la costa de la prefectura de Niigata. Es famosa por sus historias de exilio, su belleza natural y su preservada cultura tradicional.



Isla de Sado. Cianotipia en papel de lino y hierbas de Segundo Santos (*), sobre una imagen de Chieko Kojima (*)



Al grupo Kodo, de percusión japonesa, podemos considerarlo el puente espiritual entre Sado y el taiko. Se trata de un grupo profesional fundado en 1981 y afincado en la isla de Sado. Vive en una comunidad llamada Kodo Village, donde ensayan intensamente no solo el taiko, sino otras artes tradicionales japonesas.

Sus rutinas de aprendizaje y crecimiento incluyen caminatas diarias de larga distancia, entrenamiento físico intensivo, estudio de música tradicional y danza, y vida comunitaria autosuficiente. Basada en una vida austera y disciplinada, su filosofía se enfoca a la armonía entre cuerpo, mente y naturaleza.

Kodo ha llevado el arte del taiko a muchos escenarios internacionales, constituyendose en embajador cultural de Japón y, cada agosto, organiza el festival Earth Celebration en Sado. Se trata de un evento colaborativo internacional que reúne artistas de todo el mundo en torno a la música, la danza y la naturaleza.


Grupo Kodo en Sado.  Fot: Blog Rob Dyer



(*) La bailarina y taikista Chieko Kojima es miembro fundador de Kodo, y Kamidaiko tiene la fortuna de recibirla frecuentemente en Zaragoza donde desarrolla memorables conciertos y masterclass

(*) Segundo Santos es maestro papelero -y amigo- en Cuenca 

10/08/24

NUEVA MASTER CLASS DE KEITA

K

eita Kanazashi ha vuelto de nuevo a Zaragoza para dar el concierto "Ha.ya.to Drum Masters 2024" con su grupo y la bailarina y taikista Chieko Kojima en el Teatro Principal, y ya sabemos del interés de keita por utilizar el taiko como un embajador de la cultura japonesa en general. Y, de nuevo, ha aceptado la invitación de Kamidaiko para acompañarnos en nuestro ensayo rutinario y darnos una de sus excelentes master class.

Cartel del concierto en el Principal


Además de poner a punto el tensado de cuerdas de los nuevos oke-daiko de ensayo que ha fabricado Kumiko, nos reforzó algunos conceptos sobre las posiciones correctas de piernas ante los taikos, de la altura de los brazos en los toques de Don-do-ko-do y, sobretodo, hizo una valoración muy positiva de la evolución del grupo en los últimos dos años que, viniendo de un maestro como él,  resulta muy satisfactorio. En concreto, nos comentó que nos había cambiado la expresión de la cara cuando tocábamos, que demostraba que estábamos entrando en armonía con los tambores, un aspecto esencial en la evolución del taikista.


Keita tensando las cuerdas del oke
Keita tensando el oke


También improvisamos para él una interpretación de su conocido tema Tobuga Gotoku, por el que nos felicitó, y nos hizo alguna consideración interesante para insertar aceleraciones de ritmo en algunos pasajes del tema, o como dirigir y señalar con la cabeza las transiciones entre grupos, o donde dar adecuadamente los gritos Kakegoe.

Finalmente ensayamos un nuevo tema de su producción, que se podría traducir en algo así como "el taiko que juega, o jugando con el taiko". Con dos partes y dos grupos de taikistas, se trata de un tema alegre, fresco y pachanguero que podríamos utilizar en la calle y otros eventos al aire libre. Al terminar, Kumiko y la Asociación invitaron a Keita y Kamidaiko a un simpático picoteo en nuestro Centro de ensayos.


Aprendiendo el nuevo tema

En fin, como en anteriores ocasiones, un autentico gustazo observar y aprender de los maestros. Gracias a todos por participar


Solo de Keita


6/24/24

MASTERCLASS DE TOMORÔ PARA KAMIDAIKO EN CC DELICIAS. JUN24

H
emos disfrutado en Kamidaiko con dos sesiones masterclass en el CC Delicias a cargo de Tetsurô Naitô y Tomoko Takeda, del duo Tomorô, en su gira por España. 

Hay que resaltar la sencillez y simpatía con el grupo de estos artistas de nivel internacional. Fueron dos días consecutivos, sábado y domingo, con tres horas de trabajo en cada uno de ellos; profundizamos en el tema de taiko "Ippo" de Tetsurô, que ya nos presentó el año pasado, y hemos iniciado el ensayo de su ejercicio "2024 nº1" con el que seguiremos trabajando los próximos meses. En esta ocasión me ha interesado sobre todo sus indicaciones sobre la ejecución y mantenimiento de los ritmos en los ejercicios ensayados, y también la forma correcta de unir las diversas frases y melodias de tambor en los temas.




