SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

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6/22/26

EN PRIMERA FILA CON KAMIDAIKO, EN EXPOTAKU ZGZ 26

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s el sábado 20 de junio a las 14 horas y 39º de temperatura:  Kamidaiko tiene concierto y taller de demostración en la feria Expotaku 2026 de Zaragoza. 



Mi cirugia ocular no me permite todavía la participación directa en el espectáculo, pero acompaño al grupo desde la primera fila del escenario;  ahí van algunas imágenes del evento...  


















... y en movimiento 




1/16/26

ESTÉTICA Y SIMBOLISMO EN LA DECORACIÓN DE LOS TAIKO

R
ecordemos que la palabra taiko es un genérico que engloba diversos tipos y formas de tambor japonés, aunque es probable que el más icónico y reconocido internacionalmente sea el grande con forma de barril que llamamos nagado. Además de la potencia de su sonido, estos tambores son también creaciones artesanales de una gran belleza, y su decoración, que mezcla estética, simbolismo y tradición, varía según la región, el entorno y el uso que se dá al instrumento. La decoración del taiko no es meramente ornamental, ya que refleja una visión profundamente japonesa del sonido como fuerza espiritual, comunitaria y cósmica. 

Nagado con cuerpo de madera maciza de keyaki


En términos generales, el taiko tradicional o ceremonial suele ser más sobrio, natural y minimalista, mientras que el moderno, el de los conciertos en grupo o kumi-daiko, suele tener más color, más decoración, y logos y dibujos para su mayor impacto visual. Por otra parte, la decoración del taiko suele seguir los principios tradicionales de la filosofía wabi-sabi de la que ya hemos hablado anteriormente en el blog; es decir, la belleza en lo simple, la aceptación de las imperfecciones naturales, o el equilibrio entre la función y la forma. Por eso, incluso los taiko muy ornamentados evitan en general lo recargado. 

Hay que añadir que el simbolismo en la decoración del taiko tiene un carácter profundo y ancestral, ligado a la cosmovisión japonesa, el sintoísmo, el budismo y a la vida comunitaria. Más que “adornar”, la decoración comunica significado, protección y energía para el instrumento y quien lo ejecuta.


Cordaje y claveteado en shime, oke y hira-daiko


Cuerpo o casco

El cuerpo de los nagado suele ser de madera maciza, de olmo zelkova o “keyaki” en los de mayor calidad y precio, aunque son más comunes y asequibles los construidos con tablas o duelas de otros diversos árboles. El aspecto y decoración del cuerpo varía; lo más común en el taiko tradicional es la madera natural pulida, que deja ver la veta, símbolo de respeto a la naturaleza. 


Vetas de madera natural en cascos macizos y de duelas del nagado


Sin embargo, el cuerpo puede estar también lacado -urushi- en negro, rojo oscuro o marrón profundo que le aporta elegancia y protección; es el caso, por ejemplo, de los tambores oke-daiko shime-daiko. Finalmente, aunque más raros y ceremoniales, los hay con grabados o tallas y motivos de olas, nubes o dragones (en éste último caso, simbólicamente, la fuerza y la disciplina).


Cuerpos de taiko lacados

Cascos con motivos grabados

Cuerpos con decoración tallada


Herrajes y clavos decorativos

Los clavos -tachibyōshi- que sujetan la piel al cuerpo del tambor no son solo funcionales. Están dispuestos en círculo creando patrones visuales rítmicos y formas florales o geométricas; describen una, dos o más bandas perimetrales, en tamaño grande -tipo clavo de puerta-, o pequeño -tipo chincheta-.


Disposición en tres bandas de clavos dorados


Esta disposición reforzaría el simbolismo del círculo en la cultura japonesa y sus valores de unidad y armonía, repetición de los ciclos de la vida y del tiempo, o de equilibrio entre cielo, tierra y humanidad. El taiko, visto desde arriba, podría visualizarse como un mandala sonoro. El claveteado alrededor de la piel blanca y tensa, transmite también la sensación de barrera, de retención del poder y la fuerza sonora ocultos en el interior del tambor, que se liberaría al golpearlo.


