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| AINU fotografías: ©Michele y Tom Grimm/Alamy |
AINUS
Las poblaciones japonesas derivan genéticamente de la doble ascendencia de los cazadores-recolectores-pescadores indígenas Jomon, que habitaron el archipiélago japonés desde entre 16.000 y 3.000 años atrás y, posteriormente, de los agricultores Yayoi que emigraron desde el continente asiático y vivieron en Japón desde aproximadamente el año 900 aec. hasta el 300 dec. Estas confluencias, movimientos y amalgamas genéticas conforman la población yamato dominante en el Japón contemporáneo.
Por otra parte, hasta hace unos 15.000 años, antes del final del último periodo glaciar, podía llegarse a Japón caminando desde el continente asiático por tres grandes lenguas de hielo que después quedaron bajo el mar. Pues bien, hace unos 14.000 años, pueblos del noreste asiático llegaron también a Japón a través de la entonces única entrada abierta, la del norte, que tardó en ser utilizada debido a que esa zona tuvo temperaturas demasiado bajas hasta ese momento; son los antepasados de la minoría étnica Ainu. Son, por tanto, un pueblo indígena japonés que genéticamente procede de prehistóricas emigraciones caucásicas y que se concentran hoy, ya muy mestizados, en la isla de Hokkaido y en los territorios rusos de islas Kuriles, Kamchatka y Sakhalin. Sus características físicas, cultura y lengua son, no obstante, diferentes a las de los yamato; es decir, al resto de Japón.
Entre ellos el chamanismo, de raíz y tipo siberianos, continuó en hombres y mujeres como una práctica regular hasta el siglo XVII, cuando fue suprimido. Hoy apenas quedan vestigios de aquella cultura. Las mujeres chamán se centraban principalmente en curaciones y limpiezas (espirituales), mientras que los hombres chamán hacían ceremonias rituales de danza, canto y música y, bajo la influencia de estos ritmos hipnóticos entraban en trance durante el cual realizaban predicciones sobre el futuro o invocaban la suerte o protección de individuos y comunidad. Mientras que antes el chamán invocaba a un espíritu y viajaba con él para encontrar solución a varios problemas relacionados con la caza, la pesca o el control de las tormentas, son ahora las mujeres las que tienden a permitir que los espíritus se apoderen de ellas y las controlen, especialmente los ancestros, para la sanación de cuerpos y almas.
Los Ainu resaltan la importancia de la relación con el mundo natural -su animal totémico es el oso-, creyendo que la fuerza de vida que habita en todas las cosas y animales puede transferirse a los humanos, especialmente, a través del conocimiento del chamán. Un ejemplo: si una madre Ainu era incapaz de amamantar, el chamán podía realizar una ceremonia en la que invocaba y extraía la energía del abedul blanco. Después de haber ofrecido al árbol su bastón de madera y de haber colgado una banda de oración en su tronco, el chamán bailaba y oraba al espíritu del árbol antes de retirar varias capas de su corteza. Estas se llevaban a casa de la paciente, donde eran hervidas para hacer la sopa que a continuación tomaba. Generalmente el árbol moría a los pocos días y su espíritu emigraba al cuerpo de la mujer.
Tal como ocurre en otras muchas comunidades, los chamanes Ainu eran preservadores del conocimiento, la cultura y la tradición de su pueblo frente a intentos de dominación externos, y considerados líderes importantes dentro de la comunidad. Aunque las relaciones con el Estado y el resto de la sociedad japonesa no han sido fáciles, en los últimos tiempos se vive un cierto proceso de normalización y protección cultural. Sin embargo, muchas de las tradiciones chamánicas más antiguas se han perdido o han sido absorbidas en el Shinto, que es la principal religión en todo el país.
Utilizan una variedad de instrumentos hechos de materiales naturales como la madera y la piel. Uno de los instrumentos de percusión más destacados es el mukkuri, que es un tipo de flauta de boca que se toca con una técnica de "tamborileo" para producir ritmos y melodías únicas. Además, los Ainu también utilizan tambores, como el tonkori, un instrumento de cuerda percutida tradicional, el tambor de barril atuyepo, y el upopo, una especie de pandereta de madera. La música Ainu desempeña un papel crucial en su cultura, ya que a menudo se utilizan en ceremonias religiosas, rituales y festivales tradicionales para honrar a los dioses y conectar con la naturaleza.
El atuyepo es un tambor de madera tallada con forma de barril y similar al nagado, pero con parche de piel solo en la parte superior; está adornado con intrincados diseños y grabados de patrones geométricos y animales sagrados propios de la iconografía y cosmovisión Ainu. Se toca golpeando con las manos o con bachis. Se considera un medio de comunicación con los dioses y los espíritus de la naturaleza, y su sonido tiene el poder de purificar y proteger a la comunidad; juega por tanto un papel importante en la preservación y la promoción de la cultura Ainu.
Ref: Pablo A. Martin Bosch,
Doctor en Filosofía por la UPV/EHU,
Licenciado en Filosofía por la UD,
Licenciado en Antropología social y cultural por la UD


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