SALUDO Y BIENVENIDA

Oí hablar por primera vez del taiko japonés en 1985 haciendo estudios de antropología médica en México a través de una querida profesora nikkei -hija de emigrantes japoneses-, Sayoko Kageyama. También con ella me enteré de la pervivencia de ciertas formas de chamanismo en Japón y particularmente de las Itako, sobre las que volveré más veces en el blog. Pues bien, aunque he seguido interesado profesionalmente en el chamanismo y en las interpretaciones culturales de los fenómenos de salud y muerte, han pasado más de 30 años hasta volver a contactar específicamente con el mundo y la cultura del taiko. Y fué en un taller/demostración de taiko para niños en el Pilar zaragozano de 2018 cuando escuché el "gran tambor" a manos de Kumiko Fujimura; y fué para mí un auténtico flash emocional... 

Y ahora, después de participar estos años en el grupo Kamidaiko que coordina Kumiko, y quedar seducido por esta manifestación cultural japonesa, arranco este blog con unos cuantos apuntes y reflexiones personales en torno a mi experiencia, emociones, trabajos y lecturas sobre el taiko, que pueden ilustrar esta travesía por algunos aspectos de la rica cultura japonesa. Los errores e inexactitudes que seguro encontrareis son de mi entera responsabilidad y ruego que me los hagáis saber, para rectificarlos, si os tomáis la molestia de visitar estas páginas.  Siguiendo las normas de educación, saludo con una leve inclinación de cabeza o, si se prefiere, juntando frente a la boca las palmas de las manos -gassho- al modo budista, o de las dos maneras a la vez. En todo caso, gracias por interesaros en el blog y, por supuesto, en el taiko. Ah, y la rana del título del blog es, por supuesto, la del haiku del estanque de Bashō, el gran haijin. 

Para abrir boca, os dejo con Kodo y el poderoso sonido del "Gran tambor".

6/29/26

UN SENCILLO, HUMILDE Y DIVERTIDO INSTRUMENTO: EL HYŌSHIGI

L
os hyoshigi (拍子木) son dos bloques de madera dura y maciza unidos por un cordel ornamental, con función musical similar a las claves occidentales. Al golpearlos entre sí, producen un característico sonido seco y resonante.


Usos tradicionales en Japón:
  • Teatro: Se emplean para marcar el ritmo y dar inicio a las obras en el teatro Kabuki.
  • Sumo: Señalan el comienzo de los combates.
  • Alarma: En la era medieval, servían como advertencia de incendios o alertas de patrulla y hasta fechas recientes eran usados por los vigilantes y serenos.


Características físicas del instrumento: Aunque hay ligeras variaciones entre ellos, según el uso o finalidad y las preferencias del ejecutante, el modelo mas generalizado incluye:
  • Sección rectangular, no redonda como las claves.
  • Caras planas y paralelas, para que el contacto sea limpio.
  • Aristas ligeramente biseladas o redondeadas; únicamente para que sean cómodas de sujetar y evitar que se astillen. Las caras que golpean permanecen planas.
  • Extremos rectos, no puntiagudos y ligeramente redondeados.


Las proporciones más habituales son aproximadamente:
  • Longitud: 20–30 cm
  • Anchura: 2,5–4 cm
  • Grosor: 2–3 cm

Un tamaño habitual y versátil sería 25 × 2,5 × 3,5 cm. y, si se quiere jugar con 2 sonidos diferentes en el escenario, el segundo juego de hyōshigi podría tener una longitud y/o un grosor mayores, aunque influye mas el grosor; ademas, una mayor longitud puede aumentar excesivamente el peso para su manejo.




La madera

La madera es casi más importante que la forma.

Tradicionalmente se emplean maderas muy densas y duras, por ejemplo:
  • Shirakashi (roble blanco japonés), muy común.
  • Keyaki (la madera de olmo japonés de los taikos de alta gama)

Fuera de Japón funcionan muy bien:
  • Haya.
  • Roble.
  • Arce duro.

Conviene evitar pino, abeto o chopo, ya que producen un sonido más apagado.


El acabado

Lo ideal es:
  • Lijado fino (grano 240–400).
  • Acabado con aceite (lino polimerizado o similar) o cera.
  • Evitar barnices muy gruesos, ya que pueden amortiguar ligeramente la vibración y además se marcan con los golpes.

