E
l hachimaki
japonés es una cinta o diadema de tela de color blanco, negro o rojo, aunque
puede confeccionarse con otros materiales, y de cerca de un metro de
longitud, que se anuda en la cabeza como símbolo de esfuerzo o constancia.
Esta cinta cubre la frente y suele llevar escrito algún símbolo o palabra
relacionados con la perseverancia y la voluntad de éxito del que la luce. Su
origen procede de los guerreros samurai, que se la ponían alrededor de sus cabezas para evitar que el cabello y el
sudor les taparan los ojos durante el combate.
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| Hachimakis de cinta y cordón |
En la segunda guerra mundial los pilotos japoneses usaban el hachimaki
con la imagen del sol naciente para alejar malos espíritus y, a la vez,
llevar a cabo con éxito su misión. El almirante Toyoda animó a los pilotos
de las Ohka (el avión-cohete de un solo uso, creado por Japón para los
pilotos suicidas) a combatir la superioridad material del enemigo con su
fuerza espiritual, y regaló a cada hombre un hachimaki blanco y una espada
corta con el nombre del piloto. El término piloto kamikaze fue, en
realidad, introducido por los traductores norteamericanos, ya que en Japón
no se utiliza con ese sentido y se prefiere el término Shinpū tokubetsu
kōgeki tai -Unidad Especial de Ataque-, o su abreviación
tokkōtai.
Sin embargo, el origen del mito kamikaze se remonta a la época feudal,
cuando una flota de mongoles bajo el mando de Kublai Khan, se presentó en
dos ocasiones (1274 y 1281) en las costas japonesas con la finalidad de
invadir el país. Se cree que la primera fue tan solo una operación de
reconocimiento, pero en el segundo ataque el Imperio mongol llevó a cabo
una maniobra militar a escala gigantesca en comparación con la anterior.
Afortunadamente para los habitantes, que no estaban preparados para
combatir contra un ejército y una invasión de grandes proporciones, un tifón arrasó la flota invasora durante el intento de invasión. Dicho
tifón fue llamado Viento Divino “kamikaze” y considerado como una
señal de que Japón era el elegido por los dioses que se encargarían
de su seguridad y supervivencia.
El hachimaki tiene también cierta relación funcional con los daruma, muñecos votivos sin brazos ni piernas que, a modo de tentetieso ovoide, representan a Bodhidharma (Daruma), el fundador y primer patriarca del zen. Dice la leyenda que el maestro perdió los brazos y las piernas de estar tantos años escondido en una cueva meditando y sin utilizarlos. Como el hachimaki, los ojos del daruma se utilizan también como recordatorio y motivación para cumplir metas o grandes tareas. El dueño del muñeco pinta la pupila del ojo izquierdo al establecer su meta; cuando esta se ha cumplido procede a pintar el otro ojo. El daruma con una sola pupila se coloca en sitio visible, a manera de recordatorio del trabajo que debe hacerse para lograr el objetivo. Una antigua canción nos habla de ello:
El hachimaki tiene también cierta relación funcional con los daruma, muñecos votivos sin brazos ni piernas que, a modo de tentetieso ovoide, representan a Bodhidharma (Daruma), el fundador y primer patriarca del zen. Dice la leyenda que el maestro perdió los brazos y las piernas de estar tantos años escondido en una cueva meditando y sin utilizarlos. Como el hachimaki, los ojos del daruma se utilizan también como recordatorio y motivación para cumplir metas o grandes tareas. El dueño del muñeco pinta la pupila del ojo izquierdo al establecer su meta; cuando esta se ha cumplido procede a pintar el otro ojo. El daruma con una sola pupila se coloca en sitio visible, a manera de recordatorio del trabajo que debe hacerse para lograr el objetivo. Una antigua canción nos habla de ello:
Hi ni! fu ni!
Fundan Daruma ga
Akai zukin kaburi sunmaita!
¡Una vez!, ¡dos veces!
Siempre el Daruma de capucha roja
se queda con la cabeza arriba
Ref:
https://www.gehm.es/segunda-guerra-mundial/rituales-y-tradiciones-kamikaze-ii-el-hachimaki-el-sennin-bari-y-otras-prendas/


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