aseando temprano frente a la Pagoda de Thien Mu, en Hué, Vietnam, escuchaba hace unos días el canto monótono de un monje y el golpeteo rítmico de una madera ceremonial que llamaron mi atención. Y es que vengo de un estimulante viaje al sudeste asiático, desde Hanoi hasta la desembocadura del Mekong y la frontera camboyana.
Rezo en la Pagoda Thien Mu
Entre otras expectativas del viaje, tenía el interés de encontrar tiendas y artesanos que trabajaran instrumentos tradicionales; en concreto, buscaba algo relacionado con la percusión, de la familia de los mokugyos japoneses; esos bloques de madera hueca budistas que acompañan sus rezos.
Mokugyo y cuenco de oración
Tambores de pez
Finalmente, dí con una tienda en Phnom Penh que tenía unos preciosos mokugyos en versión camboyana, con forma de rana y la espalda ranurada, similar al güiro cubano. Creo que pueden aportar algo interesante a las performances de taiko, haikus y danza butoh de nuestro grupo, Kamidaiko.
Mokugyos de dragon y rana
El mokugyo es un instrumento budista Rinzai, de la tradición Mahayana, utilizado por monjes y laicos para acompañar y mantener el ritmo de los sutras. Se trata de un bloque redondo de madera maciza de alcanforero, cerezo o arce, materiales muy apreciados por los artesanos por su calidad para el tallado. Estos bloques están más o menos ornamentados, con una ranura que permite ahuecarlos para lograr una resonancia específica. Se golpean rítmicamente con un bachi. Su tamaño es variable y generalmente tiene forma de pez, aunque también puede adoptar la forma de dragón o rana, entre otras.
Conocido ampliamente como "tambor de pez" o "pez de madera", el mokugyo es un antiguo instrumento de percusión originario de los monjes de China, Japón y Corea, aunque su uso ya se ha extendido más allá de los templos y rituales. La palabra "mokugyo" proviene de los caracteres japoneses "moku" y "gyo", es decir, madera y pez, reflejando su forma y material. Por el proceso de construcción se le ha otorgado también el nombre de "tambor de hendidura". La forma del instrumento es una metáfora del ideal budista de atención plena y constante, como el pez que no duerme, esencial en la búsqueda de la iluminación. El ritmo del mokugyo ayuda a mantener la concentración, sincronizar el canto grupal y establecer el ritmo de diversas ceremonias.
Es común que los templos budistas utilicen mokugyos de distintos tamaños para diferentes prácticas. Al igual que otros instrumentos de percusión, el timbre, volumen, tono y resonancia del mokugyo cambian según su tamaño y el material con que está construido. Es frecuente encontrar tanto mokugyos pequeños de mano como otros muy grandes, colocados sobre coloridos cojines. Durante las comidas ceremoniales en los templos budistas, el mokugyo se golpea para señalar el comienzo y el final de la comida, guiando a los monjes en sus disciplinadas rutinas diarias. En la práctica Zen, el mokugyo se utiliza en las salas de meditación para ayudar a mantener el enfoque y el ritmo de la meditación sentada (zazen), asegurando que los practicantes permanezcan presentes y conscientes durante toda la práctica.
📀 👉 Sutra & Mokugyo



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