SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

6/05/24

YŌKAI 2. AMABIE, de moda otra vez en Japón

D
urante la pandemia de COVID-19, Amabie resurgió como un símbolo de esperanza y protección para los japoneses. Una leyenda del periodo Edo (1603-1868) cuenta que este yōkai, parecido a una sirena brillante, surgió del mar en la costa del dominio de Higo, hoy prefectura de Kumamoto del suroeste de Japón, y ofreció el siguiente mensaje a los vecinos del lugar: “Habrá buenas cosechas durante los próximos seis años. Si tiene lugar una plaga, hagan un dibujo de mí y enséñenselo a la gente. Eso les protegerá y curará”.  Después, se volvió a perder en el mar.

Amabie, yōkai japonés
versión moderna de Amabie


En 2020 Amabie se convirtió en un emblema popular, compartido ampliamente en redes sociales y representado en ilustraciones, ropa y otros productos. Artistas y medios de comunicación promovieron la imagen de Amabie, reforzando su mensaje protector e, incluso las autoridades de Salud Pública, usaron a Amabie en las campañas de concienciación sobre medidas preventivas contra el COVID. 



mensaje sanitario y mascarilla de Amabie en el COVID-19


Pero lo más relevante es que volvió a generar un fuerte sentido de comunidad, ayudó a unir a las personas y a aliviar el estrés durante la pandemia, conectando la tradición con los desafíos modernos. Eventos virtuales y concursos se centraron en crear y compartir nuevas representaciones del yokai, y muchas personas publicaron en las redes sus dibujos del Amabie. 

Es decir, un personaje de leyenda creado hace 200 años vuelve a tener el mismo impacto que entonces cuando, en plena epidemia de cólera y peste negra del periodo Edo “se dibujaron muchas criaturas sobrenaturales similares como amuleto para rechazar las enfermedades y auspiciar las cosechas, que se copiaban en planchas de madera y se vendían en los mercados”. Lo cuenta Nagano Eishun, jefe bibliotecario de los Archivos de la prefectura de Fukui y gran conocedor de los yōkai. 

¿Pero qué aspecto tenía Amabie? En los archivos históricos citados, los funcionarios implicados hablan de "una criatura poco agraciada de largos cabellos, la boca como el pico de un pájaro, tres patas y el cuerpo cubierto de brillantes escamas hasta el cuello."


Amabie en el periodo EDO
Aspecto de Amabie en el periodo Edo


Me quedo con ganas de hacer una máscara de este feo pero simpático yōkai, para alguna futura performance musical de Kamidaiko...


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