Patrones visuales rítmicos de claveteado



Los habituales herrajes con aros o asas suelen tener una forma geométrica común cruciforme o romboidal en tono oscuro o negro con remate floral dorado, cuyo simbolismo, según tradición oral de los artesanos y maestros taikistas, se podría vincular al sol, a Amaterasu y a los ritos agrícolas y comunitarios; así, el parche de piel sería el disco solar y los herrajes, los rayos que emanan del mismo.  

Siempre me ha sorprendido la forma de estos herrajes, Kanagu, repetida invariablemente en los taiko de cierto peso, y que cumplen claro está su función de agarre en la confluencia de líneas de fuerza y equilibrio del tambor.  Pero la tradición oral de la que hablamos también nos amplia significados más intangibles, porque en la artesanía japonesa la función rara vez va sola; este herraje combina dos motivos muy comunes:



  
La forma lobulada en cruz recuerda los diseños mokkō-gata y hana-gata (evocación gráfica de los lóbulos redondeados de la flor del membrillo, o la estilización de otros patrones florales). El mokkō es un motivo heráldico clásico en Japón que simboliza estabilidad, protección y contención y es frecuente en armaduras, santuarios y objetos sometidos a tensión o impacto como ocurre con el taiko. Y la roseta dorada central con pétalos radiales evoca claramente el kiku, el crisantemo, que es símbolo de orden, continuidad, energía solar y nobleza. No implica necesariamente una referencia imperial, pero sí una asociación con lo formal, lo correcto y lo duradero.

11/01/25

TAIKO, MEDITACION Y EQUILIBRIO EMOCIONAL





TAIKO, MEDITACION Y EQUILIBRIO.  Una práctica zen

“Golpear el tambor con el corazón vacío es escuchar el eco del universo”




1. Un espacio donde habita la quietud

Tratamos aquí del concepto de "presencia plena", de una conexión consciente entre cuerpo, mente y energía, aplicados a la ejecución del taiko. 

Sabemos que el taiko es ritmo y es fuerza, pero no sólo; es también una práctica corporal “meditativa”. Para las artes marciales de origen budista, la postura -kamae- y la respiración son la base: cada golpe nace desde el hara, el centro energético del abdomen, y al golpear el tambor proyectamos el ki, la energía vital, con plena conciencia. Así, la atención en los movimientos, la respiración y el sonido convierten la ejecución del taiko en una meditación activa.

Práctica: 

Antes de tocar, realizar unas respiraciones profundas. Sentir la entrada y salida del aire en los pulmones. Luego, con cada golpe pausado, escuchar el silencio antes y después del sonido; ese es el espacio meditativo.


2. Meditación formal

Para profundizar en la conexión emocional y mental, incluimos momentos de quietud antes o después de tocar; son momentos que equilibran el sistema nervioso, reducen la tensión emocional y amplifican nuestra sensibilidad artística.

Práctica:

- Meditación sentada -zazen-: sentarse 10 minutos en silencio antes del ensayo. Observar los pensamientos sin intervenir en ellos ni juzgarlos. 
- Meditación sonora: cerrar los ojos y escuchar sonidos naturales espontáneos, o los taikos del grupo, y observar cómo vibra el cuerpo con ellos.
- Meditación en movimiento: Caminar lentamente controlando la respiración, y sentir cómo los pasos son parte de un ritmo universal.


3. Equilibrio emocional a través del ritmo

El taiko puede canalizar emociones intensas como la ira, la tristeza o la alegría, hacia otras energías creativas. Esto requiere aprender a observar y sentir las emociones como si fueran ritmos internos, y usar el tambor como un espejo de las mismas: ¿qué sonido tiene hoy esta emoción? ¿rápido, suave, irregular?;  a través del ritmo, podemos expresar y transformar emociones sin reprimirlas ni quedar atrapados en ellas.

Práctica:

Dedicar un tiempo a tocar y expresarse libremente según el propio estado emocional; después, sentarse unos minutos en silencio y notar cómo ha cambiado la respiración, los pensamientos, las sensaciones del cuerpo.


4. Integración y ciclo completo

Cada práctica se convierte en una estrategia de equilibrio dinámico: combinación de sonidos y silencios. La fuerza y la calma, el cuerpo y el espíritu. 

- El silencio, en la meditación previa:  centrando nuestra energía.
- El sonido, el taiko:  libre expresión del cuerpo y el ritmo; meditación dinámica proyectando el Ki. 
- El silencio final: reflexión o meditación final, integrando la experiencia emocional; nuestro cuerpo, antes y después.



    

Referencias

  • Seiichi Tanaka, Tanaka-sensei. Fundador del San Francisco Taiko Dojo (1968). Su filosofía une mente, cuerpo y espíritu en la práctica del taiko.

"En las artes marciales, el Ki es la energía vital que fluye del intérprete al tambor. Cuando te sitúas frente al tambor, el cuerpo debe estar relajado pero conectado a la tierra y lleno de poder espiritual: sentir la energía Ki ascendiendo desde la madre tierra, llenando todo el cuerpo y extendiéndose hasta los bachi."

  • The Way of Taiko, de Heidi Varian. Una de las pocas obras en inglés que aborda el taiko como práctica espiritual.

Varian, estudiante y productora de taiko en San Francisco, describe cómo el taiko se convierte en una disciplina de meditación en movimiento que cultiva autocontrol, fuerza, resistencia y cortesía hacia maestros y compañeros. Es un camino de entrenamiento mental y físico que genera ritmo, armonía y conciencia.

  • The Zenjo: ritmo, silencio y presencia. Organización dedicada al retiro y la práctica del silencio. 

"En Japón, el taiko no es solo un instrumento: es un camino para despertar el cuerpo, alinear la respiración y regresar a la presencia plena. En cada ritmo encontramos el silencio, el espacio donde habita la quietud."  The Zenjo propone tres sendas: 

 - Reavivar la energía a través del ritmo, la respiración y la naturaleza. 
 - Regresar a la tranquilidad y reconectar con el cuerpo y los sentidos. 
 - Dar vida a nuestros valores mediante la práctica, el propósito y la presencia.

  • Programa TaikoMIND. Este programa enfatiza el “aprendizaje consciente” mientras se toca el taiko. Las actividades, juegos y ejercicios de autorreflexión acompañan el proceso de manera lúdica e interactiva.

"Tocar taiko puede ser divertido y accesible, al tiempo que enseña cultura, música, trabajo en equipo y atención plena. En el grupo, cada persona aporta su energía al conjunto; la cooperación, la disciplina y la escucha son esenciales tanto para el arte como para la vida."

10/01/25

EL TOMOE DE LOS TAIKOS

Q

ue es ese dibujo, ese signo en forma de remolino, que vemos muchas veces dibujado sobre la piel de los taikos? ¿cual es su origen y su significado?. Hablemos un poco de ello

El "Tomoe" es un símbolo tradicional japonés, muy reconocido, que aparece con frecuencia en el arte, la arquitectura, los objetos ceremoniales y también, en los instrumentos musicales. A menudo la piel de los tambores taiko está decorada con este símbolo que parece un remolino o espiral; en concreto, el Mitsudomoe, que es la versión de triple coma.


En general, se representa en forma de comas que giran alrededor de un punto central; las versiones más comunes son: El Ichidomoe, de un solo remolino, el Futatsudomoe de dos remolinos entrelazados y el Mitsudomoe, de tres remolinos, que es la más común y la que se suele ver en los taikos. Se ven incluso versiones tomoe de cuatro comas, que recuerdan al lauburu vasco, y que suelen simbolizar deseos de prosperidad y salud.

El tomoe tiene orígenes muy antiguos, conectados con simbologías budistas y animistas. En la cultura japonesa, ha sido asociado con los movimientos cíclicos del agua, el viento, el fuego o el cielo; como reflejo de energías opuestas y complementarias, o como protección espiritual en templos sintoístas y objetos rituales. En el caso del mitsudomoe, se interpreta como la unión del cielo, la tierra y la humanidad, o también como conexión cuerpo-mente-espíritu.


Tomoe y taiko

El Tomoe en los taikos no solo cumple función decorativa, sino que refuerza el vínculo espiritual del tambor con la tradición y la energía ancestral. Indica un respeto a lo sagrado, reflejado históricamente en su uso en rituales religiosos, festivales matsuri, y ceremonias; grupos profesionales de taiko como Kodo lo utilizan como parte de su identidad visual.