6/10/24

CHIEKO KOJIMA. Danza y taiko

T
uve la fortuna de conocer a Chieko el año pasado, en visita a Zaragoza para ofrecer su espectáculo de danza-taiko acompañada por el duo de TOMOKO TAKEDA, shinobue, y TETSURO NAITO al taiko. No sabía entonces nada de su renombre en Japón y en la escena internacional. Además de un maravilloso espectáculo, pudimos comprobar la elegancia, sencillez y simpatía de estos artistas que, además, facilitaron a nuestro grupo Kamidaiko unas eficaces masterclass.

Una de las interpretaciones más famosas de Kojima es el “Hana Hachijō” donde la danza y el taiko en estilo hachijō se entrelazan de manera espectacular, resaltando la feminidad y energía de sus movimientos. La danza no solo complementa la percusión, sino que se convierte en una manifestación visual de su sonido. 

Chieko Kojima en "Hana Hachijō"

5/28/24

SEIICHI TANAKA

E

l maestro Tanaka fué el introductor del taiko en los Estados Unidos de los 60´s. Recibió en 2005 una distinción por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón y el Premio Amigos del Patrimonio Nacional del Fondo Nacional de Arte en reconocimiento por su trabajo en la promoción del arte de taiko.





Entrevista a Seiichi Tanaka:

5/07/24

TAIKO Y MOVIMIENTO. Lecciones de PJ Hirabayashi


Actuación de PJ Hirabayashi.  Fot:Yuta Kato

E

l taiko, entendido como el arte de tocar el tambor tradicional japonés, no se limita solo al sonido de los tambores, sino que implica un fuerte componente visual y de movimiento en las actuaciones; éstos
resultan esenciales para:

La expresión artística.
A través de gestos corporales, expresiones faciales y los significados que hay detrás de la música, el movimiento permite a los taikistas expresar emociones y narrativas y transmitir energía y sentimientos.

La estética visual.
El taiko no solo se escucha, también se ve. Los movimientos elegantes y sincronizados agregan un elemento visual atractivo que complementa la música, y el público disfruta de ambas expresiones.

La conexión con la audiencia.
Los gestos expresivos y enérgicos transmiten pasión y emoción e involucran al público en un nivel más profundo. El movimiento ayuda a mantener la atención del público y crear una conexión más fuerte entre taikistas y los espectadores.

La mejora de la técnica.
Muchos movimientos en el taiko están diseñados para optimizar la potencia y la precisión de los golpes de tambor, contribuyendo a una mayor eficacia y control en su ejecución.


4/26/24

EITETSU HAYASHI


Eitetsu Hayashi, gran maestro del taiko contemporáneo.





La imagen de Eitetsu Hayashi, de pie en el escenario ante el gran o-daiko de espaldas a la audiencia, ahora resulta familiar en todo el mundo. Pero al crecer en un templo budista japonés donde su padre era monje, Hayashi nunca imaginó que algún día cambiaría las formas y el sonido del taiko.

Nació en 1952 en la prefectura de Hiroshima y en la escuela secundaria se inspiró en la batería de Ringo Starr de los Beatles para formar una banda de rock con sus amigos. Después de mudarse a Tokio en 1971, su intención inicial era convertirse en diseñador gráfico; pero no fué así y participó en la formación del famoso grupo de taiko Kodo, comenzando su actividad como intérprete en solitario en 1982.

Eitetsu Hayashi es un intérprete que dibuja espectáculos sonoros y espaciales intensos haciendo uso de una amplia batería de taikos. Su actuación está respaldada por una tecnología excepcional que no busca reproducir las artes escénicas populares clásicas. El estilo de tocar solos de odaiko y de espaldas al público no existía antes de Hayashi, y lo creó para tratar de construir un mundo sonoro más moderno para el taiko. De hecho, es uno de los intérpretes más innovadores del mundo, colaborando con los mejores músicos de jazz, clásica, rock, latina, asiática o africana.

4/16/24

KEITA KANAZASHI



Keita Kanazashi, nacido en Tokio, es maestro de taiko. Comenzó su andadura como músico desde muy pequeño y, desde entonces, ha participado como intérprete de dicho instrumento en diferentes festivales y eventos de su país. Ha colaborado en conciertos de artistas de renombre como el cantante Hiroshi Itsuki y el músico Shinnai Nakasaburo, proclamado Patrimonio Nacional en Japón, y participado en importantes proyectos para la difusión del taiko como la gira internacional MUSIC FOR WATER, en Francia. También es recordado por formar parte del grupo Seiwa Taiko. Trabaja con artistas tanto de Occidente como de Oriente, y tiene formación en el campo de la danza con el maestro Eisuke Hanayagi. En su interés por las artes escénicas, ha colaborado también con artistas de kabuki como Tazaemon Mochizuki.

