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Yuta y Noro de Okinawa. Fot: Chris Willson. Okinawa. Japan
Chris@TRAVEL67.com
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l archipiélago de las Ryûkyû, de clima subtropical, está situado al
suroeste de Japón en la actual Provincia de Okinawa, en pleno Mar de China
del Pacífico.
Las Yuta o Yutá son médiums espiritistas, generalmente mujeres, que se
ganan la vida dando consejos y resolviendo problemas espirituales. En las
islas de Okinawa y Amami Oshima, el número de ellas era mayor que el de los
monjes de templo y la creencia en las mismas estaba muy arraigada. Okinawa
que es todavía un territorio muy animista donde cada cosa tiene un espíritu,
muchos creen en Yuta y en su capacidad para comunicarse con los antepasados
y con el panteón de espíritus animistas, que llevan a cabo en ceremonias
rituales sobre característicos altares butsudan.
Al contrario que las Noro (la otra figura chamánica de estas islas),
parece que el reconocimiento de las Yuta no es hereditario y que ocurre
por una revelación divina llamada “Kamidari” en determinada fase del trance ritual. Hasta hace relativamente pocos
años, había más de 2.000 chamanes Yuta en Okinawa y Amami. El cometido esencial de las Noro es rezar por una cosecha abundante y por
la seguridad y el bienestar de los pueblos a través del contacto con los
dioses animistas; son las sacerdotisas de la comunidad. A diferencia de
Yuta, que es una médium “privada”, la Noro no hace negocios con clientes
individuales, pero preside los rituales de las aldeas en las islas Amami y
Okinawa, y es un ser que puede comunicarse con los dioses Ryukyu; durante
sus rituales, son poseídas por uno especifico, y se convierte en el dios
mismo.
Los antropólogos a menudo mencionan el “axis mundi” para designar un
lugar sagrado. Varios factores hacen suponer que en las islas Ryûkyû
también hay uno para el tiempo: el eje del tiempo, el "sacris tempus"; pues bien, desde épocas inmemoriales, las chamanes han sido las fieles guardianas no
solo de los lugares sagrados sino también de ese tiempo sagrado. Tiempo no
lineal que trasciende los siglos y las generaciones, vinculándolos con los
antepasados divinos más antiguos, los nacidos de la luz; conceptos como pasado, presente y futuro se funden, se convierten en uno. Estos elementos de
orden espiritual, firmemente arraigados en la tradición de las
Noro, están vinculados al antiguo culto chamánico de la diosa madre, del
femenino sagrado, que sobrevive y se propaga sobre la comunidad
durante sus rituales.
Las Noro prácticamente han desaparecido en la actualidad de las islas, pero persisten todavía con bastante vigor las Yuta, y la antigua costumbre que garantizaba que las mujeres pudieran realizar ritos religiosos aún permanece intacta. Incluso el sacerdocio en el templo local de Buda está en manos de mujeres. Noro y Yuta son chamanismos que fluyen en la base de la religión popular de Okinawa y son las dos patas que sustentan la espiritualidad de esas islas del Pacífico.
La música de Okinawa tiene también relación con las creencias nativas de
los diferentes espíritus kami-sama sobre la naturaleza y los ancestros, y
muchos festivales surgieron a partir esa música ritual y de la posición de
las mujeres como chamanes o sacerdotisas. Hay 3 festivales principales en
el año que expresan oraciones para obtener buenas cosechas, y acción de
gracias por ellas. El festival tradicional Eisa, que se celebra en
todas las islas durante el mes julio es equivalente al Obon, y celebra el
retorno y veneración a los antepasados. Las Yuta están presentes en el
festival donde se escucha el sanshin -una especie de shamisén-, y
los taikos grandes y pequeños que son percutidos ritualmente por
bailarines.
Ref:
https://karatehistorique.wordpress.com/2017/11/22/les-noro-les-femmes-chamanes-du-royaume-des-ryukyu/
http://pascalesury.com/journal/2016/11/20/le-chamanisme-une-religion-part-entire-sur-lle-dokinawa-au-japon
Presiden on line, otv.co.jp minomichi.com

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