SALUDO Y BIENVENIDA
6/22/26
EN PRIMERA FILA CON KAMIDAIKO, EN EXPOTAKU ZGZ 26
5/31/26
CONCIERTO EN JOTAPON 2026
Celebramos siempre esta iniciativa del barrio zaragozano de La Jota que favorece sin duda el diálogo cultural y, desde luego, agradecemos su invitación a presentar una tradición japonesa de interés creciente, como es la percusión con tambores taiko.
Este nuevo concierto ha tenido una ejecución brillante por parte de mis compañeros de Kamidaiko, como ha reconocido con sus aplausos el público asistente. Muy buena sincronización de golpes y mucha energía de movimientos. Los temas elegidos han sido "Kamidaiko", "Dokkoi", "Ippo", "Tobu", "Taiko Asobi", "Oggi" y "Natsu Matsuri"
Dejo aquí una selección de imágenes a modo de reportaje:
2/02/26
REFLEXIONES SOBRE EL TAIKO Y LA EDAD
Ayer celebraba mi cumple (72) con los Kamidaikos en el dojo de Delicias y comentaba con nuestra directora Kumiko hasta que edad se podía tocar el taiko, que es un tema que me ocupa (supongo que por razones biológicas) desde hace un tiempo: "Hasta que te mueres, si quieres" o "algunos se mueren tocándolo"; pero yo me referia mas bien a cómo se siente o se vive el taiko, o se ejecuta, a partir de cierta edad.
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| Seiichi Tanaka y Eitetsu Hayashi |
Las expectativas del niño son la diversión, el ruido y el movimiento. También, sentirse parte de un grupo. Es una fase que los maestros emplean para enseñar normas y disciplinas sociales y musicales con sutileza, sin que se note.
En la adolescencia el leit motiv es la búsqueda de identidad y pertenencia, y las expectativas se dirigen a canalizar la energía y las emociones, ser visto, pertenecer, destacar y, desde luego, auto-retarse en el plano físico.
El taiko se vuelve expresión personal. Aparece el ego -para bien y para mal-: querer tocar fuerte, rápido, perfecto. Muchos encuentran aquí la tribu con la que identificarse y una forma de decir aquí estoy.
En jóvenes y adultos tempranos domina más bien la idea del dominio del tambor y el dar sentido o propósito a esta expresión artística. Aquí el taiko se toma ya en serio. Se ensaya duro, se sufre un poco y se busca excelencia. Para algunos se plantea como camino profesional; para otros, una disciplina que estructura la vida.
Es decir, se busca alcanzar una técnica sólida, entender el porqué de la tradición y también, disfrutar de la adrenalina estimulante del escenario, los viajes o el reconocimiento.
En los adultos y la madurez lo más importante suele ser el equilibrio personal y la profundidad emocional, la presencia consciente y la transmisión de conocimientos.
Las expectativas están más bien en conceptos como la conexión cuerpo-mente, mantener la vitalidad corporal y disfrutar del momento; también la constancia, dar más valor a la comunidad que al ego, buscar significado a las cosas y compartir conocimientos. El taiko deja de ser “demostrar” y pasa a ser sostener junto a otros. Se valora cada vez más el espacio, el silencio, la respiración, tocar junto a los otros. Empieza a ser meditación sonora en movimiento; menos golpes pero con más intención.
"Los grandes maestros parecen tocar poco, pero cada golpe pesa como una montaña".
El taiko después de los 70. Ya no se toca para probar o demostrar nada. Se toca para "estar ahí", y el golpeo no busca la fuerza o la precisión, sino la presencia. Es más una práctica de vida que una exhibición.
Quizá el cuerpo pida más cuidados, pero la intención es más clara que nunca. El grupo deja de ser un espacio de competencia y se vuelve comunidad viva. Se contribuye a mantener el pulso emocional del grupo y a escuchar, más que golpear el tambor.
El taiko pide ahora más "verdad": tocar con economía de movimientos; afinar postura y respiración; respetar los silencios y, en definitiva, armonizar cuerpo, espíritu y grupo.
Para él, es el ki quien determina tanto la calidad del golpe, como la intención o el silencio entre sonidos. La visión del maestro es de proceso y camino, más que de técnica musical.