Desde el punto de vista estrictamente musical, el diseño espiral del tomoe representa muy bien el flujo continuo, la rotación cíclica y la energía constante del taiko. Este paralelismo entre el movimiento visual del tomoe y el movimiento rítmico del taiko inspira a algunos intérpretes a ver su música como una danza circular de energía. Asi, los taikistas de Kodo o Taikoza giran sus cuerpos y se mueven en patrones circulares que reflejan ese movimiento en espiral del tomoe. Además, en algunos rituales y matsuris, se cree que el tomoe dibujado en el tambor protege al intérprete y potencia su espiritualidad sonora, reforzando el carácter sagrado o ritual del sonido y energía del taiko.

Por otra parte, la relación del tomoe con la experiencia chamánica es profunda, aunque algo velada por el paso del tiempo y la integración de este símbolo en el sintoísmo y otras tradiciones japonesas más formalizadas. Sabemos que antes de la consolidación del sintoísmo estatal y el budismo, Japón, como muchas otras culturas antiguas, tenía formas de espiritualidad marcadamente animistas. En esas tradiciones, los símbolos espirales o de movimiento circular como el tomoe, representaban el flujo de la energía espiritual, la del viento, del agua y del fuego, o la del movimiento del universo. El tomoe, con su forma espiral, podría representar el torbellino creador de la energía vital, algo muy presente en las visiones chamánicas de las distintas culturas del mundo.

Trance, tomoe y tambor. 
En las prácticas animistas, el tambor es uno de los instrumentos centrales y su ritmo repetitivo induce estados alterados de conciencia; el tomoe en el taiko tiene sus raíces en esta relación, ya que el sonido circular del tambor acompaña los viajes espirituales y la invocación de los espíritus. Funcionaría como un sello protector o canalizador de la energía espiritual que induce el taiko.

Algunos especialistas vinculan el tomoe con los kami del trueno y del viento, Raijin y Fūjin, ambos muy importantes en la cosmología japonesa. El trueno, asociado con el sonido del tambor, y el viento, con el movimiento del espíritu, refuerzan al tomoe como símbolo de potencias invisibles que pueden ser canalizadas a través de la música y el ritual. Es también conocido que en muchas culturas chamánicas, la espiral representa la transformación del alma, el camino hacia lo invisible, y el retorno al origen. El tomoe, especialmente en su forma triple o mitsudomoe, puede simbolizar el viaje del chamán, su vida, muerte y renacimiento, o las tres etapas del trance; la separación del cuerpo, el viaje espiritual y el retorno.

Por tanto, el tomoe es un símbolo profundamente conectado con las antiguas creencias japonesas sobre el movimiento del espíritu, la naturaleza cíclica del universo, y la mediación entre lo visible y lo invisible, y su uso en los tambores taiko podría tener, desde tiempos antiguos, un propósito espiritual, mucho más allá de lo artístico y lo ceremonial.

Miko, tomoe y chamanismo japonés

El tomoe, como símbolo de movimiento energético y espiritual, podemos ligarlo al rol chamánico de las sacerdotisas shintoistas miko. La danza kagura de las miko describe muchas veces movimientos circulares o en espiral, reflejando ese flujo del tomoe, y sus ropas ceremoniales también incorporan motivos circulares o remolinos, evocando el significado de este símbolo. El tomoe, que se integró desde el principio en el sintoísmo y la estética japonesa tiene, como se ha comentado, ese trasfondo arcaico y espiritual que representaría el flujo de la vida y la muerte, el viaje del alma y la conexión en movimiento de los mundos visibles e invisibles, humanos y espirituales.

En definitiva y en el ámbito de nuestro interés como taikistas, el uso del tomoe puede entenderse como una herencia simbólica de las prácticas chamánicas antiguas, un reflejo del papel del tambor japonés como puente entre lo físico y lo espiritual, y una reverencia simbólica hacia el poder del sonido como vehículo del espíritu.






REF:

"The Elements of Japanese Design" de John Dower
"The Catalpa Bow: A Study of Shamanistic Practices in Japan" de Carmen Blacker
"Taiko Boom: Japanese Drumming in Place and Motion" de Shawn Bender
"Questioning image of Japan as a miko country: representation of shamanism in ancient Japanese myths" de M. Shchepetunina

1/18/25

CUATRO ESTILOS DE INTERPRETACION DE TAIKO

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 or lo general, se denominan gensaku-daiko (taiko originario), las expresiones y estilos del taiko anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Los contextos donde aparecen generalmente son los matsuri, los bon odori y una diversa gama de ritos religiosos y celebraciones comunales donde el taiko se suele tocar de manera individual o, quizás, entre dos taikokas, sobre composiciones conocidas y propias de cada lugar y celebración.

