ecientemente hemos podido disfrutar de las performances danza-taiko que nos
ha brindado en Zaragoza la excepcional Chieko Kojima. En ellas, Kojima desarrolla interpretaciones innovadoras de las danzas del repertorio clásico japonés, como el
Nihon Buyo y el Kagura, asociadas al teatro kabuki y a las danzas rituales del
shintoismo. En esta entrada me gustaría profundizar un poco más en el origen y contexto ancestral de la segunda, el Kagura, y su vinculación al primitivo chamanismo japonés.
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| Chieko Kojima reinterpretando danzas rituales |
El Kagura es una forma de danza ritual del sintoísmo que literalmente
significa "entretenimiento de los dioses", y se realiza para honrar a las
deidades sintoístas -Kami-, invocar su presencia y asegurar su favor y
protección. Estas danzas son una forma de comunicación y veneración hacia esos
espíritus de la naturaleza y hacia los ancestros.
Los bailarines del Kagura actúan como mediadores entre lo humano y lo
divino, similar al rol que han desempeñado los chamanes en muchas otras culturas
y territorios; así, en ciertos rituales, los bailarines/as pueden ser poseídos
temporalmente por las fuerzas espirituales. El Kagura emplea máscaras,
vestimentas especiales y objetos rituales que tienen carácter simbólico y un
profundo significado espiritual, desempeñando un importante papel en la
cohesión de las comunidades japonesas, especialmente en las festividades y
ceremonias agrícolas, al transmitir y preservar su tradición e identidad
cultural.
El ritual del miko-kagura es realizado por las sacerdotisas sintoístas Miko; en el Izumo-no-Kagura de la región de Izumo, se incluyen elementos de exorcismo y purificación que remiten a ancestrales prácticas chamanicas. El chamanismo en las miko sintoístas es un aspecto singular de la religión y cultura japonesas donde se expresa la conexión entre la mediación espiritual y las prácticas rituales tradicionales. Estas sacerdotisas han desempeñado un papel crucial en la historia religiosa de Japón, en su función de mediadoras entre humanos y dioses.
Las miko sostienen una tradición que se remonta a tiempos prehistóricos de Japón. En su origen, eran chamanes que realizaban rituales de acceso a los kami o espíritus de la naturaleza y estas prácticas se desarrollaron a lo largo de siglos pasando a integrarse en la estructura del sintoísmo, religión nativa de Japón. Es decir, la función de las miko se formalizó dentro de la estructura del santuario sintoísta pero conservando muchos de los elementos chamánicos de su práctica original. Aunque ahora son vistas más como asistentes en los santuarios, su rol histórico como mediadoras espirituales es fundamental; de hecho, se les atribuía el conocimiento y la capacidad de recibir mensajes divinos y de prever el futuro utilizando la danza, el canto y el trance para comunicarse con esa esfera espiritual.
Uno de los aspectos más notables de las miko es pues, su capacidad para entrar en trance o ser poseídas por los kami y, durante estos estados, las miko podían transmitir sus mensajes. Asimismo realizaban, mediante la danza y el cántico, rituales de purificación de personas y lugares para liberarles de influencias negativas, canalizando la energía purificadora de los espíritus kami.
Rituales y prácticas específicas de las miko
Kagura
El Kagura es un conjunto de antiguas danzas rituales teatralizadas que en origen se celebraban en el palacio imperial, y en la que las miko desempeñaban un papel central; se trata de una ofrenda a los dioses y se utiliza para invocar su presencia. Durante la misma, las miko pueden entrar en trance y, según la tradición, ser poseídas por los kami, permitiendo la comunicación con lo divino.
El evento consta de numerosos actos pero divididos en dos partes principales. La primera, ritual, consiste en preparar el espacio en el que el kami se manifestará. La segunda parte recoge la representación llevada a cabo para el entretenimiento de la deidad y de la audiencia. La adaptabilidad en el tiempo a los matsuri populares ha conllevado la desaparición de la primera parte ritual. El fondo sonoro lo producen los bastones de cascabeles o suzu de las miko, y el ritmo constante y profundo del taiko de los monjes.