Hayashi, en cambio, no hace pedagogía explícita del tema; la transmite a partir de su propia trayectoria vital, corporal y musical. En su juventud, cuando salió de Ondekoza para fundar Kodo, hacía alarde de potencia, resistencia y virtuosismo físico extremo, ensayando a veces en la isla de Sado en condiciones de congelación.
Con el paso del tiempo, va reduciendo movimientos, economiza energía y profundiza en la respiración y el Ma -término japonés traducible por pausa, abertura o intervalo; no simplemente un vacío o ausencia de contenido, sino un espacio consciente-. Habla también de cómo, con la edad, el taiko deja de “empujar el sonido” para pasar a “dejarlo emerger”.
Finalmente, hay un cierto consenso transmitido informalmente entre escuelas y maestros taikistas que establece que el niño "aprende el ritmo”, el adulto "aprende el sentido” y el mayor "encarna el taiko”
En las escuelas de taiko se piensa que el niño aprende con el cuerpo antes que con la mente. Imita y repite jugando, interioriza movimientos y patrones rítmicos y aprende cuándo golpear (fuerte/débil, rápido/lento)
El adulto no solo ejecuta, también pregunta y comprende: el ma -el espacio entre golpes-, la intención o el contexto cultural y espiritual. El ritmo no es solo sonido y se vuelve más bien mensaje.
Y el viejo maestro taikista ya no toca taiko; su postura, respiración y energía "son" taiko. No piensa el ritmo ni el sentido, simplemente ocurre; desde la óptica zen el cuerpo, el tambor y el momento se hacen uno. No hay músico y tambor, hay taiko manifestándose.
Sin embargo, se trata de un proceso cíclico, circular; incluso los maestros vuelven al ritmo simple como un niño.
11/01/25
TAIKO, MEDITACION Y EQUILIBRIO EMOCIONAL
1. Un espacio donde habita la quietud
Tratamos aquí del concepto de "presencia plena", de una conexión consciente entre cuerpo, mente y energía, aplicados a la ejecución del taiko.
Sabemos que el taiko es ritmo y es fuerza, pero no sólo; es también una práctica corporal “meditativa”. Para las artes marciales de origen budista, la postura -kamae- y la respiración son la base: cada golpe nace desde el hara, el centro energético del abdomen, y al golpear el tambor proyectamos el ki, la energía vital, con plena conciencia. Así, la atención en los movimientos, la respiración y el sonido convierten la ejecución del taiko en una meditación activa.
Práctica:
Antes de tocar, realizar unas respiraciones profundas. Sentir la entrada y salida del aire en los pulmones. Luego, con cada golpe pausado, escuchar el silencio antes y después del sonido; ese es el espacio meditativo.
2. Meditación formal
Para profundizar en la conexión emocional y mental, incluimos momentos de quietud antes o después de tocar; son momentos que equilibran el sistema nervioso, reducen la tensión emocional y amplifican nuestra sensibilidad artística.
Práctica:
- Meditación sentada -zazen-: sentarse 10 minutos en silencio antes del ensayo. Observar los pensamientos sin intervenir en ellos ni juzgarlos.
- Meditación sonora: cerrar los ojos y escuchar sonidos naturales espontáneos, o los taikos del grupo, y observar cómo vibra el cuerpo con ellos.
- Meditación en movimiento: Caminar lentamente controlando la respiración, y sentir cómo los pasos son parte de un ritmo universal.
3. Equilibrio emocional a través del ritmo
El taiko puede canalizar emociones intensas como la ira, la tristeza o la alegría, hacia otras energías creativas. Esto requiere aprender a observar y sentir las emociones como si fueran ritmos internos, y usar el tambor como un espejo de las mismas: ¿qué sonido tiene hoy esta emoción? ¿rápido, suave, irregular?; a través del ritmo, podemos expresar y transformar emociones sin reprimirlas ni quedar atrapados en ellas.
Práctica:
Dedicar un tiempo a tocar y expresarse libremente según el propio estado emocional; después, sentarse unos minutos en silencio y notar cómo ha cambiado la respiración, los pensamientos, las sensaciones del cuerpo.
4. Integración y ciclo completo
Cada práctica se convierte en una estrategia de equilibrio dinámico: combinación de sonidos y silencios. La fuerza y la calma, el cuerpo y el espíritu.
- El silencio, en la meditación previa: centrando nuestra energía.- El sonido, el taiko: libre expresión del cuerpo y el ritmo; meditación dinámica proyectando el Ki.- El silencio final: reflexión o meditación final, integrando la experiencia emocional; nuestro cuerpo, antes y después.