Sin embargo, para las manifestaciones más modernas se utiliza el término sôsaku-daiko (taiko creativo), haciendo alusión a las habituales formaciones kumi-daiko y al carácter de composición moderna de las piezas musicales y estilos coreográficos desarrollados en su ejecución, generalmente en espectáculos en los que hay una amplia variedad de tipos de tambor. Aunque desde una perspectiva teórica ambos términos pueden parecer antagónicos, en la práctica y, en muchas ocasiones, terminan confundiéndose.

Además de las variantes regionales del contexto gensaku en el propio Japón, el arte del taiko se manifiesta internacionalmente en muy diversos enfoques, formas y estilos. Podríamos incluso hablar de diversas culturas del taiko que continuamente surgen y se redefinen técnica, artística y hasta conceptualmente, por lo que hablamos de un proceso dinámico y de continua transformación.

En esta entrada comentaremos 4 modalidades o estilos de taiko usados comúnmente en los grupos kumi-daiko actuales.



                                                                            * * *

6/25/24

CHIEKO, DANZA KAGURA Y CHAMANISMO

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ecientemente hemos podido disfrutar de las performances danza-taiko que nos ha brindado en Zaragoza la excepcional Chieko Kojima. En ellas, Kojima desarrolla interpretaciones innovadoras de las danzas del repertorio clásico japonés, como el Nihon Buyo y el Kagura, asociadas al teatro kabuki y a las danzas rituales del shintoismo. En esta entrada me gustaría profundizar un poco más en el origen y contexto ancestral de la segunda, el Kagura, y su vinculación al primitivo chamanismo japonés.


Chieko Kojima reinterpretando danzas rituales


El Kagura es una forma de danza ritual del sintoísmo que literalmente significa "entretenimiento de los dioses", y se realiza para honrar a las deidades sintoístas -Kami-, invocar su presencia y asegurar su favor y protección. Estas danzas son una forma de comunicación y veneración hacia esos espíritus de la naturaleza y hacia los ancestros.

Los bailarines del Kagura actúan como mediadores entre lo humano y lo divino, similar al rol que han desempeñado los chamanes en muchas otras culturas y territorios; así, en ciertos rituales, los bailarines/as pueden ser poseídos temporalmente por las fuerzas espirituales. El Kagura emplea máscaras, vestimentas especiales y objetos rituales que tienen carácter simbólico y un profundo significado espiritual, desempeñando un importante papel en la cohesión de las comunidades japonesas, especialmente en las festividades y ceremonias agrícolas, al transmitir y preservar su tradición e identidad cultural.

6/20/24

GRAN CONCIERTO EN ZARAGOZA DE CHIEKO KOJIMA Y EL DUO TOMORÔ

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espondiendo absolutamente a las expectativas del concierto promovido por la Asociación Aragón-Japón, los tres excelentes artistas japoneses Chieko Kojima, Tomoko Takeda y Tetsurô Naitô nos deleitaron este miércoles en el Centro Civico Delicias con 90 minutos de travesía por la percusión, el folclore y la danza tradicionales de su país, con alguna incursión/fusión en la música clásica europea; Mozart en esta ocasión. 

Asistimos a fantásticos momentos de flauta shinobue, solos vertiginosos de oke daiko, el virtuosismo con los metales chappa y chanchiki por parte de Tomoko y Tetsurô, y de nuevo la oportunidad de disfrutar de la elegancia y colorido del Hana-Hachijo de Kojima.  En resumen, una delicia de tarde.



6/10/24

CHIEKO KOJIMA. Danza y taiko

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uve la fortuna de conocer a Chieko el año pasado, en visita a Zaragoza para ofrecer su espectáculo de danza-taiko acompañada por el duo de TOMOKO TAKEDA, shinobue, y TETSURO NAITO al taiko. No sabía entonces nada de su renombre en Japón y en la escena internacional. Además de un maravilloso espectáculo, pudimos comprobar la elegancia, sencillez y simpatía de estos artistas que, además, facilitaron a nuestro grupo Kamidaiko unas eficaces masterclass.