Tamafuri y Chinkon
El Tamafuri -sacudiendo el espíritu- es una práctica en la que las miko agitan una vara con tiras de papel para invocar a los kami y las energías espirituales positivas, y el Chinkon es el ritual de pacificación de los espíritus en el que las miko realizan movimientos específicos y cantos para calmar su inquietud y atraer la paz; en la práctica, fue un antiguo ritual para asegurar y fortalecer o rejuvenecer el alma de una persona moribunda; así, tanto la pacificación del espíritu como el rejuvenecimiento generalmente se lograban por medio de canciones y danzas.
El ritual de chinkon continuó siendo ejecutado por los descendientes de Amaterasu, es decir, los emperadores del Japón. Este ritual de palacio se llevaba a cabo cada año en conexión con el de Año Nuevo, al objeto de rejuvenecer el espíritu de la diosa del sol, que se pensaba podía estar en peligro de perder su vitalidad durante el solsticio de invierno. La agrupación de este conjunto de ritos es lo que ha ido conformando la danza llamada Kagura.
Miko no Mai
Miko no Mai es una danza sagrada realizada por las miko que combina elementos de danza, música y teatro. Estas danzas suelen narrar historias mitológicas y se realizan para honrar a los dioses y pedir su bendición. La danza se considera una forma de conectar con lo divino y es una expresión de devoción espiritual. En casi todos los festivales y ceremonias sintoístas se puede ver a cuatro mujeres, las miko, vestidas con kimono blanco, pantalones rojos y una diadema con crisantemos adornando su cabello, realizando su baile ritual.
El complemento en la mano de la miko conocido como Torimono, es un bastón alto por el que penetra el kami invocado para tomar posesión de la miko danzante, aunque es también habitual usar las hojas sagradas del árbol sasaki -donde habitan los kami-, las tiras de papel o las ramas de bambú joven. En el kagura actual, el abanico y las campanas, que fueron adicionadas más tarde, son los más frecuentemente usados y se han convertido en el símbolo de kagura.
Esta danza se estableció oficialmente en agosto de 1940 en conmemoración del 2600 aniversario de la fundación de la casa imperial. La danza se extendió a los santuarios de cada rincón del imperio, y las bailarinas que iban a ser la pieza central de la celebración, eran seleccionadas entre las hijas de los sacerdotes sintoístas y de los feligreses de los santuarios.
Miko y danza ritual kagura
En resumen, a lo largo
de los siglos, las miko han sido guardianas de las tradiciones espirituales y
rituales de Japón. A través de su papel en los santuarios, han ayudado a
preservar y transmitir el conocimiento y las prácticas esenciales de la identidad cultural y espiritual del país. Y no es esta su única connotación
chamánica; tal como ocurre en el modelo clásico siberiano, las miko utilizan
la danza para comunicarse con los espíritus y realizar curaciones, practican
rituales de trance y poseen un papel mediador entre humanos y espíritus.
La pacificación y el rejuvenecimiento del espíritu antes descritos, derivan también del rito chamánico y la danza frenética de Ame-no-uzume -la que bailó sobre el barril de sake de dónde surgió el taiko- y hay que entenderla como una danza de posesión. Y aún más, el golpe de pies contra el suelo es un medio mágico antiguo para pacificar los espíritus de la tierra y constituye un signo de posesión característico de muchas representaciones religiosas, ceremoniales, folclóricas y teatrales; el ondear de los torimono y el golpeo de los pies se ejecutan como movimientos de danza, y marcan la posesión de la bailarina por parte del kami.
Aun cuando la mayoría (pero no todas) las representaciones del kagura parecen haber perdido su asociación original con el trance chamánico, éstas son todavía ejecutadas como rituales religiosos eficaces, incorporando muchos elementos chamánicos antiguos en sus danzas, aunque sea tan solo en la forma estilizada.
Referencias:
Endo, M. (2012). Shinto in History: Ways of the Kami. University of
Hawaii Press.
Blacker, C. (1975). The Catalpa Bow: A Study of Shamanistic Practices
in Japan. George Allen & Unwin.
Shimazono, S. (2004). From Salvation to Spirituality: Popular
Religious Movements in Modern Japan. Trans Pacific Press.

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