|
| Taiko nagado |
T
aiko quiere decir, simplemente, tambor grande.
La palabra deriva de 2 kanjis o ideogramas japoneses: Tai, grande o gordo, y Ko, tambor; de ahí, su traducción como "gran tambor". Aunque en Japón la palabra se usa para designar cualquier tipología de tambor, fuera de allí llamamos taiko sólo al tambor japonés tradicional y por extensión, al arte de la percusión japonesa.
El taiko existe en Japón desde la antigüedad remota, aunque parece probable que, en su forma actual, se importara desde el continente asiático allá por el siglo VII, que es de donde se tiene la primera referencia histórica. Ha acompañado tradicionalmente a las ceremonias religiosas shintoistas, a los festivales populares o matsuri, o a las batallas -los textos militares samurai hablan de seis ritmos de marcha y del uso de nagados en ataque y de shimes en retirada-. En la actualidad, son de amplio uso en muchas expresiones artísticas como el teatro tradicional, las danzas o los propios conciertos formales y en la calle.
Por tradición, el taiko se tocaba de forma individual y sólo en ocasiones especiales, generalmente vinculadas a ceremonias shintoistas. Cada pueblo tenía sus propios ritmos de percusión que se cuidaban y se compartían por generaciones. Sin embargo, al término de la 2ª Guerra Mundial, la función social del taiko cambió de forma radical. Se volvió música de interpretación cuando Daihachi Oguchi, percusionista de jazz de la región de Nagano, reunió varios taikos de diferentes tamaños para interpretarlos juntos, en lo que se llama formación kumi-daiko, de la que nuestro grupo es una pequeña muestra. En resumen, hay un taiko histórico ceremonial, vinculado al teatro, la corte imperial y la ritualidad shintoista, y un taiko contemporáneo, producto cultural de postguerra, practicado en todo el mundo y, por tanto, mestizo y de progresiva fusión intercultural, aunque manteniendo su raíz genuinamente japonesa.
La técnica para tocar los tambores Taiko es muy física y exigente. Los taikistas utilizan movimientos amplios y enérgicos para golpear los tambores, creando un sonido potente y rítmico que puede ser sentido en todo el cuerpo. También se suele gritar (Kakegoe) y hacer otros sonidos mientras se escuchan los tambores, lo que añade una dimensión vocal y emocional a la música.
|
| Keyaki (zelkova serrata) de 1000 años y Odaiko ceremonial |
En cuanto a las pieles de los tambores, las más comúnmente empleadas en Japón son las de vaca y ciervo. Sin embargo, debido a la expansión internacional del taiko, y al alto precio de los importados, en cada país se utilizan las más comunes a su tradición percusionista; así, son comunes la cabra, ternera, caballo, arce o bisonte. Las pieles se estiran sobre el marco del tambor y se fijan, como se ha comentado, con cuerdas o tachuelas, para crear la superficie tensada de percusión. La elección de la piel afecta a la calidad del sonido del tambor, por lo que los maestros de taiko suelen seleccionar cuidadosamente el tipo de piel que mejor se adapta al sonido que desean lograr.


No hay comentarios:
Publicar un comentario