Aquí en Zaragoza los Kamidaiko le tenemos un especial aprecio y consideración porque acude puntualmente a nuestra ciudad casi todos los años y nos brinda la oportunidad de asistir a sus interesantes y productivas masterclass.

4/04/24

PJ HIRABAYASHI

 

Fot:  KADON


PJ Hirabayashi, nikkei americano-japonesa, fue directora artística y miembro fundador de San Jose Taiko, un conjunto de taikistas de nivel internacional. Ella es una pionera del taiko en EEUU y reconocida en la comunidad mundial de taiko por su estilo particular que combina movimiento, danza, percusión, alegría, fluidez y energía.


“La razón por la cual me identifiqué tanto con el taiko es que me transmitía una sensación de fortalecimiento personal a través de su energía, y no encontraba ninguna otra área de la cultura japonesa en la que pudiera desenvolverme. La danza tradicional no era para mí y tampoco el arreglo floral o la ceremonia de té; simplemente no eran lo mío. A mi me interesaba todo lo relacionado con el esfuerzo físico, las artes marciales, la disciplina o lo teatral. En definitiva, todo lo que me podía mantener activa y receptiva.”


4/02/24

ŌKURA SHŌNOSUKE


Ōkura Shōnosuke 

Es un virtuoso intérprete de Tsuzumi en el mundo tradicional del teatro , pero pasa también por ser un artista innovador de ritmos potentes y pulsantes que resuenan en la naturaleza japonesa y en la vida misma. Nacido en 1955, está oficialmente acreditado como poseedor de un bien cultural intangible. Es el hijo mayor del gran maestro de la escuela Ōkura de músicos de tsuzumi -taiko de mano para hombro o cadera-. Entrenado con su padre y su abuelo, actuó por primera vez en el escenario a los nueve años. 

El sonido penetrante y agudo del tsuzumi de Ōkura Shōnosuke tiene efectos electrizantes o sedantes en el que escucha. Este pequeño tambor de mano tiene dos pieles montadas sobre aros metálicos y unidas por cuerdas en un cuerpo de madera con forma de reloj de arena, un diseño simple que se ha mantenido sin cambios durante siglos y es muy utilizado en nagauta, un tipo de música tradicional que se toca junto al shamisen en el teatro kabuki, para acompañar la danza y proporcionar interludios reflexivos. La peculiaridad del tsuzumi es la necesidad de humedad para producir el sonido deseado; por ello, antes de tocarlo, se respira cerca de sus membranas. Además, la fuerza de agarre alrededor de las cuerdas hace variar la tensión que permite interpretar diferentes afinaciones. Es probablemente el taiko más antiguo conocido en Japón, con un origen vinculado al primitivo chamanismo previo al periodo Kofun o de los túmulos megalíticos -200 a 500 dne.-.

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El tsuzumi es capaz de producir frecuencias más allá del rango de la audición humana, ejerciendo un profundo efecto curativo, “como si uno estuviera de pie en un denso bosque”. El tsuzumi es también uno de los cuatro instrumentos básicos del conjunto instrumental del teatro Nō.

“El pulso que emana del cuerpo de madera de cerezo y las pieles de caballo de un tsuzumi, trascienden el espacio y el tiempo, haciendo eco a través de la inmensidad del propio cosmos.”




El sonido del tsuzumi de Ōkura posee una fuerza poderosa que impregna nuestro ser y conmueve nuestras almas. También resuena con una especie de "pureza que despierta en nosotros la conciencia de que nuestra civilización material ha ido demasiado lejos".

Recuerda Ōkura una noche en la que reunió a amigos para una actuación de tsuzumi “junto al mar bajo la luna llena. La noche estuvo impregnada de una fuerza mística perdida hace mucho tiempo en nuestras ocupadas y modernas vidas. La luna y el viento, el sonido de las olas y el sonido del tambor se fusionaron en uno, lo que permitió a todos los presentes, compartir una experiencia inolvidable que ha posibilitado nuevas conexiones y posibilidades”.

Ōkura Shōnosuke ha guiado su camino en la creencia de que "las artes escénicas, a lo largo del tiempo, han tenido el poder de elevar el corazón humano; en el teatro nō, las celebraciones del espíritu no se expresan directamente, sino a través de la abstracción y los símbolos. Es un proceso continuo de armonizar el pulso de la vida con el latido del corazón del universo"

El papel de Ōkura en el escenario es, por lo tanto, expresar continuamente su conocimiento sobre esa armonía con la naturaleza a través del tsuzumi.