Los kitsune “zenko” están vinculados a Inari, la diosa de la fertilidad y del arroz, y actúan como mensajeros de la kami y como guardianes espirituales de la población local. Son también símbolo de prosperidad y riqueza asociadas a la importancia del arroz en Japón desde los comienzos de su historia; los zorros cazan a los roedores que se comían el arroz de los cultivos y, por tanto, no solo Inari, sino también los propios kitsune eran objeto de veneración.
Un dato curioso es que desde la época Heian y hasta principios del siglo XX se diagnosticaba una enfermedad psicológica exclusiva de Japón llamada “kitsunetsuki”. Los enfermos/as de esta rara enfermedad, creían estar poseídos por un zorro y sus síntomas incluían antojos, aversión al contacto visual y, en algunos casos, la expresión facial del enfermo cambiaba de forma parecida a la de un zorro, con cabello erizado y crecimiento de caninos y orejas.
![]() |
| Mascara de Kitsune en el matsuri. Fot: mitologiamundial.com |
UN CUENTO DE KITSUNE. EL TESORO DEL ZORRO BLANCO
Hace mucho tiempo, en una aldea escondida entre densos bosques, vivía una niña llamada Kaori. Tenía el cabello oscuro y unos ojos muy brillantes que mostraban su espíritu curioso y valiente. Un día, mientras Kaori exploraba el bosque, encontró un zorro blanco con ojos que parecían estrellas. El zorro se llamaba Hikaru y le habló a la niña con una voz muy dulce para pedirle un favor.
Hikaru estaba convencido del buen corazón y generosidad de Kaori y le pidió ayuda para encontrar un tesoro que habían robado unas malvadas y avariciosas personas. A cambio, prometió a Kaori recompensarla concediéndole un deseo. La niña, muy intrigada y emocionada, aceptó ayudar al zorro.
Con la magia que le facilitó Hikaru, Kaori se adentró en un extenso laberinto de cuevas y caminos secretos y pasó por muchas pruebas y peligros, demostrando lo decidida, valiente y lista que era. Al final de ese camino encontraron al fin el tesoro que buscaba el zorro blanco, una joya brillante y preciosa.
Pero el caso es que Kaori, pensando en el bienestar de su aldea, decidió dejar el tesoro donde estaba y, en lugar de pedir algo para ella, le pidió a Hikaru que protegiera su aldea. El zorro blanco, muy impresionado por la nobleza de corazón de Kaori, cumplió su promesa. Desde aquel dia Hikaru se convirtió en el guardián protector de la aldea, trayendo prosperidad y seguridad a todos, y Kaori y sus vecinos de la aldea vivieron felices y seguros, sabiendo que siempre tendrían un amigo en el zorro Hikaru.
Y es que Kaori regresó a casa llevando consigo la sabiduría del zorro y la certeza de que su valentía había creado un lazo especial entre los humanos y los seres mágicos, los yokais kitsune del bosque.



No hay comentarios:
Publicar un comentario