Una de las interpretaciones más famosas de Kojima es el “Hana Hachijō” donde la danza y el taiko en estilo hachijō se entrelazan de manera espectacular, resaltando la feminidad y energía de sus movimientos. La danza no solo complementa la percusión, sino que se convierte en una manifestación visual de su sonido. 

Chieko Kojima en "Hana Hachijō"

5/28/24

SEIICHI TANAKA

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l maestro Tanaka fué el introductor del taiko en los Estados Unidos de los 60´s. Recibió en 2005 una distinción por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón y el Premio Amigos del Patrimonio Nacional del Fondo Nacional de Arte en reconocimiento por su trabajo en la promoción del arte de taiko.





Entrevista a Seiichi Tanaka:

5/07/24

TAIKO Y MOVIMIENTO. Lecciones de PJ Hirabayashi


Actuación de PJ Hirabayashi.  Fot:Yuta Kato

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l taiko, entendido como el arte de tocar el tambor tradicional japonés, no se limita solo al sonido de los tambores, sino que implica un fuerte componente visual y de movimiento en las actuaciones; éstos
resultan esenciales para:

La expresión artística.
A través de gestos corporales, expresiones faciales y los significados que hay detrás de la música, el movimiento permite a los taikistas expresar emociones y narrativas y transmitir energía y sentimientos.

La estética visual.
El taiko no solo se escucha, también se ve. Los movimientos elegantes y sincronizados agregan un elemento visual atractivo que complementa la música, y el público disfruta de ambas expresiones.

La conexión con la audiencia.
Los gestos expresivos y enérgicos transmiten pasión y emoción e involucran al público en un nivel más profundo. El movimiento ayuda a mantener la atención del público y crear una conexión más fuerte entre taikistas y los espectadores.

La mejora de la técnica.
Muchos movimientos en el taiko están diseñados para optimizar la potencia y la precisión de los golpes de tambor, contribuyendo a una mayor eficacia y control en su ejecución.


5/02/24

LOS TAIKO


Tambor japonés de barril
Taiko nagado

T
aiko quiere decir, simplemente, tambor grande. 

La palabra deriva de 2 kanjis o ideogramas japoneses: Tai, grande o gordo, y Ko, tambor; de ahí, su traducción como "gran tambor". Aunque en Japón la palabra se usa para designar cualquier tipología de tambor, fuera de allí llamamos taiko sólo al tambor japonés tradicional y por extensión, al arte de la percusión japonesa.

El taiko existe en Japón desde la antigüedad remota, aunque parece probable que, en su forma actual, se importara desde el continente asiático allá por el siglo VII, que es de donde se tiene la primera referencia histórica. Ha acompañado tradicionalmente a las ceremonias religiosas shintoistas, a los festivales populares o matsuri, o a las batallas -los textos militares samurai hablan de seis ritmos de marcha y del uso de nagados en ataque y de shimes en retirada-.  En la actualidad, son de amplio uso en muchas expresiones artísticas como el teatro tradicional, las danzas o los propios conciertos formales y en la calle.


4/22/24

DEL ORIGEN MÍTICO DEL TAIKO

La diosa Ame no Uzume bailando sobre el barril
Ame no Uzume bailando sobre el barril de sake

S
egún la tradición, el taiko fue creado por la kami de la felicidad cuando bailó sobre un barril de sake. De esta imagen y este mito derivan tanto el instrumento como el sonido y movimiento corporal característicos de la ejecución del taiko. 

En el Nihon Shoki, el segundo libro más antiguo de la historia clásica japonesa, se explica el mito. Amaterasu, la gran diosa del sol, por desavenencias con sus hermanos los kami del día y de la noche, se había encerrado a sí misma dentro de una cueva privando al mundo de la energía de su luz y su calor, rehusando una y otra vez a salir de su encierro pese a las constantes súplicas de los otros kami; ante esto, Ame no Uzume, la kami de la felicidad, tomó cartas en el asunto e ideó por medio de un engaño, la manera de lograr que Amaterasu saliera de la cueva.

Ame no Uzume colocó un espejo frente a la boca de la cueva y tras él puso un barril de sake, lo vació y lo colocó boca abajo antes de encaramarse al mismo e iniciar una frenética, sonora y rítmica danza, lo que lógicamente provocó no solo mucho escándalo sino las risas de los demás kami; un golpe con un pie, otro con el otro, hasta imitar el latido del corazón. Los sonidos se volvieron vivos y fuertes y los kami no pudieron evitar seguir el ritmo y bailar.

