Aunque en origen eran de madera y se situaban en los interiores, en la actualidad, los komainu son de piedra y se se colocan a ambos lados del torii de entrada para alejar a los malos espíritus. Las dos esculturas suelen ser parecidas, a excepción de la boca; no era así inicialmente, que diferenciaba más su aspecto de león o perro. A partir del periodo Edo (1603-1868) se han utilizado otros animales, como jabalíes, dragones, zorros, conejos o tanukis.
En los templos budistas japoneses son habituales estas figuras imponentes y amenazantes que flanquean la entrada, también por parejas, con sus músculos tensos y sus expresiones feroces e iracundas. Son los Nio, los guardianes del templo, y su presencia no es sólo decorativa. También llamados «Guerreros del Vajra», en relación con el arma en forma de diamante que les sirve para ahuyentar el mal. Su función principal es proteger el templo y sus ocupantes de todo tipo de espíritus y fuerzas amenazantes, y proteger la ley del Dharma, las enseñanzas del Buda para la iluminación y la ausencia de sufrimiento.
Con los guardianes Nio sucede igual que con los Komainu sintoístas; uno de los dos siempre tiene la boca abierta, mientras que el otro aparece con la misma cerrada. Uno, normalmente a la derecha, abre la boca pronunciando alegóricamente el sonido «a»; del nacimiento, el principio, la fuerza y la expulsión del mal. Su pareja, a la izquierda, cierra la boca y pronuncia el sonido «un», símbolo de muerte, final y contención del mal. Son la inhalación y la expiración, el comienzo y el final de todas las cosas; la versión budista japonesa de nuestro alfa y omega.
- Kagura: una forma de danza-teatro que literalmente significa "entretener a los dioses”; basada en la mitología japonesa, se realiza durante las ceremonias religiosas sintoístas.
- Oni: Ogros y diablos del folclore japonés
- Kami: En la religión sintoísta, es el término que designa globalmente a dioses, espíritus, mortales divinizados, antepasados, fenómenos naturales y poderes sobrenaturales.
- Izanami e Izanagi: Los primeros dioses invocaron a dos seres divinos a existir, el varón Izanagi y la mujer Izanami, y estos crearon la primera tierra habitable.
- Chappa, Taikos y Shinobue: platillos, tambores y flautas propios del folclore japonés
- Torii: Puerta tradicional japonesa a la entrada de los santuarios sintoístas. Marca el límite entre el espacio secular y el recinto sagrado del santuario.
- Momiji: Festivales de celebración del otoño y del colorido de las hojas de los árboles
- Shōmyō: estilo de canto budista, monofónico y sin instrumentos, de técnica de respiración lenta, donde el tiempo se concibe como un espacio sonoro cíclico. Significa «la voz de la sabiduría»