Referencias
- Seiichi Tanaka, Tanaka-sensei. Fundador del San Francisco Taiko Dojo (1968). Su filosofía une mente, cuerpo y espíritu en la práctica del taiko.
"En las artes marciales, el Ki es la energía vital que fluye del intérprete al tambor. Cuando te sitúas frente al tambor, el cuerpo debe estar relajado pero conectado a la tierra y lleno de poder espiritual: sentir la energía Ki ascendiendo desde la madre tierra, llenando todo el cuerpo y extendiéndose hasta los bachi."
- The Way of Taiko, de Heidi Varian. Una de las pocas obras en inglés que aborda el taiko como práctica espiritual.
Varian, estudiante y productora de taiko en San Francisco, describe cómo el taiko se convierte en una disciplina de meditación en movimiento que cultiva autocontrol, fuerza, resistencia y cortesía hacia maestros y compañeros. Es un camino de entrenamiento mental y físico que genera ritmo, armonía y conciencia.
- The Zenjo: ritmo, silencio y presencia. Organización dedicada al retiro y la práctica del silencio.
"En Japón, el taiko no es solo un instrumento: es un camino para despertar el cuerpo, alinear la respiración y regresar a la presencia plena. En cada ritmo encontramos el silencio, el espacio donde habita la quietud." The Zenjo propone tres sendas:
- Reavivar la energía a través del ritmo, la respiración y la naturaleza.- Regresar a la tranquilidad y reconectar con el cuerpo y los sentidos.- Dar vida a nuestros valores mediante la práctica, el propósito y la presencia.
- Programa TaikoMIND. Este programa enfatiza el “aprendizaje consciente” mientras se toca el taiko. Las actividades, juegos y ejercicios de autorreflexión acompañan el proceso de manera lúdica e interactiva.
"Tocar taiko puede ser divertido y accesible, al tiempo que enseña cultura, música, trabajo en equipo y atención plena. En el grupo, cada persona aporta su energía al conjunto; la cooperación, la disciplina y la escucha son esenciales tanto para el arte como para la vida."
10/01/25
EL TOMOE DE LOS TAIKOS
ue es ese dibujo, ese signo en forma de remolino, que vemos muchas veces dibujado sobre la piel de los taikos? ¿cual es su origen y su significado?. Hablemos un poco de ello
El "Tomoe" es un símbolo tradicional japonés, muy reconocido, que aparece con frecuencia en el arte, la arquitectura, los objetos ceremoniales y también, en los instrumentos musicales. A menudo la piel de los tambores taiko está decorada con este símbolo que parece un remolino o espiral; en concreto, el Mitsudomoe, que es la versión de triple coma.
En general, se representa en forma de comas que giran alrededor de un punto central; las versiones más comunes son: El Ichidomoe, de un solo remolino, el Futatsudomoe de dos remolinos entrelazados y el Mitsudomoe, de tres remolinos, que es la más común y la que se suele ver en los taikos. Se ven incluso versiones tomoe de cuatro comas, que recuerdan al lauburu vasco, y que suelen simbolizar deseos de prosperidad y salud.
Trance, tomoe y tambor. En las prácticas animistas, el tambor es uno de los instrumentos centrales y su ritmo repetitivo induce estados alterados de conciencia; el tomoe en el taiko tiene sus raíces en esta relación, ya que el sonido circular del tambor acompaña los viajes espirituales y la invocación de los espíritus. Funcionaría como un sello protector o canalizador de la energía espiritual que induce el taiko.
Por tanto, el tomoe es un símbolo profundamente conectado con las antiguas creencias japonesas sobre el movimiento del espíritu, la naturaleza cíclica del universo, y la mediación entre lo visible y lo invisible, y su uso en los tambores taiko podría tener, desde tiempos antiguos, un propósito espiritual, mucho más allá de lo artístico y lo ceremonial.
En definitiva y en el ámbito de nuestro interés como taikistas, el uso del tomoe puede entenderse como una herencia simbólica de las prácticas chamánicas antiguas, un reflejo del papel del tambor japonés como puente entre lo físico y lo espiritual, y una reverencia simbólica hacia el poder del sonido como vehículo del espíritu.
