Aprovecho en esta entrada la plantación de nuevos cerezos organizada hoy por la Asociación Aragón-Japón en el Parque Labordeta, para hablar de unos de los Yokai mas poderosos, los Oni, y compartir un cuento tradicional que los vincula con la plantación de árboles y preservación de la naturaleza
Oni, el monstruo más temible de Japón
Los Oni son quizá los yokai más fuertes y peligrosos. A diferencia de otros, no están limitados a leyendas locales o territorios específicos, pues su origen se remonta al budismo y a la historia primitiva de Japón. Estos ogros de cuerpos altos y robustos y piel roja o azul, destacan por sus cuernos afilados, sus colmillos prominentes y el enorme garrote que siempre llevan consigo. Además, son expertos en la tortura y disfrutan devorando carne humana.
A través del budismo, los Oni se consolidaron como guardianes del infierno, con la tarea de vigilar las puertas para evitar las escapadas, mantener las llamas del fuego encendidas y, por supuesto, castigar a las almas condenadas. Si bien los Oni son un tipo de yokai, su poder los sitúa por encima de cualquier otra criatura sobrenatural de esta categoría.
El Oni y el Pacto del Bosque
En una aldea oculta entre las montañas de Japón, circulaba una antigua leyenda sobre un Oni rojo llamado Akaoni. Se decía que este ogro de piel roja y cuernos afilados habitaba en la profundidad del bosque y asaltaba a los viajeros incautos.Un día, un joven llamado Haru decidió adentrarse en el bosque para demostrar que aquella historia no era más que un cuento de ancianos. Caminó durante horas hasta que, al llegar a un claro, encontró una pequeña cabaña de madera. La puerta se abrió con un chirrido, y de la oscuridad emergió una figura imponente: Akaoni. El Oni lo observó con sus ojos brillantes y le habló con voz profunda:
- Si has venido a desafiarme, no perderé el tiempo y te devoraré. Pero si buscas otra cosa, habla ahora.
Haru, tembloroso, recordó las historias terribles que le habían contado y, en lugar de huir, preguntó:
- ¿Por qué atacas a la gente?
El Oni soltó una carcajada.
- No los ataco; solo protejo este bosque. Hace años, los humanos intentaron talarlo, y yo los ahuyenté. Ahora, los viajeros que entran con malas intenciones los hago desaparecer… pero los que vienen con respeto pueden marcharse en paz.
Haru, sorprendido, se dio cuenta de que el Oni no era un monstruo irracional, sino un guardián.
- ¿Cómo puedo demostrarte mi respeto?
El Oni sonrió y le entregó una semilla.
- Plántala en tu aldea. Si crece fuerte, significará que todavía hay esperanza para los humanos y que éstos y los espíritus Yokai aún pueden convivir.
Haru regresó y plantó la semilla. Con el tiempo, creció un árbol majestuoso que daba frutos dorados, y la aldea prosperó sin necesidad de invadir y destruir el bosque. Desde entonces, la historia del Oni dejó de ser un cuento de miedo y se convirtió en una lección de respeto entre humanos, yokais y naturaleza.
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| Plantación de cerezos en el jardín japonés del Parque Labordeta 2025 |


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