El alboroto logró, efectivamente, llamar la atención de Amaterasu que picada por la curiosidad, se asomó lentamente a la entrada de la cueva y quedó prendada de la belleza de la mujer que vio delante -su propio reflejo en el espejo- y de la música que escuchaba, para finalmente salir de su escondite e iluminar al mundo, gracias por tanto al ardid de Ame no Uzume y del sonido y la energía de aquel mítico barril/taiko.
Esta danza frenética de Ame no Uzume y los Kami es una referencia evidente a la práctica del éxtasis chamánico que, desde los tiempos antiguos ha estado altamente organizada dentro del sintoísmo y otras religiones oficiales de Japón. Fuera de éstas, estuvo también muy extendida y ha continuado hasta la actualidad a pesar de los decretos oficiales de prohibición. 

Pues bien, desde aquel origen mitológico, el taiko ha estado sonando en el mundo en honor a los kami.

Ref:  https://otakusenvenezuela.wordpress.com/2015/11/01/japon-insolito-5/

4/04/24

PJ HIRABAYASHI

 

Fot:  KADON


PJ Hirabayashi, nikkei americano-japonesa, fue directora artística y miembro fundador de San Jose Taiko, un conjunto de taikistas de nivel internacional. Ella es una pionera del taiko en EEUU y reconocida en la comunidad mundial de taiko por su estilo particular que combina movimiento, danza, percusión, alegría, fluidez y energía.


“La razón por la cual me identifiqué tanto con el taiko es que me transmitía una sensación de fortalecimiento personal a través de su energía, y no encontraba ninguna otra área de la cultura japonesa en la que pudiera desenvolverme. La danza tradicional no era para mí y tampoco el arreglo floral o la ceremonia de té; simplemente no eran lo mío. A mi me interesaba todo lo relacionado con el esfuerzo físico, las artes marciales, la disciplina o lo teatral. En definitiva, todo lo que me podía mantener activa y receptiva.”


4/03/24

DEL TRANCE

Técnicas chamánicas de trance y viaje a través de la danza, la luz y el ritmo

Derviches giróvagos


La danza y más en concreto, el giro y el balanceo, son técnicas y expresiones que han acompañado al hombre desde el origen de los tiempos en todos los ritos “religiosos”, ceremonias y pasajes de iniciación; el ser humano ha encontrado así el modo de explorar su cerebro mediante un masaje sutil en diversas áreas del mismo, producido por compresión y descompresión de la masa cerebral; son experiencias y habilidades específicas que transforman la percepción del ejecutante hacia sensaciones de mayor fuerza y capacidad. Aceleran cambios profundos en el psiquismo, en las emociones, en el rendimiento cognitivo y en el ánimo de quien los practica.

Algo similar ocurre con la luminosidad interior o alucinación visual creada por una fuente de luz adecuada, sol, focos, estroboscopio, etc. y que llamamos fosfenos. Esta alucinación está directamente relacionada con la actividad cerebral del sujeto y provocada por la excitación del nervio óptico mediante agentes químicos o físicos, el dolor, la migraña, el ayuno, la danza y accidentalmente, por un estornudo, un golpe en el ojo o un intenso deslumbramiento. Ese sol interior, esa luz entre los dos ojos a la altura del entrecejo, pulsa, vibra, gira, se desvanece, con un ritmo propio del estado mental de cada sujeto que realiza la experiencia; por ejemplo, la luz interior aparece cuando nos balanceamos a un ritmo fijo, un ritmo de un segundo por cada lado, es decir, un segundo nuestro cuerpo y/o nuestra cabeza se mece hacia un lado y un segundo hacia el otro.

3/14/24

4 ASPECTOS BÁSICOS DEL TAIKO



Espectaculo Keisho. Teatro Principal. Zaragoza 2019
Hay cuatro elementos que, para aquellos que lo escuchan, resultan relevantes y diferenciales en la práctica del taiko:


















1. EL GRUPO,  kumi-daiko

A diferencia del taiko histórico de ceremonia, templo o batalla que se solía tocar de forma individual, el taiko contemporáneo de interpretación se toca en grupo, en una especie de ritual comunitario, junto a compañeros que sostienen el ritmo en un espacio compartido, enriqueciendo el sonido y aportando seguridad. 



