ace ya unos años que aprendimos, de la mano de nuestros compañeros veteranos del grupo Emilio Potente y Kumiko Fujimura, los rudimentos de la construcción artesanal de un tambor taiko y, desde entonces, son ya varios los instrumentos que hemos ido incorporando (con cierto éxito) a la batería de percusión de Kamidaiko.
En ese intento permanente de hacer más variada y atractiva la escenografía y espectáculo visual-sonoro del grupo, tenía muchas ganas de construir un tambor grande de toque vertical en altura y sonido poderoso, un hiradaiko colgante, que tradicionalmente se usaba en ceremonias de la corte y religiosas, y que actualmente han incorporado algunos grupos profesionales japoneses kumi-daiko para ejecutar determinados estilos y toques de taiko; a los más grandes, les llamamos Odaiko. No insistiré aquí en la relevancia de la construcción de un taiko propio, de sus resonancias chamánicas o de su carácter mítico y de conexión con el entorno y tradición shintoistas, y me centraré sólo en resumir su técnica artesanal de elaboración.
Para la ocasión, he tratado de seguir un modelo real y tradicional japonés, con los elementos más parecidos y naturales posibles -según la costumbre artesanal nipona, siempre con elementos que "alguna vez estuvieron vivos"-; en este caso, madera de arce para el casco, piel de caballo asturiano para las membranas resonantes, y cuerdas de cáñamo y palos de bambú para el tensado de pieles. Los herrajes y tachuelas son, eso si, de metal importado, y no sé si a las cosas y elementos del reino mineral se les puede considerar en origen, "vivas". Y además, he empleado por primera vez los gatos hidráulicos del grupo para mejorar el proceso de tensado de la piel.
![]() |
| Este es el modelo de taiko elegido |
Se trata pues de un "hiradaiko colgante" de 75 cms. de diámetro y 25 cms. de alto; es decir, un tambor de proporciones planas y cuerpo cilíndrico de esas dimensiones. Veamos la síntesis del proceso de construcción a través del siguiente reportaje fotográfico:
