Traigo hoy al blog otro famoso Yōkai japonés, el Tanuki, vinculado de alguna manera a los tambores taiko y a su entorno literario. Recordemos que los yōkai son espíritus del animismo japonés, criaturas sobrenaturales del folklore y las leyendas y, no en vano, una de las tres leyendas de Tanukis mas famosas de Japon tiene su origen en Sado, la isla donde desarrolla su actividad el archiconocido grupo de taiko Kodo.
Pues bien, el Tanuki, es tanto un animal real como un yokai, una especie de perro-mapache, muy popular en Japon, junto con los Kitsune, Tengu y Oni. Las estatuas de Tanuki son decoraciones muy habituales en templos, tiendas y hogares porque se consideran seres tiernos y traviesos, sin llegar a ser dañinos.
 |
| Tanukis: Pareja real y representación de Yokais |
Estos animales tímidos, nocturnos y algo holgazanes viven en las montañas y bosques de todo el territorio japonés, alimentándose de pequeños animales y, según la leyenda, también de abundante sake. Son considerados mensajeros de los dioses y guardianes de los pueblos y, su comportamiento en general, es jovial y benefactor, porque les encanta la compañía de los humanos. Sin embargo, no faltan leyendas que hablan de horribles Tanuki que secuestran a las personas para comérselas o para alguna otra maldad sexual inconfesable.
 |
| Mascara Tanuki del teatro Noh |
Al igual que los Kitsune, poseen la habilidad de cambiar de formas, con las que se divierten engañando a los humanos, aunque su característica más famosa y conocida son sus enormes testículos mágicos, que pueden cambiar de forma para usarlos como paraguas, abanicos, tambores, abrigos y hasta como red de pesca.
En realidad y fisicamente hablando, el escroto de estos perros-mapaches es ciertamente, bastante grande. De hecho se ha utilizado en orfebrería para trabajar el oro, ya que son muy resistentes y elásticos y permiten trabajar el metal precioso con facilidad. De ahí que el escroto de los Tanuki comenzara a ser visto no tanto como atributo sexual, sino como símbolo de riqueza, -permitía estirar el oro-, y empezó a comercializarse como amuleto de la prosperidad, muy representado durante el periodo Edo.
 |
| Estampa del periodo Edo |
Cuando los Tanuki lanzan sus encantamientos sobre los seres humanos
-Tanukitsuki-, sus víctimas desarrollan nuevos y extraños rasgos de personalidad, y el más habitual de ellos es la glotonería. Las víctimas sienten un hambre insaciable que les obliga a comer sin parar, ingiriendo incluso alimentos en mal estado. Pero las víctimas poseídas acaban muriendo de desnutrición, pues toda esa comida va a alimentar el espíritu de los Tanuki.
Actualmente, pueden verse personajes Tanuki en películas anime como “Pompoko", o el personaje “Poco” del manga "Udon No Kuni No Kiniro Kemari", o el Tanuki “Yasaburō Shimogamo” del anime "Uchōten Kazoku".
 |
| Animes "Pompoko", "Udon No Kuni" y "Uchōten Kazoku" |
* * *
Uno de los relatos tradicionales mas conocidos sobre este Yokai es el Shōjō-ji Tanuki Bayashi que cuenta la historia de una manada de Tanukis que se introdujeron en el templo Shojoji para divertirse asustando y expulsando a los monjes del templo, transformándose en diferentes seres de aspecto terrible.
 |
| Templo budista Shōjō-ji |
Un día, llegó al templo un nuevo monje, Wako, al que no parecían afectarle estas apariciones y, por tanto, se mantuvo impasible en sus dependecias. Como la artimaña del terror ya no les funcionaba, los Tanukis empezaron a organizar animadas fiestas y hacer mucho ruido por las noches para provocar que de esta forma, Wako no pudiera concentrarse en sus meditaciones y rezos, y se marchara.
Pero el monje no sólo no se fué sino que se acercó a los Tanukis y retó al líder de la manada a un duelo de «ruido» acompañándose de su shamisen, mientras que el tanuki se golpeaba sus enormes testículos con dos bachis a modo de gran taiko.
 |
| Tanukis tocando el tambor en el templo Shojoji |
Ocupado en esta batalla sonora, el Tanuki, a fin de vencer a Wako, golpea cada vez con más fuerza su cuerpo hasta que ya no puede soportar el dolor y finalmente, muere. Concluido el duelo, el monje Wako preparó un solemne funeral en su honor, los Tanaki se marcharon al bosque, y el templo de Shojoji recuperó de nuevo su tranquilidad y armonía.