9/11/25
TAIKO Y ESPIRITUALIDAD
Meditación en movimiento
Tocar el taiko no consiste únicamente en golpear un tambor. Para muchas escuelas, tanto tradicionales como modernas, es una práctica integral que combina lo físico, lo mental y lo espiritual. Podríamos compararlo con el budō, el camino del guerrero en las artes marciales: un arte que exige alinear cuerpo, respiración y espíritu.
Esto requiere en lo personal:
Control del cuerpo y la respiración.Gestión de las emociones.Estabilidad mental y concentración.Empatía y sincronización con quienes nos rodean.
Reflexión e introspección constante.
Respeto mutuo.
entrega desinteresada.Disciplina compartida.Apoyo y cooperación entre compañeros.
Así, el taiko se convierte en una meditación activa, donde el ego se disuelve y solo queda el ritmo y el presente. Se busca el estado de mushin, o mente vacía, donde la energía fluye libremente y sin obstáculos.
El sonido como energía espiritual
El sonido del taiko no solo se escucha: se siente. Su vibración profunda y envolvente funciona como un mantra hipnótico, cargado de simbolismo y ritualidad.
Golpear el tambor repetidamente puede llevar a estados de concentración y trance, ayudando a salir de la rutina diaria y conectar con un plano más espiritual. En ceremonias y rituales, el taiko marca transiciones, el inicio o fin de una meditación, el paso de lo profano a lo sagrado, o el cambio entre distintos momentos rituales. Es, en definitiva, un puente sonoro hacia otra dimensión de conciencia.
Comunidad y conexión
El taiko es también profundamente comunitario. Más allá de la técnica individual y el lucimiento, su esencia está mas bien en la unidad del grupo; todos los integrantes respirando al mismo ritmo, moviéndose con la misma intención, y haciendo resonar los tambores como un solo corazón compartido.
Este principio refleja el wa, la armonía colectiva tan apreciada en la cultura japonesa. Cada golpe deja de ser un gesto aislado para convertirse en parte de un flujo sonoro común. La sincronización genera una energía compartida: cuerpos latiendo al unísono, voces que refuerzan la fuerza vital, y tambores que envuelven a todos en una misma vibración.
Así, el taiko se transforma en un ritual de conexión, donde el sonido no solo comunica, sino que une. Cada participante encuentra su lugar dentro de un todo mayor, experimentando la música como un espacio espiritual compartido.
11/02/24
TAIKO & HAIKU
¡BOOM! ¡BOOM!
(Traducción propia del inglés)
Los bachis, con fuerza,
Almas que se entrelazan
7/01/24
KAMIDAIKO SUENA CADA VEZ MEJOR. La noche en blanco
ste año, Kamidaiko se ha sumado a la fiesta "Noche en Blanco" de Zaragoza con una gran actuación.
La "Noche en Blanco" es un proyecto cultural que nació en París en 2002, con la excelente idea de ofrecer una noche repleta de actividades gratuitas en las infraestructuras culturales de la ciudad. Fue un éxito rotundo, y esta celebración tan especial se ha extendido con el tiempo a muchos países y ciudades, incluyendo Zaragoza.
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| Termas romanas de Cesaraugusta. |
6/20/24
GRAN CONCIERTO EN ZARAGOZA DE CHIEKO KOJIMA Y EL DUO TOMORÔ
5/28/24
SEIICHI TANAKA
E
l maestro Tanaka fué el introductor del taiko en los Estados Unidos de los 60´s. Recibió en 2005 una distinción por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón y el Premio Amigos del Patrimonio Nacional del Fondo Nacional de Arte en reconocimiento por su trabajo en la promoción del arte de taiko.
Entrevista a Seiichi Tanaka:
5/10/24
DE LOS RITMOS CHAMÁNICOS DE PERCUSIÓN
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Chamán zoomorfo de la gruta de Trois Freres -Francia- (13000 años) y Dogu Jomon -Japón- (4000 años) utilizado en ritos chamánicos |
E
l tambor chamánico es un instrumento ancestral utilizado en las diversas culturas indígenas de todo el mundo para propósitos ceremoniales,
curativos y rituales. Los ritmos que se tocan en el tambor chamánico varían
según el territorio cultural específico y el propósito de la ceremonia o del
viaje chamánico.



































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