SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

3/20/24

SHAMÁN




Chaman Ainu de la isla de Hokkaidō. Japon



Del Chamán

Genéricamente, el/la chamán es la persona que ejerce o practica los rituales del chamanismo entre ciertas comunidades con esa cultura y cosmovisión ancestral compartida. Cosmovisión que abarca todos los aspectos de la vida del chamán, se materializa en ritos estructurados, repetidos y aceptados por el grupo, y se fundamenta en el servicio a los demás miembros de la comunidad. Son guardianes de la tradición de su pueblo, memorizando y narrando las canciones e historias que mantienen viva la cultura de su comunidad.


Conviene señalar que, frente a esta definición asistimos, por parte de la cultura occidental y sus agentes, a una moda de apropiación de un conjunto de técnicas o mecanismos imitados o extraídos de las prácticas observadas en aquellas culturas, vivas o extinguidas, que ayudan a llenar ciertos vacíos de sentido y conocimiento en la vida contemporánea, tanto desde el mundo cultural “alternativo” y “new age” como del campo de las psicoterapias y, otras veces, tratando de satisfacer las limitaciones o insatisfacciones producidas por sus sistemas asistenciales biomédicos.


El término proviene originalmente del sustantivo siberiano shamán -el que sabe-. En las comunidades donde aun está vigente su función, lo definen como el hombre o mujer “de conocimiento”; es decir, que conoce del mundo físico y conoce también del mundo espiritual. En el chamanismo pueden apreciarse creencias y prácticas ligadas a su animismo original y así, los chamanes creen obtener su poder de las fuerzas de la naturaleza y sus animales, para mediar entre el mundo ordinario y el de los espíritus y  antepasados, por lo general en estados alterados de conciencia.

Un chamán no es un sacerdote, de la misma manera que el chamanismo no es una religión. Aunque el chamán interactúa con el mundo espiritual, lo hace con objetivos claros, tratando de dar un servicio específico a quien se lo solicita. Además, aunque los conocimientos chamánicos pueden enseñarse, en la mayoría de las culturas el candidato debe mostrar capacidades previas extraordinarias hacia dichos conocimientos. Una vez la comunidad se lo reconoce es cuando el candidato debe realizar un rito de paso hacia el mundo espiritual, buscando la aceptación y apoyo de los espíritus para desarrollar sus funciones.

El chamán se comunica ritualmente con los espíritus para conseguir ayuda en la curación, resolver conflictos tribales/familiares pendientes, favorecer la caza o la cosecha, el control de las plagas o los efectos y rigores del clima. Esta comunicación se lleva a cabo bajo dos grandes formatos de trance, el viaje extático y la posesión que, a su vez, separa básicamente a los dos grandes grupos chamánicos. En el primero, es el chamán el que viaja hasta el mundo de los espíritus para contactarlos y, en el segundo, son éstos los que toman posesión del chaman para manifestarse a través de él.

El chamanismo es común a distintas culturas ancestrales o prehistóricas de la humanidad y es el antecedente de todas las religiones organizadas; sus inicios se remontan al período Paleolítico entre los cazadores-recolectores, y se refuerza con la aparición de la agricultura y el sedentarismo neolíticos. Muchas de sus prácticas místicas y simbólicas se mantuvieron de un modo u otro en las religiones politeístas de las culturas antiguas, aunque posteriormente fueron perseguidas y marginadas por el auge de los monoteísmos. De hecho, el chamán ha constituido una barrera y defensa eficaz de las comunidades a la penetración de otras culturas dominantes externas y sus valores; de ahí que constituya un tema central en la moderna antropología cultural.

Actualmente, su presencia se mantiene con mayor o menor intensidad y pureza en algunas culturas y comunidades de todos los continentes. En el caso de Japón, su sintoísmo inicial y su veneración a las fuerzas de la naturaleza y el culto a los espíritus de los antepasados, nos remite a tradiciones chamánicas previas, aunque hoy día sus escasos vestigios se encuentran en grave peligro de desaparición. Prácticamente ha desaparecido ya entre las mediums Ainu de Hokkaido (las Tuskuren) y entre las Yuta y Noro de Okinawa, pero lo encontramos todavía en las prefecturas de Miyagi y Aomori (Itako). Muchas de las tradiciones chamánicas más antiguas fueron absorbidas por el Shinto, que junto al budismo son las principales religiones del país.

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