Resumen.  Sección ideal del hyoshigi

Una sección cuadrada o casi cuadrada (30 × 30 mm o 30 x 25) suele dar un buen sonido:muy brillante,
con bastante volumen, y una resonancia clara.

Si se aumenta el grosor (40 × 40 mm) el sonido se vuelve más grave y potente. Si se reduce, el sonido pierde cuerpo.

Para su uso en un grupo de taiko, muchos artesanos construyen los hyōshigi, como hemos comentado, con dimensiones cercanas a 250 × 30 × 30 mm, porque ofrecen un equilibrio excelente entre comodidad y proyección sonora; pequeños detalles (como la orientación de la veta o el contenido de humedad de la madera) marcan a veces diferencias notables en el instrumento.




Aunque los hyōshigi más comunes tienen las dos caras de impacto planas, algunos modelos presentan una ligera convexidad (un “abombado" o redondeado sutil) en las caras de golpeo. Esto tiene varias posibles ventajas:
  • Un contacto más consistente. Si las superficies son perfectamente planas, cualquier pequeña deformación de la madera o una ligera falta de paralelismo puede hacer que el contacto limpio o efectivo. Una convexidad muy leve asegura que el primer contacto ocurra en el centro.
  • Ataque más limpio. Al reducir el área de contacto inicial, la energía se concentra en un punto antes de que el resto de la superficie entre en contacto. Esto suele producir un "clack" más definido y brillante.
  • Menor riesgo de que se "peguen". Dos superficies completamente planas pueden permanecer en contacto una fracción de segundo más debido a la elasticidad de la madera. Con una superficie ligeramente convexa se separan con mayor facilidad tras el impacto, lo que favorece un sonido más seco y nítido.
  • Desgaste más uniforme. Con el uso, las zonas de impacto se van marcando. Una ligera convexidad puede hacer que el desgaste tienda a mantener una buena zona de contacto durante más tiempo.
La clave es que esa curvatura sea muy discreta. No se trata de tener una superficie cilíndrica como en la clave, sino de algo del orden de unas pocas décimas de milímetro a lo largo del ancho de la pieza. A simple vista puede parecer casi plana.

También hay artesanos que optan por una solución intermedia: mantienen la cara prácticamente plana pero rompen muy ligeramente las aristas (un bisel o radio de 0,5–1 mm); dicho de otra forma, rebajan progresivamente el grosor del hyoshigi hacia la punta redondeada del instrumento. Esto evita golpes de canto si las piezas no están perfectamente alineadas y conserva un contacto amplio

En los hyōshigi no hay una afinación como en un xilófono, pero sí puedes diseñarlos para que tengan un carácter claramente más agudo o más grave.

Los factores que más influyen son, aproximadamente en este orden:
  • La dureza y densidad de la madera.
  • Las dimensiones (sobre todo la sección/grosor).
  • La longitud (influye menos de lo que suele pensarse).
  • La técnica de golpeo.




Algunos grupos de taiko emplean tipos diferentes de hyōshigi para desarrollar juegos de golpeo y sonido que enriquecen determinados pasajes de sus espectáculos de percusión


Juego o pareja de agudos


Para un sonido brillante, seco y penetrante:
  • Madera muy dura (encina, boj, o ébano si el presupuesto lo permite).
  • Sección relativamente pequeña: 25 × 25 mm o 25 × 30 mm o 20 x 35.
  • Longitud: 22–25 cm.
  • Caras muy planas o con una convexidad mínima.
  • Poco peso.
El resultado es un "¡clac!" muy definido, con bastante contenido en frecuencias altas.


Juego de graves

Para un sonido con más cuerpo y gravedad:
  • La misma madera o una ligeramente menos rígida (roble, haya).
  • Sección mayor: 35 × 35 mm o incluso 40 × 40 mm.
  • Longitud: 28–32 cm.
  • Más masa.

No hay que esperar un tono grave como el de un tambor: seguirá siendo un golpe seco, pero con más energía en frecuencias bajas y una sensación de mayor contundencia.

En todo caso , si se busca un contraste musical, ambos juegos deberían ser de la misma clase de madera y variar principalmente las dimensiones. Así el timbre sigue siendo coherente y lo que cambia es el registro y el peso del sonido.

El contraste es muy apreciable en la sala de escenario.

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