Técnicas chamánicas de trance y viaje a través de la danza, la luz y el ritmo
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| Derviches giróvagos |
Algo similar ocurre con la luminosidad interior o alucinación visual creada por una fuente de luz adecuada, sol, focos, estroboscopio, etc. y que llamamos fosfenos. Esta alucinación está directamente relacionada con la actividad cerebral del sujeto y provocada por la excitación del nervio óptico mediante agentes químicos o físicos, el dolor, la migraña, el ayuno, la danza y accidentalmente, por un estornudo, un golpe en el ojo o un intenso deslumbramiento. Ese sol interior, esa luz entre los dos ojos a la altura del entrecejo, pulsa, vibra, gira, se desvanece, con un ritmo propio del estado mental de cada sujeto que realiza la experiencia; por ejemplo, la luz interior aparece cuando nos balanceamos a un ritmo fijo, un ritmo de un segundo por cada lado, es decir, un segundo nuestro cuerpo y/o nuestra cabeza se mece hacia un lado y un segundo hacia el otro.
Asimismo, es sabido que cuando se sirve de su tambor, el/la chamán entra en comunicación con un plano espiritual; pero cualquier persona puede también, si se mantiene una frecuencia de golpes de tambor entre 200 y 220 pulsos por minuto durante al menos quince minutos, inducirse estados alterados de consciencia significativos; al menos, en una gran mayoría de las personas. La estimulación rítmica es pues una técnica simple y eficaz para modificar estados mentales.
“El toque de tambor a un determinado ciclo de segundos es lo que nos abre la puerta para salir de la conciencia cotidiana. Pero ese elemento sólo no basta; es necesario anular el resto de estímulos, crear un ambiente de oscuridad y comprender el profundo carácter ritual que tiene el viaje. A diferencia de las plantas sagradas, que tienen el poder para hacer viajar por sí solas, en el viaje chamánico con tambores también son necesarias voluntad, objeto y finalidad. No viajamos para jugar, vamos en busca de algo que es sagrado”.
Desde otra perspectiva, el tambor es un instrumento que ha sido tradicionalmente utilizado para crear espacios sagrados y convocar allí entes del plano espiritual, en contactos y manifestaciones netamente ceremoniales o ritualizadas por el grupo o comunidad:
“Cuando rezas con el tambor, cuando los espíritus lo escuchan, hacen el eco. Ellos escuchan este tambor y tu voz se hace alta y clara”.
“El toque de tambor a un determinado ciclo de segundos es lo que nos abre la puerta para salir de la conciencia cotidiana. Pero ese elemento sólo no basta; es necesario anular el resto de estímulos, crear un ambiente de oscuridad y comprender el profundo carácter ritual que tiene el viaje. A diferencia de las plantas sagradas, que tienen el poder para hacer viajar por sí solas, en el viaje chamánico con tambores también son necesarias voluntad, objeto y finalidad. No viajamos para jugar, vamos en busca de algo que es sagrado”.
Ref: Michael Harner, antropólogo estadounidense, en “La senda del chamán”.
Desde otra perspectiva, el tambor es un instrumento que ha sido tradicionalmente utilizado para crear espacios sagrados y convocar allí entes del plano espiritual, en contactos y manifestaciones netamente ceremoniales o ritualizadas por el grupo o comunidad:
“Cuando rezas con el tambor, cuando los espíritus lo escuchan, hacen el eco. Ellos escuchan este tambor y tu voz se hace alta y clara”.
Chamán Lakota, de la reserva Cheyenne en Dakota del Sur.

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