Música ritual.
La música en las actividades chamánicas no se puede separar del rito en el que surge; de hecho, en muchas comunidades de cultura chamánica no hay un término aparte o específico para nombrar o definir música. El ceremonial necesariamente exige expresiones musicales y el intento “occidental” de separar estos ámbitos, ceremonia y música, desvirtúa el sentido de las actividades que componen el ritual.
La expresión musical que acompaña el rito no debe entenderse como un producto artístico o un espectáculo. Toda expresión musical dentro del ceremonial es un lenguaje que comunica al chamán con sus espíritus comunitarios y, además, sirve como medio para alcanzar determinados niveles de exaltación o trance; es decir, genera, acompaña y guía la experiencia extática, el vuelo chamánico. La música chamánica se inscribe pues dentro de una lógica propia, compartida por el grupo, que permite alcanzar fines determinados dentro del ritual, como curar, invocar, predecir o relatar. Además, en muchas culturas, el toque de tambor se asocia simbólicamente a los ritmos que rigen el universo; el tambor seria la “barca mágica” que permite atravesar el lago/río que separa el mundo visible del invisible, mediante el conocimiento del/la chamán; es pues, un instrumento de mediación entre el cielo y la tierra, entre lo espiritual y lo físico.
La expresión musical que acompaña el rito no debe entenderse como un producto artístico o un espectáculo. Toda expresión musical dentro del ceremonial es un lenguaje que comunica al chamán con sus espíritus comunitarios y, además, sirve como medio para alcanzar determinados niveles de exaltación o trance; es decir, genera, acompaña y guía la experiencia extática, el vuelo chamánico. La música chamánica se inscribe pues dentro de una lógica propia, compartida por el grupo, que permite alcanzar fines determinados dentro del ritual, como curar, invocar, predecir o relatar. Además, en muchas culturas, el toque de tambor se asocia simbólicamente a los ritmos que rigen el universo; el tambor seria la “barca mágica” que permite atravesar el lago/río que separa el mundo visible del invisible, mediante el conocimiento del/la chamán; es pues, un instrumento de mediación entre el cielo y la tierra, entre lo espiritual y lo físico.
Míticamente, el chamán, en el curso de un sueño iniciático guiado por su
mentor, construye la caja del tambor de la madera del árbol cósmico, el de
la vida, el Axis Mundi. Cada vez que se sirve de su tambor entra en
comunicación con el eje del mundo, lo que le permite ingresar al plano
espiritual. Por eso, los chamanes describen su sonido como la voz de los
espíritus. Ese tambor, adornado o no con figuras simbólicas, es “su caballo”; el
que le transporta en los viajes místicos y el que marca el ritmo de las sesiones de éxtasis o posesión.
La piel que se utiliza en el tambor puede ser de reno, alce, bisonte o caballo, según el animal que abunde en la región. En algunos sitios no se decora y su apariencia es rústica, pero en otros los adornan con motivos que aluden al viaje extático, como símbolos cosmogónicos, dibujos de animales y otros elementos de la naturaleza. De él se cuelgan cascabeles y objetos tintineantes que representan el alma de animales y espíritus protectores. La combinación de música y ruido inducen en el chamán en un estado de enajenación y embelesamiento, «sumergiéndose en un abandono y una entrega totales a la canción, la danza, o el ritmo del tambor»
Si bien el tambor del chamán es el instrumento que con mayor frecuencia
se relaciona con los ritos chamánicos, hay otros elementos, y no sólo de
percusión, que sirven al mismo fin en diversos grupos y culturas. En
ocasiones, la misma voz humana, el canto o el baile llegan a provocar el
estado extático propio de los desplazamientos a realidades paralelas. En varias culturas, el tambor tiene el poder del trance o el encantamiento, como en las ceremonias chamánicas o rituales afro-brasileños, como el candomblé y la umbanda.
El tambor taiko ya existía y era usado en el Japón de la antigüedad que algunos sitúan en el periodo Jōmon, como medio de comunicación o como acompañamiento en ritos religiosos. El shintoismo atribuye a todas las personas, elementos y materias un espíritu singular y, por tanto, los tambores tienen implícito ese espíritu divino. Así, han sido utilizados tanto por los sacerdotes para conectar con el plano espiritual (los taikos son la voz de Buda), como por los samuráis para imponer su fortaleza moral al enemigo.
Obon, el festival budista del solsticio de verano dedicado a los antepasados, era una oportunidad importante para ejecutar el taiko. En la danza Obon, el "Bon Odori", la gente bailaba, dando vueltas alrededor de un estrado donde un cantante, un taikista y un músico con una flauta de bambú -fue-, tocaban música de fondo para los bailarines.
Además de los tambores taiko y especialmente, el tsuzumi -taiko pequeño de hombro y forma de reloj de arena-, se incluyen entre los instrumentos japoneses de origen presumiblemente chamánico, el arco de catalpa (azusa-yumi de las Miko shintoistas), el rosario de cuentas (irataka-no-juzu de las Itako) o la caracola de mar (horagai de los Yamabushi).
Obon, el festival budista del solsticio de verano dedicado a los antepasados, era una oportunidad importante para ejecutar el taiko. En la danza Obon, el "Bon Odori", la gente bailaba, dando vueltas alrededor de un estrado donde un cantante, un taikista y un músico con una flauta de bambú -fue-, tocaban música de fondo para los bailarines.
Además de los tambores taiko y especialmente, el tsuzumi -taiko pequeño de hombro y forma de reloj de arena-, se incluyen entre los instrumentos japoneses de origen presumiblemente chamánico, el arco de catalpa (azusa-yumi de las Miko shintoistas), el rosario de cuentas (irataka-no-juzu de las Itako) o la caracola de mar (horagai de los Yamabushi).
Cierro esta entrada con el canto de Maria Sabina,
la chamán mazateca (México). Traducido del mazateco:
Soy mujer espíritu, dice
Soy mujer espíritu de luz, dice
Soy mujer día, dice
Soy mujer limpia, dice
Soy mujer águila real, dice
Soy mujer tambor, dice
Ref: Álvaro Estrada (2005). María Sabina, la sabia de los hongos. México, Ed. Siglo XXI.
Ref: M.Teresa Sanchez (2010). La huella del chamán. Mitos y rituales de una espiritualidad ancestral. Tesis Univ Sevilla
Ref: M Eliade. El chamanismo y las técnicas arcaicas del extasis. FCE México 2001
Ref: Daniele Sestili (2000). Música, chamanismo y posesión en el Japón contemporáneo. Estudios de Asia y Africa XXXIV
Ref: https://chamanismoparatodos.com/blog/blog-cursos-y-talleres/percusion-la-vibracion-del-tambor

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