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El jardín zen
Estos jardines representan, de entrada, la propia geografía japonesa; es decir, el archipiélago de islas organizadas en torno al mar interior de Seto, que separa las islas de Honshu, Shikoku y Kyushu; y en segundo plano, el jardín es también una visión del cosmos shintoista: un gran vacío (el mar) que se llena con objetos (las islas).
Las rocas son los elementos base del jardín, entendidos como montañas o islas, suspendidas en el vacío que representa el mar. Las más usadas son las volcánicas como el basalto. Shima (Isla), es la palabra que se usa para designar a las rocas del jardín, al recinto que las contiene, y por extensión a todo el jardín. Se escogen en función de su forma y se trasladan y colocan tal cual se encuentran en la naturaleza, evitando las manipulaciones y protegiendo las rocas de los daños que puedan sufrir durante el transporte.
El Monte Shumi, es la montaña del eje del mundo para la religión budista. Se representa como una roca grande en el centro del jardín, que evoca el paraíso; es la isla de los bienaventurados, de las grullas y las tortugas, y suelen estar rodeadas de agua.
Aparte de las rocas, un jardín típico japonés puede contener, de forma real o simbólica, los siguientes elementos: Agua, una isla y un puente hasta ella, una linterna de piedra y el pabellón o casa de té. Y estos elementos inanimados se combinan con elementos vegetales como bambúes, plantas de hoja perenne como el pino negro, y de hoja caduca como los arces sobre una alfombra de helechos y musgos.
Sakutei-ki es un texto del siglo XII con pautas de jardinería y paisajismo para desarrollar un modelo de jardín japonés. Su contenido se basa en el principio del "equilibrio inestable", siempre a punto de romperse. Lo practicaba la clase social alta, no tanto como planteamiento estético, sino para ejercitar la mente; sus principios son:
Paisaje de naturaleza viva, con agua y montaña. No se comienza por la idea y luego se busca el material, sino al revés.
Cumplir los deseos de las rocas. Colocar primero las rocas grandes, con aristas vivas, y luego las demás, valorando posiciones de arriba, abajo, delante y detrás para conseguir asimetría y equilibrio asimétrico.
Soplo de sensibilidad -Fuzei-; referida a la del propio lugar, como el "genius loci" latino, el genio del lugar.
En la parte llana, se colocan piedras bajas, como si hubieran sido abandonadas; la belleza de lo imperfecto e inacabado. Las piedras no deben coincidir con los ejes o columnas importantes de la casa -búsqueda del no orden-. No representar nunca un vasto océano, sino un mar que fluye entre estrechas aberturas entre montañas.
En la estética tradicional japonesa, el Wabi-sabi es una cosmovisión basada en la transitoriedad y la imperfección. Dicho punto de vista está presente en forma de elementos de aspecto natural o rústico que aparecen junto a los objetos cotidianos y elementos arquitectónicos. Combina la composición minimalista con la calidez de objetos no manipulados provenientes de la naturaleza.
En la filosofía zen, se detallan siete principios estéticos vinculados al wabi-sabi:
- La asimetría y las irregularidades. Fukinsei
- La simplicidad. Kanso
- El minimalismo. Koko
- Lo desafectado (sin pretensiones) o natural. Shizen
- La belleza sutil, no obvia. Yugen
- Sin convenciones limitantes. Datsuzoku
- Lo sereno y también, ameno. Seijaku




¡Qué sorpresa! mi compañero de blogger es un componente del grupo de kamidaiko que acabo de conocer gracias a mi profesora de caligrafía japonesa y pintura sumi-e.👍
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