Armonizar la respiración con el compás habitual de 8 o 4 pulsos, y hacerlo sincrónicamente con todo el grupo, lanzando el golpe a la vez; sentirnos y sentir al grupo, escucharnos y escucharles son, por tanto, claves en la ejecución. Pero además el taiko no solo se escucha, también se ve; es música visual en un espacio dado, por lo que la fuerza sonora y el juego entre lo individual, lo grupal y el escenario, es una de las características que más llama la atención cuando se asiste o participa en un espectáculo de taiko. 

Me viene a la cabeza el haiku de Wakyu:

La rana salta
y en cuanto la oyen,
las demás saltan.


2. LA ENERGIA, Ki

Ki es, por un lado, el principio energético universal, la esencia divina de lo no-material, la fuerza espiritual de todo ser vivo y también, para el taikista, el equilibrio, el mantenimiento corporal de ese punto físico necesario para la estabilidad, la relajación y el buen contacto con el tambor. 


El taiko japonés presenta aspectos diferenciales con otras percusiones, especialmente, en el uso intensivo del cuerpo, la respiración y el grito, generando una energía sincronizada en el grupo. Efectivamente, al taiko se le aporta mucha energía personal: la del golpe, la de la voz, la del cuerpo, la del agarre de los bachis, la del movimiento, la del grupo; y todo ello en un solo instante, repetitivo y rítmico. Y toda esa energía se dirige y concentra en el tambor.

Por su parte el taiko devuelve al grupo y al público el latido de esa energía generada, las sensaciones de fuerza personal, concentración y liberación de estrés. El taikista disfruta del momento y de la fuerza del grupo; nos sentimos bien y nos mantenemos activos y abiertos a la experiencia y la energía, a integrarlas y a asumir la mejora continua de su práctica y ejecución.



3. EL TAMBOR, Taiko

Aplaudo la disciplina de Kamidaiko de construir de manera artesanal sus propios taikos. La autoestima por lograrlo ya es, de por sí, muy importante, así como la elección del diseño, de la madera, de la piel, del color; pero además no hay que olvidar su gran carga simbólica; los etnólogos y antropólogos están de acuerdo en que el taiko deriva y nos remite a una todavía más antigua tradición chamánica, que en Japón se sitúa en el periodo Yayoi, el neolítico nipón, donde se inicia el cultivo del arroz y el culto a la fertilidad y a los antepasados.


Conviene recordar que en su rito de iniciación, el maestro y mentor del futuro chamán siberiano le induce al aspirante un sueño profundo bajo los efectos de ciertas substancias -probablemente, la seta amanita muscaria-. En ese sueño el aspirante construye su tambor -el tambor chamánico- con la madera del mítico “árbol de la vida”, el que tiene las raíces en la tierra y las ramas en el cielo; es decir, que une el mundo físico con el espiritual, lo visible con lo invisible. Y el sonido de ese tambor, único y permanente para cada chamán, es su ”caballo”, con el que viaja de la realidad física y material al mundo de los espíritus. Volveremos sobre este asunto...



4. EL VÍNCULO, Tsunagari

Tiene que ver con el amplio concepto de la unión mente-cuerpo y también, con la unión a la naturaleza y las energías, y con esa capacidad chamánica del tambor -de madera de un árbol y piel de un animal-, de transportar psíquica y emocionalmente a otras dimensiones. 


Y en el taiko este vínculo resulta muy importante, porque no tocamos solos; tocamos conectados e interactuando con nuestro grupo, y en un espacio con personas que escuchan, se emocionan y vibran con los ritmos y energía que transmitimos.

Mantener permanentemente el contacto visual con los compañeros del grupo es algo que no resulta fácil al principio, porque intimida, nos obliga a reconocer nuestros límites y dificultades y nos sobreexpone emocionalmente ante los demás.  Cuando se supera esa barrera, miramos y nos dejamos mirar, nos sentimos acompañados y, una vez equilibrados cuerpo y postura, nos apoyamos y nos contagiamos de la energía del otro y del grupo, perdemos el miedo al fallo y mejoramos nuestra estabilidad y bienestar.